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Cinco años después se conoció la condena para el excadete de la Escuela de Aviación Militar por abuso sexual

Julio Mauricio Méndez fue condenado a tres años de prisión por el caso sucedido en 2019. El otro implicado, y quizás más comprometido, murió dos días antes del juicio.
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La Escuela de Aviación Militar volvió a conmocionarse a 5 años de sucedido un hecho delictivo grave que involucró a dos cadetes del último año de la carrera. La Cámara 2° del Crimen de Córdoba condenó al excadete Julio Mauricio Méndez a tres años de prisión por abuso sexual agravado por la participación de más de dos personas.

El segundo imputado en la causa, Leonardo Espíndola, murió dos días antes del juicio y se investiga si fue suicidio. Era el más comprometido en la causa.

La violación ocurrió en mayo de 2019 y la víctima era una joven cadete de 19 años de edad cursaba segundo año en el mismo instituto de formación perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina.

El fallo vino a reparar en parte el ansiado objetivo de conocer la verdad y subsanar, si es que la siquis admite alguna reparación, una ofensa a la intimidad tan grave como lo es la violencia sexual que sufrió la joven a manos de dos cadetes del último año de la Escuela de Aviación, donde se forman los futuros oficiales de la Fuerza Aérea Argentina.

Un día después de ocurrido el abuso sexual, y tras poner en conocimiento de las autoridades lo sucedido, la cadete AP relató que recibió 12 sanciones de parte de sus superiores. Ahí comenzó otro calvario, tristemente común en ese tipo de situación: la estigmatización y el hostigamiento a la víctima por haberse atrevido a denunciar.

Más aún no se habría cumplido con el protocolo de protección médica a víctimas de abuso sexual señalándose como responsable a la profesional de sanidad de la Escuela, vicecomodoro médica Cristina Malpartida.

Las presiones internas en la Escuela sobre la cadete, finalmente, culminaron con su baja de la institución, por lo que la víctima acudió a la Justicia, más precisamente al Tribunal Federal N°3 a cargo de Miguel Vaca Narvaja y a través de un amparo pidió ser reincorporada.

En primera instancia, como en la apelación que plantearon las autoridades de la Escuela de Aviación para evitar su reingreso, la Justicia falló ordenando al Ministerio de Defensa y a la Fuerza Aérea para que fuese reincorporada.

Como el lapso de baja fue de algo más de un año, el juzgado ordenó que se dispongan los medios para que la cadete AP "pueda cursar de manera presencial como alumna regular el 4° año, en carácter condicional".

A partir de ese momento sufrió obstáculos de todo tipo por parte de los cadetes más antiguos y de las propias autoridades, quienes implementaron una agenda de exámenes de imposible cumplimiento por el reducido tiempo que mediada entre materias; sanciones frecuentes y el extremo de cumplir pruebas de rendimiento físico correspondientes a tres cursadas en un solo día.

Esos son sólo algunos ejemplos de una práctica que Hollywood retrató como "código rojo" o "clave roja" en aquella película de Tom Cruise y Jack Nicholson acerca de ordenes no escritas que se les da a los subalternos para que "castiguen" con métodos persecutorios, y en algunos casos violentos, a otro colega para quebrar la voluntad y producir la baja del sistema.

El tema del abuso a la excadete planteó un interrogante: ¿Hubo una respuesta adecuada de la institución y de la máxima conducción a la situación de crisis nada menos que en el instituto madre de los pilotos?

La mayoría de las autoridades de la cadena de mandos de aquel momento, con responsabilidad en el área de la controversia eran: el brigadier Marcelo Guerrero, a cargo de la Dirección de Educación; el comodoro mayor Marcelo Monetto, director de la Escuela de Aviación Militar, el vicecomodoro jurídico Luis Carranza Torres; la vicecomodoro médica Cristina Malpartida; entre otros. Todos ellos ascendieron al grado inmediato superior mientras había un expediente dormido en la fiscalía federal N°2 de Córdoba a cargo del fiscal Carlos Casas Noblega por presunto incumplimiento de deberes de funcionario público y encubrimiento.

El caso remite a otro que no es de índole sexual, sino de abuso de autoridad y maltrato planteado en la sede administrativa del Ministerio de Defensa contra el número 3 de la Armada, contralmirante Juan Coré, quien es comandante de Adiestramiento y Alistamiento cuyo ascenso aún está observado, aunque con cierto lobby del senador Martín Lousteau.

Las inconductas atribuidas a Coré, cuando ejercía de director de Inteligencia de la Armada en 2021, fueron planteadas en la oficina de Género por una agente de ese organismo. "Pensalo si vas a ir a la Justicia", habrían sido palabras más o menos las que se pronunciaron aquel año en la reunión entre la agente y las autoridades de inteligencia, todos en compañía de un letrado del área.

La excadete mencionó que a ella, con distintos argumentos, intentaron desalentarla diciéndole que "pensara bien" antes de planear una denuncia porque podría afectar su carrera. Semejanzas de la violencia institucional traducida en palabras.

La carpeta con la denuncia y detalles de la exposición que había hecho la agente se extravió en la Armada y la parte afectada tuvo que rehacer el expediente y reorientarlo a la oficina de Género del Ministerio de Defensa.