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Mega fiesta con la producción de un papá famoso

Leandra Píccolo la hija de Daniel -el baterista de los Enanitos Verdes- festejó sus 15 con una súper fiesta en la Bodega del 900. Más de 300 invitados disfrutaron la celebración que tuvo de todo: pantallas de plasma, maquillaje, fuentes de chocolate, cotillón y hasta una máquina pochoclera.

Su papá le ofreció viajes a cualquier parte del mundo, pero ella -sin pensarlo- eligió la fiesta. Y así fue que Leandra –hija de Daniel Píccolo, el baterista de los Enanitos Verdes- movilizó a toda su familia y comenzó los preparativos de la gran celebración por sus 15 años.

 

El productor de la fiesta fue papá Píccolo. Él echó a volar su imaginación e ideó la mayoría de los ingredientes y detalles que le dieron color a la noche, por supuesto no sin antes consultarle a la protagonista de la historia.

 

Leandra eligió para el gran día una creación del diseñador Ariel Quintana: un vestido color verde manzana con bordados en la parte superior y mucho tul en la falda. Lo combinó con zapatos plateados y una coronita al tono.

 

del 900 fue otra de las elecciones de la cumpleañera. Para Daniel, esa fue una grata sorpresa, ya que su tío, Francisco Pittella –hermano de su mamá- fue el arquitecto del proyecto. “Yo vi nacer a desde sus bocetos, por eso para mí fue un sueño poder hacer la fiesta de mi hija ahí”, señaló.

 

El día más esperado

 

Más de 300 personas participaron del festejo. Familiares, amigos, compañeros del colegio Aconcagua, y amigos de los hermanos de Leandra, Agustín (18) y Gastón (17), llegaron hasta del 900 para celebrar junto a la quinceañera. ¿Los dos grandes ausentes? Los otros integrantes de la banda de papá: Marciano Cantero y Felipe Staiti. “Por supuesto que estuvieron invitados, pero no pudieron asistir porque no estaban en el país”, explicó Daniel. Y admitió que no le hubiera gustado tocar en la fiesta: “Tuve que estar pendiente de demasiadas cosas, no quería agregar una más. Además, Leandra tenía que ser la protagonista de la noche”.

 

Mientras Leandra esperaba “escondida” en el primer piso de , los invitados disfrutaban la recepción en el salón principal. A las 23, las luces se apagaron y la cumpleañera bajó las escaleras. Junto al piano la recibieron sus hermanos, quienes la acompañaron a la pista para que bailara el vals. Los únicos protagonistas de la danza fueron Leandra y su papá, pero el vals que eligieron no fue el tradicional, sino una versión editada que acompañaron con una coreografía muy particular que incluyó pasos de folclore y rock and roll y algo de humor para que la gente se divirtiera, “para que no fuera un plomazo”, según afirmaron. Claro que el vals fue previamente pensado y practicado por sus autores.

 

Luego de la danza y de los aplausos, la mamá y los hermanos se unieron a la pareja para brindar en familia. “Todos las personas que fueron, queríamos que estuvieran ahí, no invitamos a nadie por compromiso”, comentó Daniel. Y justamente por eso, porque cada invitado fue especial, pensaron un menú para que todos quedaran contentos. La entrada fue la misma para todos –brochettes mixtos-, pero el plato principal fue variando según las edades: milanesas con papas fritas para los más chiquitos, pollo relleno con papas para los jóvenes y carne rellena envuelta en hojaldre con verduras asadas para los adultos. ¿El irresistible postre? Algo que les gusta a todos: chocotorta con helado y salsa de frutillas.

 

Leandra compartió la cena con sus mejores amigas.

 

Imposible aburrirse

 

Al igual que el vals, el video no fue para nada clásico, sino que incluyó el toque “Píccolo” de originalidad. En las pantallas de plasma dispuestas por todo el salón apareció la imagen de algunos personajes inesperados. Winnie Pooh (el ídolo de la cumpleañera), Barbie y el Gato con botas se disputaban la presentación del video de Leandra. Finalmente fue el amigo de Tigger quien al mostrarle a los demás una foto suya junto a Leandra, demostró porqué tenía que ser él el presentador. Recién allí comenzaron a aparecer fotos e imágenes en movimiento que iban desde el nacimiento de Leandra hasta la actualidad.

 

Luego de cambiar la falda de su vestido por una versión corta, y sus tacos altos por simpáticas pantuflas, Leandra se dispuso a disfrutar junto a sus amigos la verdadera fiesta. Dj Fabu fue el responsable de la música de principio a fin. Durante la noche predominaron la cumbia y el reggaetón, aunque Fabu fue alternando con música de los ‘70 y ‘80 para que los “grandes” no se aburrieran.

 

También hubo atracciones para quienes prefirieron no bailar. Un sector de estaba cómodamente ambientado con livings y plasmas en los que se podían ver bloopers deportivos, los mejores goles de Maradona, el tercer puesto de los pumas en el último Mundial de rugby e imágenes abstractas, además de la sesión de fotos que protagonizó Leandra para la ocasión.

 

Pero los numerosos ingredientes de la fiesta no terminaron allí. Una barra de licuados y tragos –para los mayores de 18, claro-; fuentes de chocolate –fondue- para combinar con frutas, galletas y gomitas; una máquina “pochoclera”, pizzetas y sandwichs de pernil de cerdo –para la madrugada- y sombreros y luces a modo de cotillón, fueron algunas de las atracciones. Además, durante la fiesta, dos maquilladoras –entre ellas la artista plástica Patricia Aisun- volcaron su arte sobre mujeres y varones. Rostros, brazos y espaldas fueron adornados con pintura, plumas y strass, entre otros elementos. 

 

 

 

Sin dudas, la fiesta de 15 de Leandra Píccolo fue pensada para que nadie quedara fuera de la diversión. Está claro que como única descendiente mujer, la chica sabe obtener lo que quiere. Mimada por sus seres queridos, Lea vivió uno de los momentos más importantes de su vida, y que seguramente nunca olvidará.