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El ilustrador olvidado y su recuerdo en el MUCHA
"Dediqué un cirio a Zeus y a Apolo un sirio", plasmó Leopoldo Lugones en su Soneto Siriométrico. "Pues es su inspiración tan venturosa, que si pinta una flor, será la rosa, y si dibuja un astro, será Sirio", dejó escrito Leopoldo Marechal en Un Soneto.
El encuentro contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de Mendoza, Cambio Maguitur y Algodón Wine & Golf States, que ofreció un exquisito vino para el brindis de los presentes.
El director del MUCHA, expresó, "Que Lorenzo Amengual haya elegido nuestro lugar para hacer la exposición, es todo un orgullo. El hecho de poder tener a un dibujante e ilustrador para ser recordado, nos produce una gran satisfacción. Queremos que estas actividades, que no siempre se ven en los circuitos oficiales de la cultura, sigan desarrollándose. La investigación que hizo Lorenzo es emblemática para la Argentina".
La muestra podrá ser visitada hasta el 10 de abril. Estará abierta de martes a viernes de 18 a 23 y sábados y domingos de 10 a 13 y de 18 a 23.
"La viuda" de Sirio
Así como Julio Jorge Nelson dedicó parte de su vida a la difusión del tango de Carlos Gardel, Lorenzo Jaime Amengual se admite como "la viuda" de Alejandro Sirio.
"Siento por él, una especie de sentimiento de espíritu de cuerpo. Dado que yo también tengo pretensiones de ser ilustrador, de alguna manera, levantando su obra la vas llevando a la tuya y la de otros colegas. Me gustaría ser recordado por algunos de mis dibujos, por lo tanto, todo este esfuerzo forma parte de un altruismo egoísta, hacer cosas para los demás pero también para uno mismo", reconoció el autor del libro.
Fiel admirador de sus resoluciones dibujísticas y convencido de los tantos Sirios que quedan aún en la Argentina por rescatar, el eje temático de "El ilustrador olvidado" gira en torno al fenómeno de la inmigración, análisis del dibujo y la época de oro de la prensa ilustrada.
Un dibujante entusiasta
Nicanor Álvarez Díaz se mantuvo vinculado con la vanguardia no sólo de los artistas plásticos de la época, sino también con lo que ocurría en la literatura del país en el que eligió vivir. Sufrió el antagonismo Arte Mayor - Arte Menor y conoció el momento fundacional de la prensa ilustrada.
Por la fuerza de su ilustración y su carisma, entabló amistad con Girondo, Marechal, Mujica Lainez, Lugones y Fernández Moreno, entre otros consagrados del periodismo y las letras argentinas.
Tras su muerte, en 1953, fue rápidamente olvidado. En 1954 fue levantado de las ediciones actualizadas de distintos diccionarios y enciclopedias. Como parte de su desaparición y falta de perdurabilidad, nació, creció y se consumó la necesidad de Lorenzo Jaime Amengual: rendirle homenaje al "amigo" que jamás conoció.