La oportunidad tras la que viaja Rodolfo Suarez para reflotar un proyecto minero hundido

La oportunidad tras la que viaja Rodolfo Suarez para reflotar un proyecto minero hundido

El gobernador Rodolfo Suarez viajará a Canadá a participar de una feria minera. Potasio Río Colorado era un proyecto inviable económicamente, pero la invasión de Rusia a Ucrania abrió una nueva oportunidad. La historia.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

El contexto internacional le dio una oportunidad a uno de los proyectos "hundidos" de Mendoza. Potasio Río Colorado (PRC), la mina de sales de potasio proyectada para aprovechar los yacimientos de Malargüe, podría volver a ser un objetivo rentable gracias a la suba estrepitosa que tuvo ese insumo. El año pasado ya había problemas de producción y distribución de ese mineral, pero la invasión de Rusia a Ucrania lo potenció. Por eso el viaje de Rodolfo Suarez a Canadá, a la principal feria minera del mundo toma otro matiz. El problema es de escala y de tiempos: PRC estuvo pensado como un mega plan que lo hizo inviable desde todo punto de vista. Y el proyecto a escala que se armó no superó la viabilidad económica. 

Ahora el Gobierno apuesta a concretar alguna de las versiones de la inversión. Desde que la mina fue abandonada hubo decenas de informaciones engañosas surgidas, en muchos casos, desde el propio Ejecutivo. Es que los problemas de factibilidad económico-financiera de PRC hacían imposible cualquier inversión. Los precios del cloruro de potasio, por ejemplo, habían crecido un 120% y con la guerra en Europa subieron aún más. Tanto, que superan las previsiones realizadas por la brasileña Vale cuando era titular del proyecto. 

El informe que indicaba que PRC era inviable económicamente. 

Suarez viajará con una abultada comitiva. Algunos protagonistas tienen injerencia directa en la iniciativa y otros no tanto. Pero además, la provincia contrató a una empresa para negociar con los potenciales inversores. Por eso habrá vínculos por triple vía: el Gobierno, la empresa Potasio Río Colorado (estatal) y el banco suizo que fue contratado para negociar. Ya hubo sondeos con inversores chinos, de Australia y Canadá. Pero no es sencillo: además de tener que reactivar un "elefante blanco", hay un problema con la logística: originalmente el potasio iría por tren hacia el puerto de Bahía Blanca, una estrategia ya trunca y costosísima. 

En 2012 la brasileña Vale abandonó la misión. El Estado mendocino le perdonó todas las sanciones que le correspondían, como la quita de la concesión minera, y transitaron juntos el camino de la agonía. Primero Vale vendió todos sus activos relacionados con los fertilizantes. Pero su comprador no quiso al proyecto mendocino dentro de la cartera de negocios. Luego, también en acuerdo con Mendoza, buscaron inversores y recalcularon el proyecto. La Tasa Interna de Retorno no superaba el mínimo previsto por lo que invertir en PRC "no era negocio". Finalmente Vale le transfirió todo a la Provincia, incluidos los activos hundidos en la mina. Allí hay muchas incógnitas porque hay cláusulas de confidencialidad que el Gobierno y la empresa brasileña se comprometieron a cumplir. 

Una de las alternativas es que el enorme predio sea una zona "mixta" en la que además de la mina haya un centro logístico para el la industria petrolera. 

La mina quedó a medio construir y Mendoza recibió recursos por adelantado de parte de la brasileña. Es que estaba previsto conformar un fondo de desarrollo socio ambiental que funcionaba de manera similar a las recordadas retenciones móviles: mientras más caro estuviera el precio del potasio, más recibiría la provincia. Si el precio estaba por abajo de los 200 dólares, no recibía nada. Si superaba los 500 dólares recibía 5 dólares por tonelada. Si superaba los 900, el aporte era de 9 dólares. 

El esquema de aportes móviles que debía hacer Vale. 

La mina de potasio fue descubierta y explorada por el Estado en la década del '70. La empresa inglesa Río Tinto elaboró un plan para desarrollar un mega emprendimiento y luego, con gran parte de las autorizaciones aprobadas, las vendió al gigante brasileño Vale. Esa empresa comenzó la construcción de la mina (con la ejecución de la cuestionada Oderbrech) con la idea de exportar ese mineral que se usa como fertilizante. Sería un desarrollo faraónico que incluía un tren para llevar el mineral. El precio cayó y se sumaron otras dificultades para que el proyecto fuera abandonado, literalmente. Más de 3 mil personas se quedaron sin trabajo y se sumó un nuevo fracaso para el desarrollo minero de Mendoza (ya había pasado con otros como Sierra Pintada). El negocio hundido quedó a cargo de la provincia y ahora buscan reflotarlo. 

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