Reuniones clandestinas en Mendoza: cuando las redes sociales "te meten preso"

Reuniones clandestinas en Mendoza: cuando las redes sociales "te meten preso"

Este fin de semana se vivirá con medidas más duras de confinamiento en Mendoza, y hay una situación particular que se recrudece: la batalla ciudadana entre los que hacen "juntadas" secretas y prohibidas y quienes están alertas para denunciarlas. ¿Por qué los infractores pueden complicarse solos?

Federico Croce

Federico Croce

Mendoza endureció medidas y retrocedió en cuanto a las fases del aislamiento social por pandemia, por lo menos, hasta el próximo martes a las 5:30 de la mañana. De hecho anoche ya había sido publicado en el Boletín Oficial el decreto provincial 1167 que establece más duras restricciones para este fin de semana y la "mini fase 1" que regirá desde el domingo a las 16 hasta las 5:30 de la mañana del martes.

El gobernador Suarez incluso publicó un video en sus redes sociales en donde detalla las duras medidas y no es difícil adivinar los motivos: detener los festejos por el día del estudiante y de la primavera. 

El gobierno se ha decidido a frenar las reuniones clandestinas que se realizan desde hace tiempo en la provincia, con prohibiciones más fuertes y con multas más pesadas. A esto se suma la recomendación a la población de denunciar a los infractores al número 148, o a través de la aplicación. 

Es que, si bien en todo momento las juntadas y reuniones clandestinas se desalientan, el hartazgo ha hecho que proliferen en todo el territorio de la provincia. Aunque hace rato que los funcionarios en sus redes sociales piden por favor no salir a menos que sea necesario, cada vez en forma más frecuente circulan por Whatsapp fotografías y videos de grupitos de menores de edad que hacen caso omiso a la ley y se reúnen impunemente; o de adultos que se creen y sienten que a ellos los castigos no los tocarán. El escrache cibernético y social está a la orden del día.

Imagen ilustrativa: allanamiento en una reunión ilegal en Santiago del Estero.

De hecho hay fotos de varias cenas en elegantes livings de casonas de barrios privados que pasan de chat en chat, en las que los comensales sobrepasan la decena y en las que se ven caras de conocidos empresarios y políticos.

Lo cierto es que hay un debate, que es el de si sirve o no la cuarentena; o si se exageró con estas medidas en detrimento de la economía o no, y es interesante. Pero en este caso, hay algo que no puede debatirse: por más que no nos guste o que tengamos otra opinión, al haber un decreto, no nos queda otra que cumplirlo o atenernos a las consecuencias; pues se trata de una norma que nos rige.

La autoincriminación, la guerra y la "traición" del fuego amigo

Además de las denuncias de los vecinos o de los controles de la policía, muchos de los que hacen "juntadas clandestinas" se delatan solos y aportan una prueba que puede ser muy útil para luego ser imputados y hasta condenados: el uso y la publicación de imágenes en sus propias redes sociales.

"Quienes suben historias a Instagram, o publican fotografías o videos en Facebook de asados, almuerzos, escapadas o fiestas están creando un antecedente, una prueba. Es autoincriminación. La persona que sube a internet esto es como si estuviera dando testimonio del incumplimiento de la ley", explica Jorge Chávez, abogado especialista en Derecho y Tecnología.

"En caso de que alguien haga un print de pantalla y haga una denuncia con ese material, perfectamente puede dar lugar a la intervención de autoridades", sigue Chávez. 

"Si llegan a las autoridades estos videos o fotos, se abre un procedimiento de investigación para determinar si se violaron decretos nacionales o provinciales que dictaminan la cuarentena, confinamiento o aislamiento y sus pormenores", explica el letrado.

Esto está produciendo en nuestra provincia una pelea inesperada: la que surge de las "traiciones" o las "batidas" entre vecinos, amigos, e incluso familiares. Es que son personas cercanas a los infractores quienes hacen estas capturas de pantalla de Instagram y luego viralizan por Whatsapp las imágenes.

Al preguntarle sobre esto; Jorge Caloiro, abogado y conductor del programa de MDZ Radio "Con qué derecho", nos aclaró un poco más el panorama: "Para que algo que uno sube a las redes sociales sirva como prueba, es trascendental demostrar la fecha a la que pertenece el video o la fotografía porque a las historias de Instagram o al feed se pueden subir imágenes viejas, de momentos en los cuales no regían los decretos".

"Ahora, si de la fotografía surge la constatación de que es actual, o si de alguna forma eso se pudiera determinar, claro que sirve como prueba. Distinto es el caso de las transmisiones en vivo de Instagram: en ese caso si, hablando en criollo, 'estás en el horno'. Si esto le llega a un fiscal de turno, debería imputar al autor del mismo e investigar a los que salen en la filmación por violación del artículo 205 del código penal", afirma Caloiro. 

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