Políticos farmeando aura en campaña
La campaña para el 2027 arrancó y los candidatos se vuelcan a las redes. La Generación Z ya sabe distinguir entre el que baila y el que propone. Los datos y el caso Mamdani lo confirman.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Getty ImagesEn el lenguaje de la Generación Z, "farmear aura" se ha convertido en la moneda social más codiciada. El término fusiona el "farmear" del mundo gamer (repetir acciones para acumular recursos) con el "aura" como medida de carisma, confianza y estilo. Lo que nació como un meme en TikTok, hoy es una práctica que incluso se organiza en plazas de toda la Argentina mediante "batallas de aura" donde los jóvenes compiten en poses y caminatas teatrales. La regla de oro para ganar es el esfuerzo visible se castiga; la naturalidad se premia.
Los políticos argentinos, sin embargo, no han recibido las instrucciones de las batallas. Desesperados por captar el voto joven, han invadido las plataformas con videos bailando, usando jerga forzada y fingiendo complicidad generacional. El problema no es que estén en redes; el problema es que no entienden el código con una estrategia correcta para cada segmento.
¿Por qué los políticos se desesperan por las redes? Bueno, según el último informe de la consultora Reputación Digital, en Argentina hay 32,9 millones de cuentas identidades en redes sociales, el 71,7% de la población, y el 87,4% de los adultos mayores de 18 años usa redes sociales. TikTok, la plataforma que más crece, tiene una penetración del 70,3% entre internautas y creció un 25% interanual, mientras que X (ex-Twitter) profundiza su caída con un -12%. Sin dudas que el electorado ya no está solo en la plaza pública tradicional; están muchos más en el feed, en el reel y en el story.
Pero los datos más incómodos llegan de la mano del informe Metricool 2025. TikTok, la estrella de los políticos desesperados, muestra signos de saturación: las publicaciones semanales subieron un 19%, pero las interacciones cayeron un 17% y el engagement se desplomó un 32%. Mientras tanto, los políticos descuidan Facebook, la plataforma que tuvo un resurgimiento brutal con un +51% de alcance medio y un +57% de impresiones entre 2024 y 2025. Es decir, están bailando en el lugar equivocado, en el momento equivocado y, lo peor, con la estrategia equivocada.
El error del candidato argentino es creer que su presencia digital basta pero lamento informar que no. Como ejemplo podemos observar a Zohran Mamdani en Nueva York. El joven político de 34 años venció a Andrew Cuomo (67) y Curtis Sliwa (71) en las elecciones a la alcaldía de noviembre de 2025. Sí, Mamdani tiene más de 15 millones de seguidores combinados en Instagram, TikTok y X, y su campaña supo usar el contenido digital con inteligencia: 22% de contenido de calle, 20% de explicadores de políticas, 18% de colaboraciones con influencers y 16% de contenido multilingüe para conectar con la diversidad de Nueva York. Pero las redes no fueron su única arma ya que el ahora Alcalde salió a la calle, apareció en conciertos y festivales, convirtió sus mítines en eventos de cultura urbana y movilizó a 30.000 voluntarios que generaban contenido orgánico desde el territorio. Su mensaje de propuestas era simple y concreto: bajar los alquileres, autobuses gratuitos, guarderías universales y aumentar impuestos a los ricos. Sin dudas que su estrategia de conseguir el voto joven fue todo un éxito: entre votantes menores de 45 años, Mamdani superó a Cuomo por 43 puntos porcentuales,
El contraste con los políticos locales es evidente. Mamdani no se sintió incómodo en redes porque no trató de "ser joven": ya lo era. Y más importante fue que las redes fueron el vehículo de un mensaje que ya tenía coherencia. El votante no lo apoyó porque bailara bien; lo apoyó porque sus propuestas le hablaban directamente de alquiler, comida, transporte y cuidado infantil. Los políticos argentinos que suben un video bailando y se olvidan de explicar cómo van a bajar la inflación o mejorar el salario real están cometiendo el error de confundir el medio con el mensaje. Según vemos en las batallas, "Farmear aura" no se finge: o se tiene autenticidad, o no se tiene.
Para la campaña que se avecina los políticos deben entender que las redes no son el fin, sino el medio y los datos son claros: el engagement en TikTok cae, el alcance en Facebook resucita, y el verdadero canal de conversación (WhatsApp, con un 94%) sigue siendo el territorio inexplorado de la confianza. Mamdani lo entendió pues usó las redes para amplificar, pero construyó su campaña en la calle, con voluntarios, con un mensaje claro y con propuestas concretas. Los políticos locales, en cambio, siguen “farmeando aura” en un inicio de campaña pobre, creyendo que un baile de 15 segundos reemplaza una plataforma de gobierno. El votante joven no es tonto; sabe que la “batalla por el aura” autenticidad no se edita, se vive.

