Coimas: los arrepentidos que revelan la trama con Venezuela que aún no se investiga

Coimas: los arrepentidos que revelan la trama con Venezuela que aún no se investiga

La justicia ratificó como legales los testimonios de los imputados colaboradores en la causa de los cuadernos. Allí Pescarmona describió que había conexión entre Argentina y Venezuela para presionar a las empresas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Hay dos hechos que se superponen por estos días. En la justicia mendocina y en Personerías Jurídicas se termina el trámite para que IMPSA deje de llamarse Pescarmona. Es un hito simbólico: la empresa mendocina que innovó por más de un siglo, dejará por completo el apellido de los fundadores para ser una marca sin referencias. Todo como parte del proceso de reestructuración que buscan los nuevos dueños, es decir los bancos.

En simultáneo la Justicia Federal, particularmente la Cámara de Casación, ratificó como legales y legítimos los testimonios de los empresarios que se inculparon y fueron parte de una trama de corrupción sin precedentes en la historia reciente. Allí figuran dos mendocinos que conducían IMPSA y que, según sus palabras, pagaron al menos 2,8 millones de dólares al kirchnerismo, además de algunas cajas de vino Lagarde. 

la decisión de la Cámara es clave y avaló los testimonios de dos mendocinos. Enrique Pescarmona es uno de los imputados colaboradores que dio testimonio en la causa elevada a juicio, lo mismo que Francisco Valenti. Ambos ratificaron como ciertos los escritos del chofer Oscar Centeno, quien había descripto con detalles las veces que Valenti entregó bolsos con 200 mil dólares a Roberto Baratta u otro emisario K.  Detrás de esa trama hay otro detalle: la ruta de vínculos entre Argentina y Venezuela, entre el gobierno de Cristina y el de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Es que si el testimonio de Pescarmona es cierto, había conexión en la trama de corrupción entre los dos países: los pagos servían para "destrabar" los pagos que Venezuela debía hacerle a IMPSA por obras en ese país. 

Esa trama de corrupción internacional no es abordada y se asemeja a otras que sí fueron investigadas en el resto del continente, como la causa Odebrecht.

Vínculos

IMPSA ya había trabajado en Venezuela, pero con Hugo Chávez aceleró los vínculos. La empresa mendocina desarrolló 6 turbinas para la mejora de la represa Macagua. El contrato era por 200 millones de dólares. Los pagos dejaron de llegar y la denuncia de Pescarmona es que fue por una decisión tomada en Argentina. "A principio todo iba fantástico y de golpe nos dejan de pagar, se van los pagos a 240 días, nos asfixian. El que nos paraba los pagos era el Sr. De Vido", dijo en la causa el ex titular de IMPSA. Baratta nos chantajeaba diciendo que si no les pagábamos no íbamos a cobrar en Venezuela, decía que esta atrás la Sra. Ministerio Público de la Nación. La presión era sobre VALENTI y éste me lo transmitía. Entonces accedí, por lo cual yo asumo la responsabilidad de los pagos que efectuó Valenti", ratificó el empresario.

El propio Pescarmona dio detalles hasta de dónde estaban los dólares que usaron para pagar, que se encontraba guardada en cajas fuerte de domicilios particulares en Buenos Aires y Mendoza. "El chantaje de los funcionarios argentinos con lo de Venezuela fue alevoso. Para mí era lo mismo que estar secuestrado. No queríamos darle un mango a estos tipos porque eran unos hijos de puta. Pero tuvimos que acceder. Es cierto lo que dicen los cuadernos en general. Cada vez que yo volvía de viaje Valenti me informaba cuando había tenido que pagarle a estos tipos", dijo Pescarmona.

Tras las coimas, desde Venezuela comenzaron a destrabarse los pagos del Gobierno a IMPSA. El propio Pescarmona reconoce haber sido él quien le entregó dólares al ex secretario de Energía. "El suceso mencionado en el cuaderno en la que figuraba mi domicilio de la calle Libertad también es real. Allí le entregué a Baratta 200 mil dólares. Estoy muy arrepentido de habérselos pagado", dijo. Allí hay una particularidad. Pescarmona asegura que los problemas de corrupción comenzaron con los intermediarios argentinos. "Fue una extorsión impresionante y más porque ellos paraban los pagos, porque yo con Chavez no había tenido problemas en Tocota (otra obra realizada por IMPSA en Venezuela)", aseguró. Incluso sugirió que el Gobierno argentino también tuvo que ver con el freno de los pagos que sufrieron en Brasil por los parques eólicos que habían construido.

Francisco Valenti fue por el mismo camino ya seguró que el propio Baratta les pidió "dinero para regularizar los pagos del Gobierno de Venezuela". "Interfirieron en los pagos, nos demostraron su poder, los retrasaron en algunos casos entre 120 y 300 días. Esa interferencia se materializaba exponiendo la estrecha relación que tenía Cristina Fernández con Hugo Chávez", dijo el ingeniero, que estuvo detenido y fue liberado tras el testimonio de Pescarmona. 

Los arrepentidos tuvieron un beneficio por parte de la Cámara de apelaciones, que les alivianó el peso de la ley. Es que los exculpó de ser parte de la asociación ilícita y quedaron imputados por delitos menores, como el pago de coimas. Allí fueron clave  Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, los dos jueces que en los últimos meses fueron noticia por el intento de remoción de esa Cámara. 

Según los ex dueños de IMPSA, De Vido también los presionó para que cedieran parte de la empresa y se asociaran con algún "amigo". Finalmente la empresa quebró, quedó en manos de los acreedores y ahora busca ayuda del Gobierno nacional hasta para pagar sueldos. Muchos funcionarios de la época donde IMPSA denunciaba corrupción están de vuelta, comenzando por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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