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La verdadera pelea de Juntos por el Cambio será mañana y se define por un peronista

Los últimos números atemorizan a toda la oposición. Otra grieta entre viejos amigos renueva la guerra interna. Mauricio Macri rechaza a su viejo socio, mientras intenta que no estalle el radicalismo cordobés. El eje Larreta-Morales-Carrió preocupado ya por la primera vuelta.
Juan Schiaretti y Horacio Rodríguez Larreta en el centro de una negociación que tiene a Mauricio Macri también como protagonista
Juan Schiaretti y Horacio Rodríguez Larreta en el centro de una negociación que tiene a Mauricio Macri también como protagonista

Cada turno electoral le depara a la Argentina escenarios distintos a los anteriores y sobre todo impensados. Aunque parezca lo contrario, nada se repite en este país, todo siempre tiene algún nuevo perfil que mantiene la idea general de que alguna sorpresa puede aparecer, inclusive frente al escenario más cantado.

Así estamos hoy, en medio de una crisis económica que en situaciones normales no debería darle chance política alguna a quien la gerencia, un desgaste dirigencial que sí tuvo antecedentes en décadas anteriores y una oposición que desperdició la garantía de tener la elección ganada, como era seguro un año atrás.

Los plazos se acortan y las certezas aún no aparecen en ninguna fuerza salvo para Javier Milei, que como fenómeno electoral y único candidato corre con alguna ventaja ya que no tiene demanda alguna sobre sus definiciones.

Javier Milei se encuentra tranquilo porqué no habrá PASO en su espacio

El cronograma electoral acelera esa velocidad sin chances de respiro: el 11 de junio habrá PASO en Mendoza, San Luis elegirá gobernador y Corrientes tendrá elecciones legislativas. Cada una de esas elecciones puede aportar datos definitorios. En Juntos por el Cambio siguen otra agenda más apretada: el 14 de junio vence plazo para inscribir alianzas electorales nacionales y el 24 habrá cierre de listas de candidatos y comienza oficialmente la campaña electoral en todo el país. Serán 50 días de infierno político y sobre todo económico para la Argentina antes de llegar a las PASO del 13 de agosto.

Y hay otra fecha que JxC debe atender hoy junto con el resto de las antes mencionadas: el 25 de junio hay elección a gobernador en Córdoba. Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta, como cabeza de una larga lista, sostienen desde hace un tiempo que la interna de Juntos por el Cambio (leáse en esto del PRO) dinamitó la esperanza del votante medio de la alianza expulsando votos que hace un año parecían seguros. Esto no es una novedad y explica en buena parte el crecimiento de Milei.

El diagnóstico que tienen en Juntos por el Cambio, y que algunas consultoras confirman, puede ser hasta aterrador para la oposición: sin una ampliación de acuerdos con peronismos varios (en especial el cordobés no kirchnerista) la elección corre peligro y no solamente a manos de Milei, sino también del kirchnerismo. “El daño que le hizo la interna del PRO a Juntos por el Cambio recién ahora se está viendo en números”, alertan en el grupo.

En JxC discuten la incorporación de Juan Schiaretti

El lunes habrá reunión de los presidentes de partido de Juntos por el Cambio para definir tres puntos clave: el cambio de nombre de la alianza, la ampliación de acuerdos para sumar a Juan Schiaretti, José Luis Espert y Margarita Stolbizer y el pedido para que haya listas únicas sin dividirse en todo el país.

Es la agenda que sostienen Morales, Rodríguez Larreta y Elisa Carrió y que rechazan Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Ernesto Sanz. “Va a haber pelea entre ellos. Morales va muy determinado a dar la pelea”, confirmaban hoy algunos de los invitados a esa cumbre.

Si quisiéramos trazar un paralelismo, la reunión de mañana es similar a la que vivió Cambiemos frente a la convención radical de Gualeguaychú del 2015 cuando el radicalismo pedía ampliar (incluyendo a Sergio Massa), pero con la diferencia que en ese momento no existía la incertidumbre que tenemos hoy sobre el futuro de la elección ya que los números y el liderazgo de la oposición aparecían cantados.

En el intento de cerrar un acuerdo con Schiaretti aparecen algunos colores dentro de Juntos por el Cambio que aportan a la confusión. Larreta y Morales apuran una sociedad con el cordobés, pero al mismo tiempo dinamitan la interna del grupo en la provincia. Luis Juez hace campaña desde hace tiempo prometiendo terminar con 20 años de peronismo en la provincia. Mario Negri, en otra vereda, dice más o menos lo mismo, pero si el acuerdo incluyera listas unificadas (casi un imposible en Córdoba) con el a la cabeza quizás revise su posición.

Para Mauricio Macri la situación es más compleja. Hoy se opone a cerrar un acuerdo con el gobernador de Córdoba, pero desde el 2015 tiene con él una alianza casi indestructible que le garantiza los votos de esa provincia. Cada elección en Córdoba demostró, además, que si el acuerdo no lo cierra la política lo cierran los ciudadanos, por más que al radicalismo le duela. Los votantes que hicieron gobernador a Schiaretti son los mismos que hicieron presidente a Macri. Por eso el expresidente siempre lo quiso de socio y de ahí la difícil posición que tendrá mañana a la hora de oponerse a un acuerdo junto con Bullrich.

Córdoba tiene, además, una característica que va más allá de lo partidario: en su mayoría, el ciudadano cordobés vota en defensa de su sistema productivo, algo que sucede también en Mendoza, pero que pocas provincias tienen. En Buenos Aires el peso del conurbano hace que el votante pueda terminar apoyando posiciones como las del kirchnerismo en contra del sector agropecuario o el aparato industrial. Ese suicidio político-económico no se da en los cordobeses así voten peronismo o Cambiemos.

El “schiarettismo” también piensa en el mismo sentido. Una prueba de eso fue el acercamiento que el socialismo de Santa Fe quiso tener con Schiaretti (hubo al menos dos fotos sobre eso en los últimos seis meses) y que el gobernador terminó enfriando tras las últimas legislativas porque le resultaba más conveniente seguir sosteniendo un acuerdo tácito con el macrismo que con los socialistas.

Una curiosidad: en esas negociaciones aparecieron todos los santafecinos que hoy están en el Frente de Frentes que incluye al PRO, al radicalismo y el socialismo. Si este lunes se cierra el acuerdo grande con Córdoba todos quedarán finalmente jugando el mismo partido.