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Donald Trump le regaló el "MAGA" a Javier Milei: ahora hay que probar para qué sirve

Nunca un presidente de los EE.UU. había hablado sobre un mandatario argentino como lo hizo Trump en Mar-a-lago. ¿Como se traducirá el apoyo? Llegó la hora del FMI y el cierre de las cuentas pendientes

MAGA, Make Argentina Great Again. El slogan se lo regaló Donald Trump a Javier Milei durante su discurso en Mar-a-Lago en el broche del inicio de una relación ya entre presidentes que hoy es el centro de las hipótesis sobre la política exterior argentina.

La ocurrencia del estadounidense para reafirmar la línea de similitudes ideológicas con argentina fue festejado hasta el delirio por argentinos y locales presentes en la cena que organizó el American First Policy, entre los que estaba en primera fila Elon Musk, ya casi un hijo heredero político de Trump.

“Has hecho un trabajo fantástico en un periodo de tiempo muy corto. Tu discurso fue precioso, pero el trabajo que has hecho es increíble. Volver a hacer grande a Argentina. Ya sabes Make Argentina Grate Again. Funciona bien con la A, no funciona con otros países”, le dijo Trump. Nunca se había escuchado una referencia así a otro país en el primer discurso político de un presidente electo de los EE. UU.

Será imposible para los libertarios abstenerse de comenzar a utilizar ese logro de marketing político con el que Trump fusionó aún más su relación con Milei. Y será necesario que la sintonía de Trump se transforme en actos concretos. Para poder llevar adelante el MAGA local, la versión melliza del Make América Great Again con el que Trump hizo su campaña presidencial, Milei necesita poner en línea un nuevo programa sólido y confiable con el FMI. Y Estados Unidos es la llave esencial para ese paso.

Donald Trump junto a Milei. 

Milei, de todas formas, no parece estar dispuesto a abandonar el pragmatismo con el que sorprende día a día en su Gobierno. Tras el encuentro con Trump en la Florida, el Gobierno anunció que ya está agendada para el próximo martes una bilateral en Brasil con el presidente de China, Xi Jinping. Por el contrario, no hay bilateral pedida con Luiz Inácio Lula Da Silva.

En el mundo nadie se sorprende por la decisión de mantener cercanía con Beijing. La administración Milei ya venía haciendo reserva de lugares en China, tanto en Beijing como en Shanghai para posibles encuentros varios entre ambos gobiernos.

Karina Milei no concretó un viaje a China con cancelación casi a último momento más por problemas de su propia agenda que por diferencias estratégicas. La Secretaria General de la presidencia viene ejerciendo desde hace rato la representación de la promoción económica de la Argentina en el exterior y China está incluida ampliamente dentro del alcance de esas competencias.

La funcionaria hermana de Milei se hizo con toda esa área de Cancillería, sumada al manejo del programa Marca País, mucho antes que la relación del gobierno con Diana Mondino terminara debilitándose sin retorno. Karina viene probando las dificultades de salir a vender a la Argentina al mundo y sabe que es una tarea que puede ser hasta tediosa, más cuando acumula tareas de sol a sol en la secretaría General, sumado a la construcción nacional de La Libertad Avanza que hoy preside.

Los Milei miran China como objetivo económico obvio para la Argentina casi con las mismas reservas que lo hace Trump, pero con la firme decisión de utilizar la relación con Beijing como el ejemplo de la fortaleza internacional que el país quiere construir. “De última Trump no armó una relación con Kim Jon Un y se la bancaron todos”,  bromean en la Casa Rosada. Algo de razón tienen, pero habrá que esperar ahora a enero cuando el presidente estadounidense empiece a armar su nueva telaraña internacional y quede en claro su estrategia en la guerra comercial con China que giró y varias veces desde su salida de la Casa Blanca y durante el gobierno demócrata.

Los elogios del mundo hacia Milei tienen su explicación. El mercado convalido la caída del riesgo país a un nivel de 772 puntos, tras la suba de los bonos argentinos, especialmente los globales. Inflación ya claramente en baja, el Banco Central recuperando reservas y no solo por los US$ 15.000 millones del blanqueo, sino también por récord en compras netas como tuvo esta semana. No hay señales claras sobre los tiempos para la salida del cepo, pero el tema volvió a mencionarse esta semana hasta con alguna perspectiva para los meses que vienen. Por lo pronto el crawling peg podrá reducirse a 1 % mensual desde fin de año si la inflación sigue dando buenas noticias.

En esos términos el financiamiento externo empieza a aparecer y los que primero lo están viendo son las empresas cuando van a los bancos en el exterior y piden líneas para operaciones en Argentina. Hay un mensaje unánime: el clima del año pasado empezó a cambiar también en ese ámbito.

Nada está definido en materia financiera en el mundo y eso es algo que Argentina deberá seguir de cerca. Es bueno para país no solo que el gobierno siga acumulando reservas, sino también que comience a aparecer financiamiento externo. Está claro que fronteras adentro también es bueno que el crédito a empresas y particulares quiera fluir desde los bancos, pero allí las razones juegan otro partido aunque empiezan a aparecer los brotes verdes.

Ayer Emmanuel Macron aterrizó en Buenos Aires. El francés llegó con su esposa Brigitte que mantiene una relación fluida con Karina Milei desde que la Secretaria General de la presidencia aterrizó en París en rol de representante económica e hizo una gira donde tocó temas de público directo con empresas y comerciantes.

Toda esa armonía y simpatía hará falta desde mañana en Río de Janeiro. Brasil viene anunciando avances en el acuerdo Unión Europea Mercosur, una alianza que se viene negociando desde hace décadas. Macron es el ejemplo más claro de que las chances de un anuncio de ese tipo son más una expresión de deseos que una chance concreta, a pesar de los avances que se registraron en el último año. La Francia agropecuaria e industrial se niega terminantemente a ese acuerdo desde hace años. Macron se esconde detrás de condicionamientos fitosanitarios y ambientales para bloquear cualquier avance.

Por si faltaba alguna aclaración, la semana pasada el ministro de Economía de Francia, Antoine Armand, dijo públicamente que hará todo lo que esté a su alcance legislativa y políticamente para bloquear un acuerdo. Es decir, si Lula quiere seguir hablando del tema deberá hacerlo con el resto del Europa y no con Francia.

Volviendo a Washington, Argentina tiene pendiente una definición con el FMI para fin de año, lo que no implica que se vaya a ejecutar. El acuerdo con el FMI que está vigente vence en diciembre. El país debe rendir examen de aprobación de metas en cada trimestre. El ejercicio es así: se aprueban las metas de un trimestre y luego el FMI comunica la aprobación y el desembolso de los fondos.

En el acuerdo de facilidades extendidas vigente, es decir el del 2024, recién está aprobado el cumplimiento de metas del primer trimestre. El Fondo todavía no aprobó ni el segundo ni el tercer trimestre. O sea, el gobierno aún no tiene aprobado el periodo abril, mayo, junio, ni el periodo julio, agosto, septiembre. En Este punto se había colado la pelea con Rodrigo Valdés, el director del Departamento del Hemisferio Occidental a quien Milei acusó de malas intenciones con la Argentina y que fue corrido de la negociación del acuerdo.

Argentina no tiene problemas con el cumplimiento de metas, salvo con las de reservas del BCRA en el tercer trimestre. Un waiver y mirar para otro lado es la solución que se suele aplicar en estos casos. La última novedad que habría este año es que le aprueben al Gobierno el segundo, el tercer trimestre y ahí se cierra el 2024. Desde enero habrá que poner a prueba la sintonía de Trump con Milei y hasta donde llega la amistad.