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La Misa Criolla resonó en Villavicencio
Villavicencio -por primera vez- fue uno de los escenarios elegidos para el festival internacional de Música Clásica por los Caminos del Vino. Más de 500 personas llegaron a las terrazas y jardines del hotel para disfrutar una de las presentaciones más esperadas del ciclo.
En el final, la Misa Criolla, de Ariel Ramírez, resonó en este imponente espacio, en el que la belleza natural del entorno enmarcó una gran gala, a cargo del Coro de Niños Cantores de Mendoza, el Ensamble Vocal Mendoza, el tenor Fernando Ballesteros y el barítono Diego Martín.
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Una hora más tarde de lo previsto, comenzó la actuación de las voces infantiles. Su repertorio estuvo compuesto por temas del cancionero popular, tangos y canciones litúrgicas. Luego, llegó el turno del Ensamble Vocal, que arrancó aplausos con la interpretación de géneros folclóricos y los conocidos negro spiritual, entre otros.
El Coro de Niños Cantores de Mendoza.
Pero sin dudas, el momento más emocionante de la tarde y el más ovacionado por todos los presentes fue cuando subieron al escenario ambas agrupaciones junto con los solistas Ballesteros y Martín y comenzó a sonar la Misa Criolla. El público aplaudió de pie y pidió un bis.
El Ensamble Vocal Mendoza.
Al término de las presentaciones, los "pequeños" y "grandes" artistas disfrutaron un cóctel junto a invitados especiales. Entre ellos, se encontraban integrantes del equipo de organización del festival, empresarios mendocinos, periodistas locales y nacionales y autoridades de Villavicencio.
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“Traer este gran atractivo cultural a Las Heras representó una meta cumplida para la empresa, ya que acercamos a todos los mendocinos y turistas a uno de los conciertos más grandes de este ciclo”, comentó Martín Avola, del área de Marketing de Villavicencio, y agregó, “a este programa sumamos dos actividades educativas durante el Domingo de Ramos, para brindar a la familia la posibilidad de recorrer y conocer las riquezas que encierra la reserva”.
Acerca de Villavicencio
La reserva abarca una superficie de , ofreciendo a sus visitantes paisajes únicos. Su gran extensión y variedad de alturas permite visualizar tres tipos de ambientes: el cardonal, el monte y la puna, desde los sobre el nivel del mar hasta su punto más alto, los en de Paramillos. La gran extensión es un albergue ideal para una gran diversidad de flora, entre ellas 39 especies de plantas medicinales y fauna como el puma, choique, el cóndor y el zorro.
Además de una gran biodiversidad, allí se descubren atractivos de valor histórico, cultural y arqueológico, tales como las ruinas Jesuíticas, el monumento de Canota donde se separó el Ejército Libertador, araucarias fósiles encontradas por Charles Darwin en 1835 y el ícono central: el hotel Termal Villavicencio.
El lugar fue declarado Reserva Natural en 2001 para cuidar, conservar, proteger y preservar este espacio y su riqueza autóctona.