El día después de hoy: código rojo para la humanidad
El ultimátum climático que la semana pasada lanzó la ONU pone a la humanidad ante la necesidad de urgentes definiciones. Es hora de que la dirigencia mundial esté a la altura de decisiones que no pueden esperar y de las cuales depende el futuro de la humanidad.
Despuntaba el siglo XXI y Hollywood lanzaba verdaderos "tanques" que hacían foco en el riesgo que corría la especie humana debido a las consecuencias del cambio climático. El siglo XX había concluido con el mandamiento del final de la historia que había pontificado el politólogo Francis Fukuyama y que entronizaba al modelo de vida occidental norteamericano, tras la implosión soviética. Pero sobre ese final de la historia comenzó a posarse una sombra muy densa desde el lugar menos pensado: la ecología.
El auge del capitalismo industrial se montó sobre un impulso arrollador desde el siglo XVIII a base de la explotación indiscriminada del carbón para alimentar la máquina de vapor, corazón del nuevo modelo que iba a cambiar las relaciones económicas para siempre. El punto es que en las sucesivas fases de la Revolución Industrial, el extractivismo medular se volvió cada vez más indiscriminado y vertiginoso.
Aquellos que montaron las bases del nuevo sistema económico hipotecaron la existencia de las generaciones de los próximos milenios. Es que la inercia en la operatividad del nuevo esquema no hizo más que consolidar una forma de explotación y corrimiento de la frontera natural, en beneficio de la mercancía. La Tierra se había vuelto un amplio campo de materia prima sometida por la humanidad, o por lo menos por aquellos sectores dominantes que concibieron el nuevo modelo.
Y la factura de todo esto, que se supuso en beneficio del irrefrenable progreso humano, se empieza a pagar desde hace un tiempo en forma de desastres naturales como inundaciones, sequías, olas de calor o frío, tempestades, desolación y muerte. Cosechas que no prosperan. Campos que no se irrigan. Biodiversidad en constante peligro y mutación.
La ONU, a través de un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, reveló que el calentamiento global está a punto de convertirse en algo fuera de control, ya que los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera son lo suficientemente altos como para garantizar la alteración del clima durante décadas.
El nivel global de los océanos aumentó unos 20 centímetros desde 1900, principalmente como consecuencia de las capas de hielo que se derriten en la Antártida y en Groenlandia. Si las temperaturas globales aumentan 2°C, el nivel de los océanos subirá cerca de medio metro en el Siglo XXI y continuará aumentando hasta casi dos metros para 2300, con todos los riesgos que esto implica para las ciudades costeras y alrededores.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) es un "código rojo para la humanidad" y subraya la necesidad de tomar medidas inmediatas y más ambiciosas para frenar el calentamiento global.
De acuerdo a algunas interpretaciones, este trabajo de los especialistas fue una forma de elevar la presión hacia los gobiernos centrales de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), organizada por el Reino Unido en colaboración con Italia, y que tendrá lugar del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021 en el Scottish Event Campus (SEC) de Glasgow (Reino Unido).
Sobre los consensos para la declaración que se espera de esta cumbre existe una mirada muy crítica de algunos sectores científicos que creen que las autoridades políticas solo se animan a cambios cosméticos y expresiones de ocasión, ya que entienden que sus anteojeras están puestas en la coyuntura y no les permiten ver el real riesgo que corre la humanidad.
Por estas horas también se conoció que julio fue el mes más caluroso registrado en la historia de la Tierra. Así lo reveló la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la agencia científica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos.
Todos estos factores que alteran nuestra ecología y que muy probablemente la camben para siempre hicieron reaccionar a las nuevas generaciones, a aquellas corrientes de jóvenes más involucrados en el cuidado del ecosistema y con una marcada conciencia de la imperiosa necesidad de preservar el medio ambiente. Precisamente ellos, que heredarán una Tierra bastante vapuleada, son los que elevan la voz para ser oídos por los dirigentes del mundo que hoy tienen a su cargo la botonera del poder.
La ficción muchas veces suele cruzarse con la realidad, lo cual le suele garantizar amplias cuotas de verosimilitud y algún aura de premonición. Desde hace varias producciones nos viene mostrando el escenario apocalíptico en el que puede convertirse nuestro planeta. De la humanidad depende cómo ingresar a un set que puede volverse muy trágico.