Datos clave para entender la campaña 2027 de Javier Milei: no todo es lo que parece
La negociación entre LLA y el PRO viene con mas ruido que lo pensado. Diego Santilli candidato firme de Javier Milei ¿y de quién mas? La interna no tiene paz
El triángulo de hierro que instala los temas de los que se habla pero que muchas veces no resuelve problemas.
XEl gobierno tiene por delante frentes múltiples mientras intenta acelerar con el proyecto único y prioritario que hoy tiene para la política: la reelección de Javier Milei. Hoy la confianza del mercado en el gobierno tiene un punto clave: que le garanticen la reelección presidencial el año que viene.
Todo se adelantó al menos ocho meses. La campaña está lanzada como nunca, mientras aún se tientan estrategias en todos los bandos. Es decir, el terreno no está firme para nadie.
La definición de ayer fue repetitiva y fuera de toda duda: “Voy a ir por la reelección. Estoy haciendo el mejor gobierno de la historia. ¿Cómo no voy a intentar la reelección?”. La dio Javier Milei en un reportaje por radio.
El problema ahora es ajustar la realidad a esa estrategia. Y la realidad, en una elección en Argentina, siempre pasó por la sensación que provoque la economía en la epidermis social.
¿Quienes definen la elección?
En este caso, especialmente en la que tenga la clase media y media alta, que es donde anida ese tercio de votos que define una elección, que es multicolor y que hoy es definido por casi todos los analistas como un universo que no votaría por nada del mundo a un candidato kirchnerista, pero que tampoco está dispuesto a darle un guiño a Javier Milei si los beneficios de las reformas no empiezan a llegar a los bolsillos.
Es decir, los números de caída de la imagen positiva del gobierno y de Javier Milei y las proyecciones para 2027, más las buenas noticias de la economía de bolsillo que no llegan, a pesar de que el oficialismo castigue públicamente a quienes digan lo contrario, apuraron el rearmado de una sociedad política casi imprescindible si el gobierno quiere arrancar la carrera por la reelección.
Ese ambiente fue interpretado por algunos como el disparador de la negociación entre LLA y el PRO, corporizada en la llamada que Mauricio Macri le hizo a Karina Milei para romper el hielo y volver a hablar de una sociedad política. Pero la pregunta es: ¿eso realmente es así? ¿Está tan claro que el mileísmo ahora esté dispuesto a compartir la oferta electoral con el PRO, cediendo lo que haya que ceder?
Nadie quiere ceder
Las voces que llegan desde la interna más dura de La Libertad Avanza indican lo contrario, al menos por ahora. Los peligros para el grupo no son pocos: la Ciudad de Buenos Aires está en juego y debe definirse y, al mismo tiempo, el peronismo empieza a pensar en una oferta nacional, aunque todavía no la pueda cristalizar. Cuando hay dudas en la calle, todo es posible.
Karina Milei atendió el teléfono de Mauricio Macri tras una larga historia de broncas, desconfianzas y varios llamados sin contestar. El expresidente nunca toleró el ninguneo libertario y menos cuando considera, como los números lo indican, que parte de la garantía del triunfo en la segunda vuelta se debió al alineamiento directo del PRO con la candidatura de Milei. Tampoco le perdona no haber reconocido todo el apoyo en votos que le dieron al gobierno en el Congreso.
Es cierto, y MDZ así lo confirmó, que, como relató el periodista Santiago Fioriti en el diario Clarín, en esa conversación telefónica Karina Milei le respondió a Mauricio Macri por esos reclamos con un razonamiento que es real y, al mismo tiempo, una ironía.
Palabras más, palabras menos, le dijo: “Mauricio, el gabinete está lleno de militantes del PRO”. Lo que no le dijo es que, más que fieles al PRO, muchos de esos funcionarios hicieron un monumental salto en garrocha de una fuerza a otra. No es algo nuevo en la vida política argentina: a Eduardo Duhalde le pasó lo mismo cuando Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada y le fagocitó casi toda la tropa.
Una crítica con muchas dudas
El diálogo Karina-Mauricio dio paso a la primera mesa política conjunta y todo parecía comenzar a andar por ese camino.
¿Pero entonces por qué Javier Milei dinamita esa nueva armonía entre los dos partidos, castigando esta semana al gobierno de Mauricio Macri por su supuesta inutilidad a la hora de combatir la inflación?
Aunque es un poco extensa, conviene repasar la frase completa de Milei en el cierre del Council of the Americas de esta semana.
“Néstor Kirchner asumió con una tasa de inflación anual que era del 3,7%; entregó su mandato con 8,5%, es decir, la incrementó en un 129,7%. La inflación con la que asumió Cristina Fernández de Kirchner fue del 8,5% y entregó 26,9%, es decir, la aceleró en un 216,5%. En el caso de Mauricio Macri, la recibió en 26,9% y la entregó en 53,8%, es decir, la duplicó, es decir, 100%. Nosotros la recibimos en 211,4% y está viajando al 31,5%”, dijo.
En un escenario de paz y negociación con el PRO, Milei no hubiera tenido ninguna necesidad de ensuciar a Mauricio Macri en el mismo barro de la ineficiencia económica de los Kirchner. Es decir, le pegó al líder del PRO donde más duele.
La realidad es que, si bien hubo un lanzamiento de estrategia con la negociación con el PRO, al menos la mitad de los libertarios está en contra de adelantar demasiado las bases de esa posible sociedad.
Eso tiene una traducción directa: en LLA no son pocos los que se niegan a apoyar al PRO en la reelección del jefe de Gobierno porteño. Consideran que, al menos, fue apresurada la convocatoria y que los libertarios tienen aire todavía para lanzar candidaturas propias.
La gobernación en el centro de la escena
De todo ese despliegue hay un solo acuerdo que, por ahora, quedó firme: Diego Santilli será el candidato de consenso para la provincia de Buenos Aires. Solo resta saber cómo jugará el radicalismo en ese territorio, pero muchos intendentes de la UCR de ese distrito ya miran con cariño un acuerdo con esa opción.
Pocas horas después de que se reuniera la nueva mesa política de negociación entre LLA y el PRO, ese razonamiento llegó a la Residencia de Olivos. Inclusive, algún dirigente se animó a decírselo directamente a Javier Milei. Karina Milei, la misma que le contestó el teléfono a Macri, estaba presente y asintió con la cabeza, relatan testigos del momento.
Ese giro de nuevo hacia la confrontación con el PRO es el que explica la crítica de Milei a Macri por la inflación cuando todo parecía marchar hacia la armonía.
Ese movimiento y la presión interna no alcanzan, de todas formas, para decretar la muerte de la negociación. Todo lo contrario: ya se organiza una segunda ronda de la mesa de negociación bonaerense, que tiene a Diego Santilli a la cabeza, para el próximo jueves, después de la sesión en Diputados donde se espera que el PRO, LLA y algunos radicales voten juntos.
Milei aprendió a mirar la interna
Javier Milei le pegó a Mauricio Macri, en parte, para reivindicar autonomía, pero también para alinear la tropa interna que le protesta, como dijimos, por tener que entregar territorios y candidaturas abajo para asegurar, con el apoyo del PRO, la competitividad en la presidencial.
La propia idea de la estrategia del acuerdo aporta también datos sobre la interna libertaria. Santiago Caputo se impuso a la hora de marcar el escenario de realidad electoral y la necesidad de volver a hablar con el PRO.
Y justamente el karinismo, junto con “los Menem”, son los que hoy se quejan del silencio de los últimos tiempos en las redes de las Fuerzas del Cielo a la hora de “bancar” las batallas que da el gobierno.
Javier Milei sigue yendo a la batalla electoral abrazado a la economía. “Cumplí con todo lo que prometí. La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”, dijo también en el Council of the Americas.
Esa “foto horrible” incluye un crecimiento de la economía del 2,7% interanual, como anunció la semana pasada el INDEC, con un crecimiento en junio del 0,8%, pero con un segundo trimestre que, en promedio, seguirá negativo.
En cuanto a los salarios, el gobierno mostró en junio una suba del 2,9% en el promedio, pero con curiosidades que hablan de la crisis. El salario registrado subió 1,9%, es decir, dos décimas por debajo de la inflación. El del sector público, 3,4%, y los sueldos en negro crecieron 4,4%. Este dato final es el que inquieta, porque verifica, además, otro dato que indica que el empleo que crece es el no registrado.
Son números que irán acompañando la campaña, junto con los del consumo y la mora creciente en los bolsillos de familias y empresas. Y ese será el campo de batalla de la campaña para definir si habrá segunda vuelta y si la oposición puede tener o no la chance de consolidar su oferta.





