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"Los que critican a los dj’s son unos salames"

Junto a Víctor Boldrini, su colega, socio y "medio pollo" conforma uno de los equipos creativos más destacados de la provincia y el país. Sarcástico e irónico, este apasionado por la música confiesa que, cuando de soñar se trata, prefiere hacerlo a lo grande. Hoy, en Sinceramente te presentamos a Leonardo "Gato" Ficcardi.

Se ve a sí mismo como obsesivo y detallista. Describe su carácter como “complejo”. Pero para quienes lo conocen, Leonardo “Gato” Ficcardi, es mucho más que eso. La obsesión y el detalle forman parte de su vida, pero son precisamente esas las características que lo llevaron a destacarse dentro del mundo del diseño.

Egresado de la UNCuyo con el título de Diseñador Industrial, el Gato Ficcardi formó en 1991 junto a su colega Víctor “Pupo” Boldrini uno de los estudios de diseño más reconocidos de la provincia y del país, Boldrini&Ficcardi.

La especialidad de la dupla es diseñar etiquetas para el mercado global de vinos y bebidas alcohólicas. Sus principales clientes son empresas y bodegas de Argentina, Chile, España, Estados Unidos e Inglaterra.

Sus trabajos han sido premiados internacionalmente y publicados en diversas revistas y libros dedicados al diseño, como las prestigiosa Novum y Latin American Graphic Design. 

La otra pasión de este talentoso mendocino es la música. “Siempre fue mi inspiración. Cuando era chico cantaba todo el día la canción de ‘La colimba no es la guerra’ -una película argentina de la década del '70-“. Y continúa, “después me fanaticé tanto con el heavy metal, que me hice un tatuaje en el brazo izquierdo”. Luego vino la época de los cassettes, y de juntarse con amigos a grabar, hacer compilados y poner música en algunas fiestas.

“En unas vacaciones en Punta del Este descubrí la electrónica o marcha, como se decía. Íbamos a bailar a una discoteca donde tocaba Hernán Cattaneo, que aún no era conocido. Mi amigo Facundo quedó tan flasheado, que lo invitó a tocar a Forum ¡y fueron 7 personas a escucharlo! Hoy sería imposible traerlo, ¿saben lo que cobra..?”.

En el ’99, y con el nombre de dj Cat, Ficcardi desembarcó en Apeteco. Allí ponía deep house y bossanova los martes. Luego fue incursionando en otros ritmos más “tecnosos”, y no paró de “tocar” hasta hoy. “Es mi gran pasión, le dedico gran parte de mi tiempo, me motiva, me inspira y me divierte”, asegura.

A continuación, las respuestas sinceras de Gato Ficcardi:

- Mi orgullo íntimo: mamá Gata, papá Gato, hermana Gata y mi hija Uma. Bueno, también hay algunos otros pequeños orgullitos que no se pueden contar...

- Mi peor defecto: soy sarcástico, irónico, poco expresivo, ambiguo, visualmente obsesivo y detallista. Elijan ustedes, porque también soy muy indeciso.

- Mi carácter: complejo, como un buen vino.

- Mi sueño imposible: poner música en una discoteca de Berlín junto a Superpitcher y Steve Bug; filmar una película con guión de Woody Allen; escribir un libro de frases hechas con prólogo de Enrique Simms.

- Mi mujer ideal: prefiero una bien “real”,  que me atrape tanto como para evadirnos de la realidad juntos.

- Mi deporte favorito: el golf.

- Mendoza: la amo y la odio, es como esas relaciones pasionales en donde un día está todo bien y al otro no la querés ver nunca más en tu vida.

- La música que me transporta: las bandas de sonido de Angelo Badalamenti, Fabric 11 de Swayzak, Yumeji's Theme del film In the Mood for Love, las sesiones de Circlesquare.

- Mi comida y vino favorito: me gustan los momentos que se generan a través de la comida, más que la comida en sí misma. Pastas con manteca y queso (mi mamá le pone un toque de leche de coco y quedan tremendas) + 1 copa de Sauvignon Blanc, 2 de Malbec reserva (con 12 meses de barrica francesa) y coca light con hielo -en ese orden-. Y los asados del grupo Zerdey.

- Tres lugares en el mundo: trabajar de día en Londres, un atardecer en José Ignacio, salir de noche en Amsterdam.

A quién –y por qué- admirás dentro del mundo del diseño gráfico a nivel local e internacional?


Admiro profundamente el oficio que tenía Daniel Bertalot, la garra y actitud del grupo Grapo, los increíbles dibujos de Pupo, la sensibilidad de Ale Ros y la capacidad de trabajo de Lorenzo 
Shakespear. También alguien que no deja de sorprenderme nunca, simpre fresco, talentoso y genial: América Sánchez.

-¿Considerás que hacés música, o sólo la pasás? Porque hay  quienes critican a los llamados dj's y aseguran que sólo ponen música, pero no son creadores ni creativos.

Yo pongo música tech-house. No me preocupa ser creativo o creador, en todo caso es una instancia de comunicación con la gente que baila, se libera, se excita y vive su propia película a través de lo que estoy mezclando en ese momento.

Los que critican a los dj’s son los “salames” que vieron cuando Papo le decía eso a Dero en Sábado Bus, hace como mil años. No es un pensamiento propio ni muy elaborado, es sólo un clisé.

-Has diseñado etiquetas para bodegas extranjeras y nacionales. ¿Qué diferencias hay en sus diseños? ¿Qué te piden afuera y qué te piden acá?

En el estudio hemos diseñado etiquetas de vino para países de América y Europa, para botellas de vodka de Polonia y Rusia, y ahora estamos desarrollando etiquetas de sake japonés. La gran diferencia está en que mientras afuera se piensa en la personalidad del producto, aquí se sigue pensando en convencer al importador.

- ¿Como es la relación con tu socio? ¿Alguna vez hubo competencia entre ustedes? ¿Cómo hacen para amalgamar las ideas de ambos?

Pupo es mi medio pollo, ¿conocen el cuento de Jodorowsky? Trabajamos juntos desde 1991. Compartimos mucho tiempo, y hasta nuestras hijas tienen la misma edad y van al mismo colegio. Siempre nos estamos retroalimentando creativamente y por supuesto que competimos, creo que eso es el alma para que nuestras ideas y diseños sean únicos.