Cristina: tres asunciones, tres looks, tres significados

Cristina: tres asunciones, tres looks, tres significados

¿Por qué todo el mundo habla de lo que se ponen las mujeres, en general? ¿En este caso en particular, significa algo la elección de cada atuendo en las tres asunciones de Cristina?

Federico Croce

Federico Croce

Desde que apareció en la escena política, y más aún desde su ascensión al poder, "el look de Cristina", "la ropa de Cristina" fueron tópicos de los cuáles se ha escrito, y mucho; simplemente porque sus "outfits", son una manifestación más de su fuerte personalidad, y también son elegidos con detenimiento porque implícitamente son parte del mensaje del momento.

"¡Cuánto gasta en ropa!", criticaban -y critican- algunos. "Está bien: debe estar siempre impecable", opinaban otros. Lo cierto es que por sus atuendos y su estética, o quizás por el simple hecho de ser mujer -ya que a un hombre en el poder nadie le analiza si su traje es caro o no- siempre se la escudriñó bulliciosamente sobre el tema. Es algo menor, pero no tanto: ¿Se la critica y analiza en este aspecto con la misma firmeza que a otros líderes del mundo? Hablo de otros presidentes o presidentas, primeros ministros, reyes o reinas, etc. ¿Acaso no se visten bien y con ropa cara todos, sea cual fuere su inclinación? 

Otra cuestión: ¿Cambió o no su forma de presentarse en estos "tres 10 de diciembre" -dos como presidente, una como vice- en los que debió ser protagonista en el Congreso?  

Si algo ha sido icónico en Cristina, ha sido su cabello. Cuidado, elegante, brillante siempre y casi siempre -salvo en contadas ocasiones- suelto y con un toque savage. Ese color cobrizo con toques pelirrojos bien podría llamarse "color Cristina", y su largo eterno -jamás la vimos con pelo corto, barriendo con el concepto estereotipado de que las mujeres de cierta edad ya deben rebajar significativamente su melena- y movimiento hablan de algo de Amazona, de una mujer con pasión y fuerza.     

Cristina en el 2007

En el año 2007 Cristina Fernández juró como presidenta de todos los argentinos con un vestido blanco con encaje a tono. Llevó el cabello suelto con ondas leves en las puntas, ese estilo del que hablamos y que se volvió una marca, y que en ese momento marcó frescura, alegría, e incluso un aire de juventud frente a tanto traje negro de hombre y de siempre. Además, esos toques de encaje y la falda eran un statement: la hora de la mujer, llegó.

Cristina en el 2011.

Cuando fue reelecta, tanto la indicación del protocolo que dicta que “si la ceremonia de toma de mando es de día, el presidente tiene que llevar ropa clara”; como la conocida predilección de Cristina por los tonos blancos y tierra, hacía crecer las especulaciones de que la presidente quebraría el luto que llevaba por la muerte de Néstor Kirchner... sin embargo, no fue así. Llevó un modelo de color negro de la diseñadora Susana Ortiz -que prácticamente diseñó todo su vestuario de luto- ,de tul bordado con flores, forrado en satén de seda natural, con un detalle especial: un gran moño.

Cristina, hoy.

Hoy, su atuendo es más aplacado. Quizás lo que más llama la atención es la vuelta del clásico Rolex Lady Date Just de oro y brillantes. Un pantalón tipo palazzo, musculosa y un poncho también bordado, bien amplio, también de Susana Ortiz, fue la elección. Volvió al blanco, ese que se asocia a la renovación, al "borrón y cuenta nueva". ¿Será porque hoy esos significados universales del blanco, que en todos lados simboliza amor, paz y tranquilidad; son los que quiere transmitir con su lenguaje corporal? 

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