Anabel ya jugó todas su cartas, ante una elección muy complicada

Anabel ya jugó todas su cartas, ante una elección muy complicada

El Frente de Todos en Mendoza aspira a obtener al menos 30 puntos el próximo domingo, para no quedar muy lejos de Cambia Mendoza que se encamina a un triunfo. Los cambios de estrategia obligados y la orfandad en la campaña por la ausencia de Cristina y los errores de Alberto.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

“Por lo menos demostramos que tuvimos iniciativa en la campaña. Pero el lunes veremos”. La frase salió de la boca de uno de los colaboradores de Anabel Fernández Sagasti, quien a dos días del comienzo de la veda electoral trazaba un panorama de una PASO que para el peronismo asoma más que complicada.

Anabel ya jugó todas sus cartas y espera que el golpe del domingo no sea tan duro. El Frente de Todos mendocino confía en los datos que le dio su encuestador, Elbio Rodríguez, quien proyecta que estarán alrededor de los 32 o los 33 puntos. Y que en ese sentido perderán con Cambia Mendoza por una diferencia que no baja de los 10 o los 11 puntos. Rodríguez, como la mayoría de los consultores del país, está limitado en su pronóstico por un montón de inseguridades como nunca había tenido en comicios anteriores. Él mismo sigue sosteniendo que el porcentaje de indecisos es muy elevado en la provincia y sintió el impacto de muchísima gente que, ante la apatía que le despierta la elección, rechazó contestar las preguntas de los encuestadores que sacó a la calle. 

Pero sobre todo su apuesta es fuerte: el peronismo, a pocos días de que vayamos a las urnas, muestra un porcentaje de intención de voto que apenas si supera el 20%. Esto lo coloca muy por debajo de su piso histórico (en la última legislativa de medio término sacó el 27) y lo fuerza a una remontada de más de diez puntos para que la imagen del domingo a la noche no sea la de una catástrofe.

“Algo nos deja tranquilos- sigue analizando la misma voz peronista- y es que hicimos todo lo que teníamos que hacer”. Sin margen para cometer errores, Anabel planteó una campaña en la que fundamentalmente apuntó a empatizar con un electorado que le es esquivo (incluso dentro de algunos sectores del propio peronismo) y más aún en una provincia que desde los últimos años mantiene un marcado perfil antikirchnerista. Para Anabel lo que es su fuerte, su vínculo estrecho con Cristina Kirchner, también es su debilidad cuando tiene que salir a convencer por fuera de ese núcleo duro.

Sobre la marcha, la candidata debió variar la estrategia. Dentro del propio comando de campaña del FdT reconocen que fue “inoportuno” el spot en donde se la veía tanto a ella como a Adolfo Bermejo cantando al son de “la Vida es un Carnaval”, en momentos en donde la necesidad no pasa por olvidarse de los problemas y ponerse a bailar. Sino en que los dirigentes expliquen cómo harán para solucionar los problemas y allí sí, si lo consiguen, hacer que la vida de los que los voten sea un poco más feliz.

El segundo hito de la estrategia de marketing que se conoció en tren de empatizar, le generó a los candidatos del peronismo mendocino algún que otro reproche de la Casa Rosada. Es el aviso en donde Anabel reconoce que “las cosas no salieron como esperábamos”, que operó como una manera de admitir que el gobierno de Alberto Fernández no había hecho tan bien las cosas hasta aquí. La reacción fue directa: desde Mendoza rechazaron el rezongo con el argumento de que, a los mismos en Buenos Aires que no les gustó el spot, son los que reconocen que el Frente de Todos está bajísimo en intención de voto. “¿Qué quieren que hagamos? ¿Nada?”, les dijeron.

En esta etapa de cara a las PASO, nunca estuvo previsto que Cristina desembarcara en Mendoza. Jamás la iban a exponer a la vicepresidenta a ser la cara de una derrota. Pero lo que no estaba en los planes era que Alberto tirara para abajo. Anabel se jugó a que el Gobierno nacional la hiciera subir unos puntos pero, Olivosgate mediante, el resultado fue otro. En cierta medida, por decisión propia o por errores no forzados, en esta campaña el PJ mendocino quedó huérfano de respaldo político nacional.

El domingo difundieron otro spot. Es en el que Anabel aparece recibiendo el agradecimiento de varios intendentes y otros dirigentes del radicalismo por gestiones realizadas en los últimos años ante la Nación, que no tuvo otro fin más que anticiparse a una posible agresión de Alfredo Cornejo en este tramo final. Los radicales tomaron el aviso como una picardía y no reaccionaron. En realidad siguieron el ritmo que vienen teniendo hasta acá: dejar que los errores de Alberto hagan campaña por ellos.

La diferencia de Cambia Mendoza será amplia el domingo, en una elección que además se presenta como muy polarizada. La magnitud de esa brecha marcará si el Frente de Todos correrá o no un peligro que les quita el sueño y es que un resultado muy bajo llegue a poner en riesgo, incluso, la posibilidad de que Anabel resulte reelecta en noviembre para el Senado. Esa posibilidad aparece como lejana y dependerá asimismo de que alguna de las terceras fuerzas surja en escena con una potencia que hoy ninguna presenta. “En los datos que tenemos no aparece ese riesgo. Pero en Mendoza ya hemos visto de todo”, se sinceran en el búnker de Anabel.

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