ver más

Sociales

“Cuando uno encuentra el camino, todo fluye”

Optimista, positiva, una mujer con actitud. Así es Silvia Basso, una mendocina que se encontró con su verdadera pasión, la pintura, hace 12 años. Admiradora de los grandes Chagall y Kandinsky, la artista y curadora ha participado en diversas muestras locales e internacionales. Con su habitual simpatía y buen humor, se animó a responder Sinceramente.

Hace más de una década Silvia Basso se separaba de su marido. Ese hecho marcó un
quiebre en la vida de esta mendocina, quien a partir de ese momento comenzó a pintar. Para ser más exactos, hace 12 años que la pintura ocupa un lugar fundamental en su vida.

“Hice muchas cosas antes de encontrar mi camino; estudié profesorado de Educación Física; tuve durante16 años negocios de ropa; y finalmente en la crisis de 2001 -porque las crisis siempre traen oportunidades- cerré el local y tomé la decisión de elegir la pintura. Fabriqué remeras pintadas durante un año, hasta afianzarme en la venta de mis obras, y bueno… cuando uno encuentra el camino, todo fluye”, cuenta Silvia acerca de sus comienzos.

Estudió con el maestro Ángel Gil durante 5 años, “y desde allí nunca dejé  el pincel”, señala. Respecto a la “inspiración”, Basso cita a Picasso, quien afirmaba que “la inspiración viene de dios, pero menos mal que siempre me encontró trabajando". “Y el arte es así. Es mi trabajo y estoy muchas horas en mi estudio, es lo que nos da experiencia, crecimiento y la gran satisfacción de vivir de lo que uno ama”.

Los dos hijos de Silvia, Rodrigo (16) y Julieta (13), son sus otros amores. “Me siento muy orgullosa de ellos, son nobles, generosos, de una muy buena madera. Y en eso también debo agradecer a su papá, quien siempre está en la tarea de educarlos”, afirma.

Entre las muchas anécdotas y experiencias que guarda en su recuerdo, Silvia nos cuenta una en particular. En 2005 viajó a Madrid para participar de una muestra colectiva junto a otros pintores argentinos. En ese viaje decidió conocer el Museo Reina Sofía, y fue a la salida cuando coincidió con un artesano de San Telmo y un pintor colombiano, quienes se encontraban vendiendo sus artículos.

“No sólo se convirtieron en mis nuevos amigos y únicos conocidos que fueron a la inauguración de la muestra, sino que me invitaron a vender con ellos el fin de semana, y obvio que ni loca me perdía la experiencia”, comenta divertida.

Para Silvia, “todo es una cuestión de actitud”. Y coincidente con esa disposición de ánimo, positiva y optimista, respondió sinceramente:

- Mi orgullo íntimo: Rodrigo y Julieta, mis dos maravillosos hijos.

- Mi peor defecto: la ansiedad.

- Mi carácter: impulsivo. Tomo acción, ejecuto, me divierto (hasta con lo que no me  gusta), intento disfrutar mi presente, tengo muchos amigos. Cuando me levanto ¡tardo una hora para despertarme, y mejor que nadie me hable!

- Mi sueño imposible: no creo en imposibles, creo que tenemos la capacidad de conquista y hay que saber usarla. Es una tarea diaria, de ir hacia nuestra alma y saber en verdad lo que ella quiere.
 
- Mi hombre ideal: ¡qué pregunta! Compañeros de ruta, las buenas relaciones siempre nos traen crecimiento, hay que amar desde la libertad y sumar con el otro, eso es mi ideal.

En la Caja de la Salud, donde expuso "Reconstrucción" durante 2008.

-Mi deporte favorito:

no tengo un favorito, me gusta mucho el agua, disfruto nadar, camino y hago gimnasia.

- Mendoza: donde nací, donde tengo mis hijos y familia, mis raíces. La montaña me transporta ¡y sus Malbec también! Me gusta vivir aquí, disfrutar con los amigos, y mostrarle a los que vienen de otros sitos todo lo magnifico que tenemos.

- La música que me transporta: Enya, Yanni, Joe Cocker, y me encantan Phil Collins, los Beatles y los Rolling Stones.

- Mi comida y vino favorito: un buen asado con un Cabernet, también pizza con champagne. ¡Me encanta el champagne!

- Tres lugares en el mundo: México, Barcelona, Buenos Aires.

-¿Cuál fue la mejor experiencia que viviste dentro del mundo del arte? Una muestra colectiva de 15 pintores argentinos en Madrid (2005); mi muestra Reconstrucción, aquí en Mendoza (2008). Ambas significaron un crecimiento muy fuerte en lo personal y en lo profesional. Y lo más grande: mi invitación a exponer en una galería de arte en Miami, "Chialma”. Viajé 20 días en noviembre de 2008, la exposición se llamó "Camino desde adentro". Allí conocí a mucha gente del arte. El 6 de diciembre pintamos con Derek Wilson –un artista local- en vivo en la galería, fue una experiencia grandiosa.
Pintando en vivo con Derek Wilson en la galería de arte "Chialma" en Miami.

Participé en Art Basel -una de las más importantes ferias de arte en Estados Unidos-, y la conclusión de esa experiencia es que en nuestra provincia, tanto como en el país, hay obra de alta calidad, hay grandes artistas. El salir al mundo te permite valorar lo que tenemos; nos falta educación desde lo intelectual y emocional, para valorarlo y pagarlo.

-¿A que artistas admirás a nivel local e internacional? ¿Por qué? Mis inspiradores son Marc Chagall -me transportan sus mundos sin destino aparente, sus espacios transgresores- y Wassily Kandisky -sus colores y sus trazos demarcando formas sutiles, son mágicos-. Y de aquí, mi maestro Ángel Gil, quien me enseñó a mirar mi corazón y a pintar desde allí, su obra tiene una poesía única; y Cristian Delhez –por sus líneas, sombras y luces en una perfecta armonía visual y sensitiva-.

-¿Qué otras formas de arte te conmueven? Me gusta mucho la escultura, sobre todo los trabajos en madera. Y a la música la amo, escucho música gran parte del día.