Cómo impacta que las vacunas lleguen más tarde de lo prometido

Cómo impacta que las vacunas lleguen más tarde de lo prometido

El Gobierno había prometido llegar a julio con 50 millones de vacunas aplicadas y que antes del invierno habría más de 30 millones aplicadas. Sin embargo los tiempos se estiraron y la segunda ola llegó sin inmunidad. Ahora esperan un impacto positivo de la "campaña de shock".

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El presidente Alberto Fernández reunió a todos los gobernadores y ministros de Salud. Era un momento clave: hacer ejecutivo el plan de vacunación más importante de la historia para prevenir el covid y evitar que haya una segunda ola de contagios y muertes. Antes el propio Presidente había anunciado públicamente que habría un shock de inmunización antes de que llegue el frío. Alberto y su equipo se animaron a ponerle números y fechas. Un total de 51,4 millones de vacunas aplicadas en julio. 

A nivel epidemiológico el dato más relevante es que la vacunación masiva debía comenzar en febrero y junio debía comenzar con 30.462.000 de vacunas aplicadas o 40 millones, si se cuentan las del fondo Covax. Eso no ocurrió y hoy la cantidad de dosis aplicadas es la mitad. Allí la diferencia es la inmunidad: Argentina ingresó a la época de frío sin la cantidad de personas vacunadas para evitar el impacto de la segunda ola en el sistema sanitario (con internaciones en terapia intensiva) y en la cantidad de fallecidos. Justo el mes de mayo tuvo los dos picos más dramáticos, por las muertes y la cantidad de internados y contagiados. En Mendoza en mayo hubo más de 650 muertos y en el país se superaron los 80 mil fallecidos desde que comenzó la pandemia. 

El plan oficial incluía la llegada progresiva de vacunas Sputnik V. Eran 300 mil en diciembre, 5 millones en enero y 14,7 millones en febrero. Todas para aplicar antes del otoño. Las de AstraZeneca debían llegar en tandas grandes desde marzo. Eran 5,9 millones en marzo y abril, por ejemplo. Además, se esperaban 9 millones del fondo Covax hasta julio. En las últimas semanas se aceleró fuertemente la vacunación, luego de que, ahora sí, comenzaran a llegar las partidas prometidas y que el Gobierno hasta había pagado (como ocurre con la vacuna de AstraZeneca). 

¿Cuándo habrá inmunidad?

Por eso esperan que camino al invierno pueda haber una cantidad importante de la población vacunada para lograr una mayor inmunización hacia la primavera. Todo en el marco de un plan de contingencia que tiene como prioridad lograr el universo más amplio posible de personas con una dosis, a costo de tener muy bajo porcentaje de personas con el esquema completo. En Mendoza ya se superó la barrera del medio millón de personas. El Monitor Público de Vacunación menciona 485.450 personas con una dosis, pero no están cargados los vacunados del fin de semana. Con las dos dosis hay solo 112.035 personas. 

La cantidad de dosis que esperan estén disponibles para las próximas semanas permitirá ampliar el universo e incluir a personas más jóvenes. Para los cálculos se toman los datos demográficos. En la próxima etapa se incluye un grupo de 200 mil personas (son quienes están entre los 40 y 50 años), pero muchos de ellos ya están vacunados por su profesión o por tener alguna comorbilidad. En general ha ocurrido eso: se sobreestima la cantidad de personas a vacunar. Es lo que pasó en la primera etapa de vacunación libre a docentes, donde se esperaban 8 mil personas y llegaron la mitad. Eso cambió durante el último fin de semana, donde hubo filas kilométricas alrededor del estadio Arena Aconcagua. 

En el Gobierno tienen un moderado optimismo en cuanto al efecto positivo que puede tener en el corto plazo la vacunación. Creen que luego del invierno la combinación de vacunas masivas y "casos positivos" va a generar un grado de inmunidad más alto que bajará la circulación del virus y los contagios. Todo en condiciona, pues nadie tiene claro cómo evolucionará la pandemia. Es que, por ejemplo, la prevalencia de otras cepas y variantes del virus, como la P1 de Manaos, han acelerado contagios en toda la región y hace mucho menos previsible todo. Las vacunas son efectivas contra todas las cepas, aunque no está claro si en la misma magnitud. También hay dudas sobre el tiempo que dura la inmunidad. Lo que ya dan por seguro es la campaña no tendrá fin, es decir que en los años siguientes habrá que vacunar aún más. La diferencia es que desde 2022 se espera que haya mucha mayor disponibilidad; incluso para la compra por parte de privados. 

En los próximos días esperan poder avanzar en completar el esquema de vacunación en los grupos más vulnerables. El problema es la disponibilidad. Pueden hacerlo con las personas que recibieron las de AstraZeneca, que no tienen diferencia de componentes. En el caso de la Sputnik V, es otra vacuna y depende de la llegada desde Rusia. 

La otra dificultad es la falta de acceso y desigualdad. Es que hay muchas personas que podrían vacunarse pero no lo hacen. Hay un grupo de al menos 30 mil personas priorizadas que no se han vacunado. Ahora irán a buscarlos en una estrategia territorial que será ejecutada por los intendentes. 

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