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La causa por el doble crimen de El Carrizal iría a la justicia federal

Está prácticamente confirmado que se trató de un ajuste de cuentas, cuyo objetivo era advertirle a Daniel “Rengo” Aguilera que la próxima víctima iba a ser él. Se trata de una disputa entre integrantes de una misma banda que opera en todo Gran Mendoza y se dedica a la venta de drogas, armas y material de contrabando.
Una narcobanda le disputa el poder al Rengo Aguilera en La Gloria. Foto: Pachy Reynoso/ MDZ
Una narcobanda le disputa el poder al "Rengo" Aguilera en La Gloria. Foto: Pachy Reynoso/ MDZ
Todos los indicios tienden a confirmar que el doble crimen de la semana pasada en un barrio semiprivado de El Carrizal tiene vinculación directa con la guerra narco desatada en Gran Mendoza. Por eso, la causa por los homicidios podría salir del ámbito de la justicia local para ser absorbida por la justicia federal.

En la actualidad, existen dos causas paralelas. Por un lado, el fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello lleva adelante las averiguaciones para determinar quién mató a dos obreros en El Carrizal. Por el otro, desde tribunales federales impulsan una investigación que comenzó hace meses y que tiene en la mira a una banda que se dedica a la compra y venta de estupefacientes y al contrabando de productos electrónicos desde Chile.

La gavilla sufrió una ruptura hace algunas semanas. Uno de sus integrantes no cumplió con su parte o se guardó algo que no le pertenecía. Y ese fue el final. Quedó dividida en dos grupos; uno de ellos, liderado por el jefe de la barra brava de Godoy Cruz, Daniel “Rengo” Aguilera.

Como el doble crimen tendría que ver directamente con este pase de factura, es probable que los investigadores federales continúen con la pesquisa iniciada por Carniello. Eso se definirá en las próximas horas, mientras se procura  que no aparezca una nueva víctima y se multiplica la presencia de policías uniformados y de civil en  las calles del barrio La Gloria. Ese punto de Godoy Cruz fue tomado como epicentro de un conflicto que trasciende esas cuadras.

Al inició de esta historia se “vendió” una versión que indicaba que se trataba de una disputa entre bandas del barrio. Sin embargo, la realidad muestra que el alcance de las operaciones de estos sujetos en más amplio. Se extiende al Gran Mendoza y tiene que ver, entre otras cosas, con la venta de drogas, armas, material de contrabando y con cuanta actividad ilegal existe.

Aguilera se convirtió en el blanco más buscado. Su enemigo, cuyo nombre se mantiene en reserva a pesar de ser un histórico delincuente de la zona, puso precio a la cabeza del líder de la hinchada tombina. No sólo se quiere vengar de él por haberlo mejicaneado (engañado), sino que, a través de las pintadas aparecidas en el barrio La Gloria, lo acusan de ser informante policial; un personaje muy mal visto en el mundo del hampa.

El primer mensaje para el “Rengo” fue el doble crimen. Y fue precisamente en ese momento donde se despertó la voz de alerta policial y judicial. Hasta ese día, todo parecía controlado. La investigación federal había avanzado notablemente y, si se desataba una interna dentro de la banda, nadie tenía pensado actuar para evitar los ajustes de cuenta. “Si se matan entre ellos, nadie se va a quejar”, dispararon diversas fuentes.

Sin embargo, en El Carrizal mataron a dos personas que, hasta donde se sabe, no tenían nada que ver con el caso. Los asesinaron porque se creyó que, como estaban en una propiedad relacionada con Aguilera, eran parte de su grupo. Aunque, según las primeras conclusiones en el expediente, sólo se trataba de dos obreros haciendo refacciones.

“Ahora hay que marcarles la cancha. Si se quieren matar entre ellos, nadie se los va a impedir. Pero se metieron con gente que no tenía nada que ver. Y eso empeoró todo”, afirmaron quienes más conocen esta historia.