La boda de Máxima Zorreguieta no fue tan feliz como en las fotos y te contamos por qué

La boda de Máxima Zorreguieta no fue tan feliz como en las fotos y te contamos por qué

Máxima se casó en 2002 con el príncipe de Holanda, pero el día del casamiento hubo una ausencia notable.

MDZ Sociedad

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El 2 de febrero de 2002, la argentina Máxima Zorreguieta se casó con el príncipe Guillermo de Holanda en la catedral medieval de Ámsterdam Nieuwe Kerk. En los Países Bajos, celebraron el acontecimientos con banderas naranjas, los bares se acumularon de personas y miles de ellos salieron a calle. Pero lo que nadie sabía es que la futura reina tenía un profundo dolor.

Como sucede con muchos eventos importantes de la realeza (sobre todo europea), las fotos se muestran perfectas, con lujosos vestidos, coronas y estilismo de primera. Detrás de las cámaras suceden muchas cosas y a veces no son felices. Así fue la boda de Máxima de Holanda: un recuento de secretos que probablemente no te imagines.

Foto: Infobae

El día tan esperado para Máxima tuvo una ausencia notable que para ella fue trágica: la de su padre Jorge Zorreguieta, a quien el parlamento holandés le prohibió que asista al casamiento real. El motivo fue por su pasado como funcionario de la última dictadura cívico-miliar argentina.

Se trata de un protocolo inquebrantable que forma parte de los parámetros reales de Holanda y coincide con el de otros países. Lo cierto es que para Máxima, la ausencia de un familiar tan esencial como su propio padre, ocasionó un profundo y desgarrador dolor que empañó todo lo que vino después.

Entre 1976 y 1981, Jorge fue subsecretario y luego secretario de Agricultura y Ganadería, por lo que el parlamento consideró que tuvo una "responsabilidad moral" en los delitos que cometió Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti.

María del Carmen Cerruti, la madre de Máxima, apoyó a su marido y no viajó para estar en el casamiento de su hija. Ambos vieron la ceremonia desde Londres, Inglaterra, y escucharon al reverendo decir: “Sin sus padres, Máxima no hubiera podido ser lo que es hoy".

¿Injusto? Tal vez. Para Máxima fue un detalle que arruinó el día de su boda, la cual estaba planificada para ser perfecta e impecable.

Foto: Vanity Fair

El llanto de Máxima durante el casamiento

La ausencia de sus padres fue un dolor para la Reina de los Países Bajos y se quebró por completo cuando el bandoneonista Carel Kraayenhof interpretó en medio de la boda el tango "Adiós Nonino" para los 1.000 invitados.

El autor de la pieza es el argentino Astor Piazzolla y la melodía inundó el templo. Máxima no pudo reprimir las lágrimas de emoción, ya que la música la había elegido ella en honor a su padre y para sentirlo más cerca. De esta manera, los holandesas descubrieron a Piazzolla y el tango.

Sin embargo, la profunda y vigorosa música argentina no fue suficiente para que los holandeses replanteen sus protocolos y le den a Máxima la posibilidad de compartir el día más importante de su vida junto a sus seres más queridos.

Jorge Zorreguieta pudo viajar a Holanda

Si bien el Parlamento le prohibió la asistencia a la ceremonia religiosa, Jorge Zorreguieta pudo viajar al bautismo de su segunda nieta Alexia en la ciudad de Wassenaar, puntualmente en el río Jordán.

Esto representó un breve respiro en Máxima, quien anhelaba con fervor mezclar su familia argentina con su nueva realidad en Holanda. Fusionar los dos ejes más profundos de su corazón en un único hogar.

La buena relación entre padre e hija

Pese a las medidas de las autoridades holandesas, Jorge y Máxima Zorreguieta siempre tuvieron una buena relación. En octubre de 2016, cuando la Reina tuvo que viajar a Argentina a una disertación ofrecida a estudiantes de la Universidad Católica Argentina (UCA) se mostró acompañada de su padre.

Foto: Infobae

En 2017, Jorge murió a los 89 años como consecuencia de un linfoma no Hodgkin, una afección ocurre cuando el cuerpo produce demasiados linfocitos anormales, un tipo de glóbulo blanco. Máxima logró viajar antes para estar con su padre en los últimos días, pero nada le quitará el amargo recuerdo de no haber podido compartir la ceremonia de su boda con él.

 

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