Anabel ministra: el plan B que guarda bajo la manga Fernández Sagasti

Anabel ministra: el plan B que guarda bajo la manga Fernández Sagasti

Si bien el objetivo principal es encabezar la lista en las elecciones legislativas y renovar su banca como senadora, desde su entorno reconocen que barajan otras posibilidades. Afirman que es la dirigente peronista que mejor mide, pero admiten que si las encuestas son adversas podría bajarse.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

Para muchos la candidatura de Anabel Fernández Sagasti al senado es un hecho. La actual presidenta del PJ aspira a renovar su banca en la Cámara Alta, donde se desempeña como uno de los principales alfiles de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Pero puertas adentro reconocen que existe un plan B, una estrategia paralela que podría activarse si se dan determinados factores. "Si no dan las encuestas está la opción de que sea ministra, pero hay que consensuarlo con el presidente", expresó una persona del entorno de la legisladora.

Las decisiones se toman con la calculadora electoral en la mano. Desde el kirchnerismo reconocen que Fernández Sagasti tiene un 50% de imagen negativa en Mendoza, pero destacan que es la dirigente peronista con más conocimiento público. En ese sentido, aseguran que es la que más mide y aclaran que el plan principal es que encabece la lista en las elecciones como candidata a senadora nacional.

Sin embargo, han encargado una serie de trabajos al encuestador Elbio Rodríguez y probablemente de su resultado dependan muchas decisiones puertas adentro del PJ. "Es el único encuestador serio", remarcan respecto a la confianza que tienen en el encuestador que, paradójicamente, también es el preferido de Alfredo Cornejo.

Si los números no son los esperados, anticipan que podría verse un gesto similar al de Cristina Kirchner cuando se bajó de la pelea presidencial y con el objetivo de romper el techo electoral decidió ser candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández. En el caso de Anabel, la salida sería ocupar un lugar en el gabinete nacional.

Que se baraje esa posibilidad demuestra dos cosas. Por un lado el peso que tiene la dirigente en el país por su cercanía con la vicepresidenta, pero por sobre todas las cosas la influencia que ejerce Cristina Kirchner en la toma de decisiones. A tal punto llega la confianza que Cristina tiene en Fernández Sagasti que podría presionar para exigir que se le de un ministerio. Al menos así lo afirman dentro del kirchnerismo mendocino.

Pero existe otro tema que también tiene que ser tenido en cuenta para comprender la complejidad de la situación. Si la candidata a senadora no es Fernández Sagasti ¿Quién puede encabezar esa lista? No solo debería ser una persona que mida mejor que Anabel (en el kirchnerismo entienden que no hay nadie) sino que al mismo tiempo debería contar con el visto bueno de Buenos Aires. Principalmente de Cristina Kirchner. Es decir, otro u otra kirchnerista que garantice alinearse con la vicepresidenta en el Senado y con imagen positiva. 

A priori nadie cumpliría esas condiciones mejor que la actual senadora nacional, por lo que sería ella la elegida para encabezar la boleta y renovar su mandato. Pero falta tiempo y la decisión final se tomará luego de analizar cada variante y con la tranquilidad de saber que pase lo que pase, Fernández Sagasti seguirá conservando el poder de fuego que le han dado desde Buenos Aires.

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