Máximo K "atendió" al Movimiento Evita, a Guzmán y a la Corte en su discurso en Escobar
El presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, expresó que el “verdadero presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación es Carlos Rosenkrantz” y no Horacio Rosatti, en nuevo ataque a la Justicia, a quien acusa de querer "recortar todos los derechos de los trabajadores y trabajadoras”.
En el acto realizado en Escobar con motivo de la asunción de las autoridades locales del PJ, el hijo de los dos presidentes también criticó que “no sin dolor escuché a dirigentes de nuestro espacio a dirigirse muy mal y de mala manera a la compañera Cristina y se abrazaron a Guzmán. Los dejó de lado, los abandonó, pero Cristina sigue”, dejó muy en claro.
En medio de una jornada plagada de versiones y renuncias, el presidente del PJ bonaerense no agregó mucha más leña al fuego y utilizó su discurso para criticar a los medios, recrodar el endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri, criticar a los dirigentes del Movimiento Evita que defendieron al ex ministro de Economía y criticaron a su madre y pidió una vara similar para analizar temas de igual o parecida gravedad institucional.
En ningún momento mencionó a Alberto Fernández, a quien sólo comentó su rol como "nuestro presidente" y sostuvo que siempre será mucho más fácil gobernar con el apoyo de los medios, el FMI, la Asociación Empresaria Argentina y los sectores de poder.
“Si alguien quiere saber cómo se gana en 2023, hay que entender cómo se ganó en 2019”, disparó Kirhcner al tiempo que calificó de “irresponsable” al ex ministro Martín Guzmán por la manera que decidió renunciar al Ministerio de Economía.
En ese sentido, comparó lo que pasó con Guzmán con lo que hizo él al renunciar al frente del bloque de diputados nacionales cuando se aprobó el acuerdo con el FMI. “Nadie supo de mi decisión hasta hablar con el señor presidente. Primero hablé con un colaborador de él, luego con él, lo pensé, y confirmé la decisión. Esto, lo que pasó en los últimos días, cuando no habló con el presidente, fue de una improvisación supina”.
Si bien no lo dijo en el discurso, algunos de sus allegados recordaron que en aquel momento al joven Kirchner lo habían acusado de “golpista” y “destituyente” desde el propio entorno presidencial. De hecho, Alberto Fernández fue muy crítico en la última reunión que tuvo con los intendentes del conurbano en Moreno, hace más de dos meses.
“Una vez que se fue Guzmán saltó todo por el aire, el dólar se disparó, el riesgo país llegó a niveles récords. ¿Ese no es un golpe blando?”, se preguntó el interlocutor que conoce el pensamiento profundo de Kirchner.
Acompañado sólo por la sobrina nieta de Eva Perón, Cristina Álvarez Rodríguez, y el anfitrión Ariel Sujarchuk, Máximo Kirchner siempre se mostró muy disgustado por el tratamiento mediático que sufre y las diferentes miradas que tienen “los medios” ante lo que el “pasado de Mauricio Macri y nuestras medidas de gobierno”.
“Se que no la están pasando bien, que cuando van a un negocio sienten el sogazo en el bolsillo. Hay que trabajar para recuperar el poder adquisitivo. Para que no les hagan creer que con reformas laborales va a haber más trabajo”, dijo, y acusó a “aquellos que baten el parche diciendo que va a haber más trabajo sin doble indemnización están proponiendo la esclavitud. Falta solamente que propongan que no haya más derechos para los trabajadores y trabajadoras”.
En este aspecto, puntualizó al ministro de la Corte Carlos Rosenkrantz, a quien consideró “el verdadero presidente” del organismo, en desmedro de Horacio Rosatti, quien actualmente ocupa ese lugar, de proponer “abiertamente acabar con todos nuestros derechos”.
“Nuestro Poder Judicial, el verdadero presidente de la Corte, Rosenkrantz, dice que no todos los derechos de mis compatriotas pueden ser respondidos. Lo que está diciendo es que cada vez vamos a tener menos derechos y menos poder adquisitivos y que todo eso será convalidado por el Poder Judicial argentino”, expresó.
Algunos entendieron que también le tiró un palo al gobernador Axel Kicillof, cuando pidió disculpas a los adherentes reunidos en el microestadio municipal de Garín, convertido en un centro de la militancia peronista para esta ocasión, por “haber llegado un poco más tarde de lo previsto. Sé que su tiempo vale”, aseguró.
Ayer, Kicillof llegó mucho tiempo más tarde de lo que habían planificado en el Servicio Penitenciario Bonaerense para un acto con familiares y penitenciarios y fue recibido con tal silbatina que no pudo dar su discurso.


