Sociales
Vivir el vino con los cinco sentidos
La promoción constante de los caminos del vino sigue siendo un tema de agenda para Bodegas de Argentina y la Cámara de Hotelería de Mendoza. La implementación del programa comenzó el año pasado y durante 2009, distintas casas vinícolas de la provincia han recibido a una gran cantidad de invitados locales con el objetivo de enseñar las distintas actividades enoturísticas que ofrecen a sus visitantes.
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“Nuestra casa representa una experiencia de todos los sentidos, donde el espíritu de la tierra, unido con nuestra pasión por hacer vinos, se unen en una propuesta cálida, personal, estimulante y única”, comentó Clarisa Murekian, responsable del área de Turismo.
Luego de las palabras de bienvenida de Angel Vespa –quien estuvo en representación de Bodegas de Argentina y Bodegas Chandon- y de Hervé – Birnie – Scott -director de Chandon Argentina- los asistentes comenzaron a experimentar las sensaciones de “vivir el vino con los cinco sentidos”.
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Copa en mano los invitados recorrieron los distintos espacios en los que se elaboran los productos de la firma. La visita terminó en la sala de barricas, donde cada uno dejó su firma en una de ellas a modo de recordatorio.
Luego llegó el almuerzo y con él la degustación de típicos platos locales a cargo de los chefs Noelia Scquizziatto y José Cacciavilliani, quienes pensaron en un menú en combinación con los vinos de altura de la bodega. Y justamente, para descubrir los secretos de la cocina de Terrazas, algunos de los presentes –con dotes de cocineros- se animaron a colaborar con las tareas culinarias del momento.
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Carnes asadas, empanadas de mollejas, cazuelas y exquisitos postres a base de chocolate, entre otros, fueron los platos servidos en los livings del jardín y en donde se disfrutó un absoluto relax antes de terminar la jornada.
Definitivamente, cada uno de los sentidos estuvo representado en todas sus expresiones; desde una cocina típicamente mendocina, con pequeños toques cosmopolitas; una decoración que se integra armoniosamente con los viñedos circundantes y el imponente paisaje de Los Andes, hasta los perfumes del vino y sus quehaceres que invitaron a un día de intenso placer.