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Javier Milei intimó al Reino Unido para frenar la explotación petrolera en Malvinas: le dio 2 semanas

La Cancillería activó el procedimiento del Anexo VII de la Convención del Mar. Si el plazo vence sin respuesta, irá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.


La disputa por el petróleo en las Islas Malvinas entró en una etapa formal. El gobierno de Javier Milei le fijó este lunes al Reino Unido un plazo de dos semanas para que tome las medidas necesarias destinadas a "impedir el inicio o la continuación" de las actividades de explotación de hidrocarburos que impulsa el proyecto Sea Lion en el archipiélago.

En paralelo, el presidente instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos a poner en marcha el mecanismo de arbitraje contemplado en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La meta declarada es doble: frenar la extracción en la Cuenca Malvinas Norte e impedir que se otorguen nuevas autorizaciones sobre recursos de la Plataforma Continental Argentina.

Qué pasa si Londres no responde

El comunicado oficial anticipa el paso siguiente. Si el plazo vence sin que el Reino Unido acate la intimación, la Argentina va a presentarse ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para pedir medidas provisionales que resguarden sus derechos soberanos sobre la plataforma continental mientras se sustancia el caso.

El fundamento que esgrime el Ejecutivo es que la explotación unilateral de esos recursos resulta "contraria al derecho internacional" y genera un "perjuicio irreversible e irreparable" sobre los derechos argentinos. Milei acompañó la difusión del texto con un mensaje en sus redes: "LAS MALVINAS SON ARGENTINAS y se defienden con hechos, no palabras".

El rechazo a la posición británica

Una parte del documento está dedicada a responderle a Londres por su reacción al discurso presidencial ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Allí el Gobierno expresó su "rechazo categórico" y apuntó contra dos argumentos que el Reino Unido viene sosteniendo.

Según el texto, ni "la pretendida denominación de las Islas Malvinas como 'Territorio Británico de Ultramar'" ni el referéndum que se celebró de manera unilateral en 2013 —y que carece de reconocimiento internacional— "alteran la existencia ni el objeto de la controversia de soberanía reconocida por las Naciones Unidas".

El frente aéreo: la denuncia contra Thales

El comunicado sumó además un episodio que abre un capítulo distinto. La Argentina detectó operaciones de la empresa Thales UK Limited en la ruta aérea que une las Islas Malvinas con Punta Arenas, en Chile, realizadas con una aeronave matriculada en el Reino Unido y sin autorización de las autoridades nacionales.

A raíz de eso, el Presidente ordenó a sus equipos iniciar "de forma urgente" los procedimientos sancionatorios y las denuncias penales que correspondan, además de las gestiones diplomáticas del caso.

El texto cierra con una declaración de intenciones: "La República Argentina no se quedará de brazos cruzados y continuará defendiendo sus derechos soberanos con firmeza, utilizando todas las herramientas diplomáticas, administrativas y jurídicas que le reconocen el derecho nacional e internacional. Las Malvinas son argentinas".

La advertencia de Javier Milei

Por su parte, en X, Javier Milei agregó: "Instruí a la Cancillería y a nuestros equipos jurídicos a iniciar el arbitraje internacional contra el Reino Unido por el saqueo ilegal de nuestros recursos a través del Proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte".

"Si en 2 semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar", advirtió. "LAS MALVINAS SON ARGENTINAS y se defienden con hechos, no palabras", sentenció entre mayúsculas.