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Economía, salud y el riesgo de los espejismos del poder

Hubo dos grupos de datos alentadores sobre la economía y la salud. Pero puede ser información que refracte espejismos en el poder, pues la situación sigue siendo dramática.

La literatura y el cine han creado en los espejismos una figura retórica para explicar de manera sencilla las ilusiones infundadas y peligrosas que puede tener el protagonista de alguna travesía. El "agua" salvadora al cruzar el desierto o también la salida cuasi milagrosa de una situación compleja. Al igual que el efecto refractario de la luz que crea los espejismos, hay otras ilusiones que pueden confundir lo que son datos alentadores, con soluciones definitivas. Es lo que ocurre con las dos variables más nombradas por la dirigencia política desde marzo del año pasado: salud y economía

En la semana se confirmaron dos grupos de datos coyunturales alentadores sobre la pandemia y la actividad económica: menos contagios y menos desempleo que el año pasado. Claro, comparado todo con situaciones dramáticas y con un futuro incierto como escenario. Como el aire espeso que genera la ilusión óptica de los espejismos, esa información es una tentación a la ilusión política y mucho más en tiempos preelectorales. Es que al mismo tiempo Argentina, y Mendoza en particular, viven una tragedia sanitaria con récord de muertos y en los social se profundizan dos tendencias: el derrumbe de la clase media y el aumento de la desigualdad. 

Dos datos alentadores de la pandemia

La cantidad de contagios de covid ha comenzado a disminuir en volumen. La segunda ola parece ceder un poco, pero no es una salida: desde el Ministerio de Salud ya habían advertido, como informó MDZ, que puede haber una tercera ola y que la salida de la pandemia es una quimera. La realidad es tan dinámica, que nadie se anima a predecir nada. 

Hay un dato que revela la baja de contagios. El "factor R", es decir la cantidad de personas que contagia cada portador del coronavirus, bajó de 1 por primera vez en meses. Eso indica que cada enfermo no llega a contagiar a otro. Según el informe elaborado por la Universidad Nacional de Cuyo para las Clínicas Privadas, el factor R es de 0.98. Junio es hasta ahora un mes menos duro en cuanto a cantidad de contagios. Pero el drama de las familias con enfermos críticos sigue y la cantidad de fallecidos es dramática. 

El "factor R" está bajo 1, es decir que cada enfermo contagia "menos de una persona".

El otro dato alentador, aunque parcial, es la cantidad de personas vacunadas. Más del 70 por ciento de los grupos prioritarios por edad ya fueron vacunados. Incluso casi el 60% del grupo de entre 40 y 50 años ya tiene una vacuna, es decir que en poco tiempo tendrán algo de protección para prevenir consecuencias graves por el covid. Pero es una "buena noticia" parcial y allí está la clave del futuro inmediato. La vacunación intensiva de los últimos dos meses amplió el universo de personas inoculadas con una dosis, pero es bajísimo el porcentaje de inmunizados con esquema completo.. Es decir, que tienen las dos dosis recomendadas. Para tener una idea: entre los adultos mayores solo el 30% tiene las dos dosis de las vacunas.

El alto el porcentaje de personas con una dosis, pero muy pocas tienen esquema de inmunización completo. 

El alerta mundial por las nuevas variantes y cepas, como la Delta, ha vuelto a poner mesura al optimismo que reinaba hasta hace poco. La pandemia es dinámica, no hay solución a corto plazo y la convivencia con el virus es "una situación dad". Es decir, no hay una normalidad a la que ir, sino una nueva realidad que incluye riesgos y exige soluciones constantemente. 

Julio será un momento bisagra; particularmente el receso invernal en las escuelas. Ese período se tomará como eje para evaluar si se profundizan las políticas de apertura y retorno a la vida más convencional, o se mantiene como hasta ahora. En las escuelas, por ejemplo, hay quienes apuntan a que vuelva la presencialidad plena en algunos niveles y regiones, como las escuelas secundarias alejadas de las áreas urbanas. Lo mismo con las restricciones para ingresar a locales comerciales, que podrían dejar de ser por DNI, al menos durante las vacaciones. 

 

Economía de la precariedad

El otro dato trascendente es que bajó la desocupación y a nivel nacional es del 10%. Más cayó en Mendoza, donde incluso fue más baja la desocupación del primer trimestre de este año que la del 2020, cuando aún no había pandemia. Todo, claro, con los laxos criterios tomados por el INDEC para considerar a una personas ocupada. Si se amplía el panorama, surge que la mitad de los argentinos tiene problemas de empleo. O porque no lo tiene, porque necesita otro o porque tiene un trabajo muy precario. El Indec no mide calidad, solo si una persona trabajó o buscó trabajo en la última semana. 

Igual los datos comparados entre sí marcan una mejora respecto al peor momento de Argentina en los últimos 20 años. Con una  lectura espasmódica se podría interpretar que en Mendoza, por ejemplo, bajó más el desempleo porque hubo más actividades abiertas; menos restricciones. De hecho en el lote de provincias grandes es la que menos desempleo tiene. Pero hay que hilar más fino, pues algunas de las principales actividades productivas de la provincia siguen en una profunda crisis, como el turismo.

Según los datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, que sí mide el trabajo registrado, Mendoza tiene la misma cantidad de empleados en blanco en la actividad privada que en 2013. Mejoró respecto al año pasado, pero no se llegaron a recuperar aún todos los empleos perdidos y, mucho menos, hay expansión. En marzo había en la provincia 239 mil asalariados registrados en la actividad privada. Justo la misma cifra que hace casi una década.

El trabajo informal creció. 

Lo que ocurrió en el medio entre la baja de la desocupación registrada por el INDEC y el estancamiento que marca el Ministerio de Trabajo es el aumento de la precariedad. Sí, hay personas que consiguen trabajo. Pero en empleos frágiles y muchas veces con vocaciones reconvertidas. Esa tendencia ya la había marcado el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que analizó el mercado laboral en el contexto de pandemia. Allí descubrieron que había aumentado la pobreza, aún entre quienes tienen un empleo. Y, aseguran, las estadísticas no fueron más duras por el impacto de las ayudas sociales de emergencia que se ejecutaron por la pandemia y que funcionaron como un anabólico que disimuló la situación real. El general Argentina "es más pobre y más desigual". Ya había un tercio de la población excluida del sistema económico formal. Ahora muchos de los que "son parte", viven con las mismas carencias. 

En los próximos meses puede haber un problema de agenda que espese el aire, refracte la luz y genere espejismos que cambien el orden de prioridades. Se llaman elecciones, ese momento que saca a flor de piel el instituto de supervivencia de quienes tienen responsabilidad de gobernar o aspiran a ello.