ver más

Juicio a los jueces: ¿qué dijeron los imputados horas antes de la sentencia?

Durante el mediodía se llevó a cabo la última audiencia del juicio más importante de la historia de la provincia. Los imputados que faltaban hablar dijeron que "cumplían órdenes" y que "sólo rendían cuentas ante sus comandantes".

Al mediodía de hoy, en el primer piso de Tribunales Federales, se llevó a cabo la última audiencia del juicio más importante de la historia de la provincia: el llamado "juicio a los jueces", una megacausa con 28 imputados por su participación primaria en delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar. A las 18 se conocerá la sentencia para los acusados, entre los que se encuentran los ex jueces federales Otilio Romano, Luis Miret, Rolando Carrizo y Guillermo Petra Recabarren.

En la audiencia se les brindó la posibilidad a los imputados que faltaban a que dijeran sus últimas palabras antes de que el Tribunal presidido por Alejandro Piña se retirara a deliberar la condena definitiva. Quienes hicieron uso de este derecho se desligaron de responsabilidad sobre los hechos que les imputan manifestando que se encontraban "siguiendo órdenes" y que "rendían cuentas sólo a sus comandantes".

Llamó la atención que uno de los imputados utilizó la conocida "teoría de los dos demonios" para defenderse, refiriéndose al enfrentamiento de loas '70 como una "grieta" que existía en la sociedad y que "había que cerrar en esos infelices años".

Pedro Modesto Linares, por su parte, prefirió no agregar nada a las palabras de su abogado, a pesar de exhibir una actitud desafiante durante todo el proceso. Linares es un ex agente penitenciario que enfrenta una pena de 15 años de prisión por privación abusiva de la libertad y aplicación de tormentos en tres hechos, en carácter de coautor junto a Oscar Alberto Bianchi. Linares formaba parte del grupo de tareas de la cárcel local y también está imputado por formar parte de una asociación ilícita.

Juan Ramón Puebla, el ex jefe de la Compañía de Comunicaciones de Montaña 8, exhibió una defensa aún más insólita en sus últimas palabras antes de conocerse la sentencia. Puebla señaló que era inocente y que lo acusan de ser coautor sólo por ser vecino del centro clandestino donde se cometieron los aberrantes actos que se le imputan. "Era el jefe de Comunicaciones, vivía ahí pero sólo compartía el portón de acceso al lugar donde se realizaban las torturas y apremios ilegales", fue la defensa esgrimida.

El fiscal pidió para Puebla 22 años de prisión por los delitos de privación abusiva de la libertad y aplicación de tormentos en 8 casos, y un hecho de abuso deshonesto, además de la figura de asociación ilícita que la mayoría de los imputados comparte.

José Antonio Lorenzo, ex oficial subayudante de la Comisaría Séptima, llegó a Tribunales tapando su boca con un barbijo y se enteró que se había quedado sin abogado antes de que se inicie la audiencia. Enfrenta una pena de 10 años de prisión por tres hechos de privación abusiva de la libertad y aplicación de tormentos y dos casos de violación agravada y abuso deshonesto. 

Ansiedad ante la inminente condena

Los familiares de las víctimas que se hicieron presentes en Tribunales mostraban claras señales de nerviosismo ante el final de un proceso que lleva más de tres años. "Ahora a comer liviano por si nos cae mal a la tarde", bromeaban para descomprimir la situación.

De los 28 imputados, para 12 el fiscal Dante Vega pidió prisión perpetua y para los otros 16 penas que van entre los 3 y los 22 años. "Esperamos que se haga justicia y podamos tener algo de alivio", coincidían los familiares de las víctimas, ante la inminente condena.

Un problema que se presentará durante la tarde de hoy, cuando se conozca la sentencia, es la capacidad limitada de la sala, en la que sólo ingresan alrededor de 40 personas sentadas. Es por esto que se dispuso que cada familia de las víctimas deberá elegir a un representante, al igual que cada familia de los imputados.

Además, llegarán a Tribunales representantes de los principales organismos de Derechos Humanos a nivel nacional. Si bien en un principio se creía que el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto serían de la partida, finalmente no pudieron viajar por compromisos personales ineludibles.