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El mercado del petróleo mira más a Irán que a Venezuela: cómo impacta este escenario en Vaca Muerta

Las tensiones en Medio Oriente impulsan el precio del crudo, mientras la recuperación petrolera de Venezuela aparece lejana y llena de obstáculos técnicos.


El mercado internacional del petróleo volvió a moverse al ritmo de las tensiones globales. En las últimas ruedas, los precios registraron una suba cercana al 3%, impulsados por un recrudecimiento del riesgo en Medio Oriente ante la posibilidad de interrupciones en las exportaciones de crudo de Irán. Ese factor terminó pesando más que cualquier expectativa de un eventual aumento de la oferta desde Venezuela, que por ahora seguirá desempolvando su industria.

En ese contexto, el Brent avanzó casi tres dólares por barril y se ubicó en torno a los US$65,7, su nivel más alto en cerca de tres meses. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) también mostró una suba similar y cotizó en torno a los US$61,3, reflejando una reacción sincronizada de los mercados frente a un escenario internacional asfixiado por las tensiones políticas y militares.

Explicado en criollo, cuando se habla de Brent y West Texas Intermediate (WTI), se hace alusión a dos precios de referencia internacionales que sirven para saber cuánto vale el petróleo en el mundo.

Donald Trump y el Líder Supremo de Irán

¿Qué son el Brent y el West Texas Intermediate (WTI)?

El Brent es el precio de referencia del petróleo que se extrae en el Mar del Norte y se usa como guía para gran parte del comercio de crudo en Europa, África y Medio Oriente. Cuando sube el Brent, suele encarecerse el petróleo que compran muchos países fuera de Estados Unidos.

Por su parte, el WTI es el precio de referencia del petróleo producido en Estados Unidos, especialmente en el estado de Texas. Es la principal vara para medir el valor del crudo en el mercado norteamericano.

En este contexto de tensiones políticas y militares a nivel internacional, ambos precios subieron casi al mismo tiempo. Cuando se percibe que puede haber conflictos que afecten la producción o el transporte de petróleo, los mercados reaccionan rápido, como de costumbre, y el precio sube por temor a que falte energía o se encarezca el suministro. Por eso, la suba simultánea del Brent y del WTI refleja una reacción global frente a un escenario internacional más inestable.

Irán, sanciones y prima geopolítica

Irán protestas manifestaciones

El gran disparador fue el deterioro de la situación en Irán. Las protestas contra el régimen, las advertencias de Washington y la decisión de Estados Unidos de evacuar parte de su personal diplomático y militar en la región fueron leídas por los operadores como señales de una potencial escalada. En ese marco, el mercado comenzó a cubrirse frente a los peores escenarios, incluso antes de que se traduzcan en pérdidas efectivas de suministro.

Analistas del sector coinciden en que el precio del crudo ya incorpora una “prima geopolítica”, es decir, un sobreprecio que el mercado añade al valor del crudo, que oscila entre los US$3 y US$4 por barril. Una reacción preventiva ante la posibilidad real de faltante. En este sentido, el petróleo se encarece porque el riesgo aumenta, no porque haya menos barriles disponibles hoy.

El foco está puesto especialmente en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. Un bloqueo total es considerado improbable incluso por analistas conservadores, dado que Irán depende de esa vía para sus propias exportaciones. Sin embargo, el riesgo de una interrupción parcial alcanza para recalentar los precios.

Venezuela: mucho petróleo, pocos barriles reales

https://www.bbc.com/mundo/articles/ce3z3ylklqqo
Maduro asegura que Trump quiere quedarse con el petróleo de Venezuela.

En paralelo, el mercado observa con atención el proceso de estabilización en Venezuela tras la captura de Maduro. Desde Washington, Donald Trump deslizó la posibilidad de que Caracas libere hasta 50 millones de barriles hoy bajo sanciones. Sin embargo, esa expectativa no logró frenar la suba de precios.

“La producción venezolana no va a impactar en el corto ni en el mediano plazo”, explica una especialista en el sector petrolero con experiencia en América Latina. “Las instalaciones están deterioradas, los pozos colapsados y falta infraestructura básica. No es un problema político: es técnico y operativo”.

Según advierte, Venezuela arrastra más de dos décadas de subinversión. Reactivar un pozo no es solo perforar: implica mantenimiento, líneas de conducción, plantas de tratamiento y personal especializado. “Todo eso se perdió. Antes de cinco años no va a pasar nada relevante, y diez años es un plazo más realista”.

¿Compite Venezuela con Vaca Muerta?

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Una pregunta que se impuso luego de conocerse la intención de la administración republicana de poner a punto la industria petrolera venezolana, tenía que ver con el impacto en Argentina, puntualmente en Vaca Muerta.

Venezuela produce petróleo convencional, mayormente pesado, con una lógica de refinación distinta a la del crudo liviano que sale de Vaca Muerta. “No compiten barril a barril”, señala. “El petróleo argentino se exporta a precio internacional, pero su costo está muy atado al costo de extracción local".

El riesgo para la Argentina, coinciden fuentes del sector, no pasa hoy por el comercio sino por la inversión. Una eventual reapertura ordenada de Venezuela podría atraer capitales que hoy miran a Vaca Muerta. Pero incluso ese escenario es ficción. Rearmar la industria petrolera venezolana requeriría inversiones multimillonarias, estabilidad política y años de reconstrucción.

Un mercado que se mueve por miedo

Como es habitual, los precios reaccionan más rápido al miedo que a los datos. Mientras la oferta venezolana sigue siendo una promesa lejana, la crisis en Irán opera como un factor de presión inmediato.

Para la Argentina, el efecto es ambiguo. Un barril más caro mejora el ingreso por exportaciones, pero no redefine la estructura del mercado local.