El Gobierno entierra la reforma de la Ley de Tierras y recrudeció la interna tras el fracaso en el Senado
En Casa Rosada se repartieron las culpas por la caída del polémico capítulo, que no volverá a tratarse este año. Ruido en la mesa política, donde se había garantizado que los votos estaban "cortos, pero seguros".
Patricia Bullrich entrando a Casa Rosada
N/AEl Gobierno sigue procesando la caída del capítulo relacionado con la reforma a la Ley de Tierras, incluido en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y busca que no sucumba el resto de las desregulaciones que se tratarán este jueves en el Senado.
"Estamos justos, pero ya no creo que se nos caiga otro capítulo. Estamos voto a voto", resumió una fuente libertaria, que forma parte de la mesa política y que busca "blindar" el acompañamiento de algunos dialoguistas, que dudaban durante esta semana sobre los cambios en la ley de desalojos y en el plan del manejo del fuego.
Mientras la concentración está puesta en la subsistencia del resto de paquete de cambios, crece el malestar interno dentro del Ejecutivo por el duro traspié del proyecto conocido como "extranjerización de la tierra".
El proyecto original eliminaba por completo los límites vigentes en cuanto al porcentaje de tierras que podía comprar un extranjero. Sin embargo, ante la falta de apoyo de bloques aliados, se presentó un nuevo dictamen que mantuvo un tope, aunque más alto que el actual. El cambio central fue elevar del 15% al 25% el porcentaje máximo. Esa novedad fue presentada por la titular del bloque libertario en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, en una conferencia de prensa. La exministra esperaba que con esa marcha atrás, el capítulo podía sostenerse gracias a los senadores y gobernadores que no habían tomado una postura. Sin embargo, esa morigeración de las expectativas originales del oficialismo no alcanzaron y se fueron anoticiando con el correr de las horas que más aliados se expresaban en contra.
Para colmo de males, Victoria Villarruel habilitó a los senadores Anabel Fernández Sagasti (Unión por la Patria) y Flavio Fama (UCR) a que puedan votar de manera virtual, por estar fuera de Buenos Aires, lo que hacía el panorama aún más adverso.
Más allá de la fallida recolección de votos, con un poroteo que siempre tambaleó y más en los últimos días, el principal cuestionamiento en el Gobierno radica en la comunicación del proyecto. "Se impuso que queríamos vender el país y nunca fue así", se lamentó uno de los funcionarios que intervino en la negociación política. "Se instaló una narrativa muy fuerte que queríamos extranjerizar todo, cuando solo queríamos alentar a que lleguen más inversiones, sin que el país pierda nada de soberanía. Lo intentamos explicar pero se instaló el otro mensaje y eso hizo que muchos gobernadores tengan un costo político enorme si acompañaban", completó esta fuente violeta.
"En este país hablar de inversión o interés extranjero suele ser mala palabra para mucha gente y no lo supimos explicar a tiempo antes de ese aluvión que apuntó contra el proyecto. Perdimos esa batalla comunicacional, que generalmente la ganamos. Los aliados vieron el fenómeno que se estaba dando y se dieron vuelta. Ya era tarde salir a debatir que Lázaro Báez es medio dueño de la Patagonia y nadie se indigna", agregaron desde Balcarce 50.
Además de algunas críticas a Bullrich, como la principal referente libertaria en el Senado, los dardos llegan al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien viene de estar en el ojo de la tormenta por el conflicto portuario que paralizó el comercio exterior tras un decreto que impulsó su cartera. Hubo otras derrotas legislativas en los cambios que propuso "El Coloso" en la ley Bases y en la reforma laboral, que hicieron peligrar la integridad del resto de proyectos.
Estas discusiones en el Congreso se enmarcan, además, en momentos cruciales para la definición de alianzas electorales para el 2027, donde distintos mandatarios provinciales reclaman un pacto de no agresión con La Libertad Avanza con el objetivo de sostener su gobernación. Muchos de ellos reiteran que todavía no hay definiciones y esperan un guiño de Karina Milei para cerrar acuerdos que garanticen la reelección de Milei, pero sin poner en riesgo el poder de cada gobernador.


