Ni Leonor ni Amalia: cumplió 30 años la princesa más misteriosa de Europa

Ni Leonor ni Amalia: cumplió 30 años la princesa más misteriosa de Europa

Es la única hija mujer de una de las familias reales más acaudaladas, y la prensa especializada en monarquía establece que es una de las princesas del viejo continente de las que menos se sabe. En la nota te contamos algunos detalles de ella.

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Los Grandes Duques de Luxemburgo están de fiesta. Mientras que hace muy pocos días Enrique y María Teresa celebraron sus bodas de rubí -esto es, los 40 años de casados-, también se festejaron las tres décadas de su única hija mujer, la princesa Alexandra. Nacida el 16 de febrero de 1991, la joven es la hermana del príncipe heredero Guillermo y los príncipes Félix, Luis y Sebastián.

La belleza de Alexandra.

El hecho de ser la única hija mujer la apartó de la línea de sucesión hasta que cumplió 20 años, pues en ese momento, cuando corría el año 2011, una reforma de la ley de primogenitura hizo que ya no se apartara más a las mujeres de la línea de sucesión del Gran Ducado. Desde ese momento, la princesa Alexandra ha quedado en el sexto puesto, por detrás de sus dos hermanos mayores y tres de sus sobrinos; ya que su hermano Luis decidió renunciar a sus derechos de sucesión y a los de sus hijos en el año 2006.

Las revistas de moda alaban el perfecto cutis de la princesa.

Alexandra de Luxemburgo es tratada como Alteza Real desde que nació y es tres veces princesa: lo es de Luxemburgo pero también de Nassau y de Borbón-Parma, dos casas reales que quedaron unidas tras la boda de sus bisabuelos, Carlota, gran duquesa de Luxemburgo, y Félix de Borbón-Parma.

Alexandra de Luxemburgo.

Al ser muy reservada, es poco lo que se conoce sobre la vida personal de Alexandra. En 2018, una publicación de chismes del pequeño país publicó que mantenía una relación con un joven de Francia con el que se la vio pasear por París, ciudad donde residía, pero el pasado domingo, día de San Valentín, la princesa lo pasó junto a sus padres. A Alexandra nunca se le ha conocido pareja y, junto a su hermano más chico, el príncipe Sebastián, es la única de los hijos de los grandes duques que aún no pasado por el altar.

Con respecto a sus estudios, es la página web oficial del Gran Ducado la que da detalles del perfil de la joven y de sus elecciones académicas. en su página web. Alexandra estudió primaria en la escuela Angelsberg de Luxemburgo e hizo la secundaria en el instituto Vauban, también en Luxemburgo, graduándose con honores en el bachillerato literario en 2009.

Con respecto a la Universidad, la joven salió de las fronteras del Ducado. Primero estudió psicología y ciencias sociales en Estados Unidos, y luego realizó un grado en filosofía en París. También se graduó en el Trinity College de Dublín, mientras que en 2017 obtuvo un master en estudios interreligiosos en la Irish School of Ecumenics con especialización en resolución de conflictos. Es políglota, pues habla con fluidez el luxemburgués, francés, inglés y español (ya que su madre es de origen cubano), y además realizó unas prácticas de periodismo y relaciones internacionales en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Una imagen de la familia real de Luxemburgo.

Como princesa, es patrona de honor de una protectora de animales y la fundación de Luxemburgo de ayuda a las personas ciegas. Su presencia en la vida pública del Gran Ducado, sin embargo, es muy reducida.

La princesa Alexandra, explica Vanity Fair, solo se presenta a grandes citas como los actos por el Día Nacional de Luxemburgo o a eventos familiares como las bodas de sus hermanos, aunque en noviembre de 2017 dejó claro que no temía la responsabilidad ni la atención de los medios: cuando el miedo a volar de la gran duquesa María Teresa la impidió acompañar al gran duque Enrique en su viaje de Estado a Japón, decidió ir en su lugar y apoyar a su padre en sus encuentros con los emperadores, sus reuniones con empresarios japoneses, y demás actos.

Durante los tres días que duró el programa de la visita, Alejandra de Luxemburgo demostró ser una buena sustituta de la primera dama y tuvo la oportunidad de tocarse con una tiara sin necesidad de pasar antes por el altar: en la cena de gala ofrecida por el entonces emperador Akihito en su palacio, la princesa lució la tiara “choker” de Chaumet. Por una vez, la gran tapada del Gran Ducado se convirtió en protagonista.

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