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Sociales

Chile y Montevideo, la esquina de los vinos y sabores mendocinos

La antigua residencia de la familia Giol, en el centro mendocino es hoy un espacio en donde los vinos argentinos y la comida regional son protagonistas. En marzo, Winery y El 23 Gran Bar abrieron sus puertas con una propuesta que ofrece calidad de servicio y variedad de productos. Fotos y video del lugar y los invitados a la noche inaugural.

Difícilmente Juan Giol – miembro de una de las familias pioneras de la vitivinicultura de la región – hubiera imaginado el futuro de la casona que compró en 1955 en la esquina de Chile y Montevideo de Ciudad.

La casa que la familia adquirió, en aquella época, para residencia, hoy es un espacio en el que se pueden apreciar y disfrutar una gran variedad de vinos mendocinos y de las distintas zonas vitivinícolas del país junto a los típicos sabores regionales.

Este mes abrió sus puertas Winery Mendoza, una vinoteca con gran trayectoria en el mercado de Buenos Aires. Es la sucursal número 11 de la cadena y la primera en el interior del país. Y para que la gastronomía también sea protagonista de este lugar, el espacio se completa con El 23 Gran Bar, un restó pensado para generar propuestas de sabores que favorezcan el maridaje con los vinos y una carta de tapas con el desarrollo gastronómico de Almacén del Sur.

En mayo de 2007, los propietarios de ambas firmas comenzaron a diagramar este proyecto para la provincia. Por un lado, la familia Chmea planificaba el desembarco de Winery en Mendoza para estar presentes en el centro vitivinícola más importante del país y ofrecer en un mismo lugar, más de 1.000 etiquetas de vinos de Argentina. Por el otro, con El 23 Gran Bar, la familia Flamarique apuesta a productos diseñados para un consumidor que disfruta de los placeres del buen comer y del buen beber y a acercar a los mendocinos las experiencias gastronómicas del mundo.

“Existe, entre ambas familias, una excelente relación comercial y siempre tuvimos muy buen trato; por eso logramos este espacio con estándares de servicio, propuesta y variedad de productos internacionales. Mendoza merece un lugar con estas características”, comentó a MDZ, Mariana Flamarique en el cóctel de inauguración, al que asistieron más de 200 invitados.

Todos los vinos, en un mismo lugar

En el recorrido por las distintas salas de la vinoteca se pueden encontrar cerca de 1.000 etiquetas de vinos de las bodegas nacionales más importantes.  Sin alterar la armonía y la estética original de la residencia, cada uno de los ambientes está destinado a los distintos varietales: la gran sala del Malbec; otra para los Cabernet Sauvignon; un espacio para Espumantes y Champagnes y otro para grandes vinos. Los vinos blancos, rosados, tardíos y dulces ocupan otra de las habitaciones, como así también los destilados y cervezas importadas.
Winery también presenta un sector de cristalería con gran variedad de copas  y decanters y otro sector destinado a los accesorios para el vino y productos gourmet.  El interior de la casa se completa con una sala de degustación privada y una cava acondicionada para guardar vinos de grandes cosechas y partidas agotadas.

Instalada ya en la provincia, y declarada de Interés Turístico vendimial 2008 por la Secretaría de Turismo de la provincia, la firma planea la incorporación de productos de otras bodegas del país y vinos extranjeros.

Tapas a la carta

Una propuesta de bar desestructurada es lo que ofrece El 23 Gran Bar, el restó con más de 200 cubiertos que funciona en el patio interno y galería de la casa. La carta, diseñada por el chef Fernando Trump, está conformada por 23 tapas. De ahí, el nombre del lugar. "El número 23 en la quiniela representa al cocinero, con esa idea también surgió el nombre", dijo Mariana Flamarique.

Platos con frutos de mar, pescados y otras carnes como chivo y cordero – además de las clásicas -  son algunas de las exquisiteces que se pueden degustar en el bar con una selección de 150 vinos que se encuentran en la vinoteca. "Apostamos a que los vinos, al maridar con nuestras tapas, puedan desplegarse en toda su singularidad".

Aquí no termina todo. El lugar presenta dos atracciones más en el patio descubierto: el Wine Point, un lugar de reunión donde se brindan charlas gratuitas a cargo de responsables de distintas bodegas y una cancha de bochas - inicitiva de Ernesto Catena - construída por la bodega Escorihuela Gascón. Quien visite el lugar y disponga de tiempo suficiente, puede hacer uso de la cancha mientras degusta una copa de vino.

Datos útiles

Horarios:
Winery: todos los días de 10 a 22.
El 23 Gran Bar: de lunes a sábados de 10 a 18 con servicio de bar y cafetería y a partir de las 19 con el servicio de tapeo.
Wine Point: de lunes a viernes por las tardes.