Presenta:

Juicio a los jueces: festejos, llantos y reproches durante la histórica sentencia

Hubo abucheos para las agrupaciones radicales que se hicieron presentes en la celebración y críticas a los políticos que se fueron a "sacar la foto".
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

Festejos, cánticos, abrazos y satisfacción general de un lado; reproches y llantos desconsolados del otro. En el primer piso de Tribunales Federales se vivió todo el rango posible de emociones durante los 90 minutos que duró la lectura de la histórica sentencia en la que fueron condenados a prisión perpetua 12 de los 28 imputados en el megajuicio por delitos de lesa humanidad que se había iniciado en febrero de 2014.

Las condenas más celebradas fueron las de los cuatro ex jueces federales Otilio Romano, Luis Miret, Rolando Carrizo y Guillermo Petra Recabarren, dejados para el final en la lectura del veredicto, como si se intentara dotar al momento de una espectacularidad cinematográfica con la que ya contaba por méritos propios. Los gritos celebratorios en la puerta de Tribunales se escuchaban con claridad desde la concurrida sala del primer piso, a pesar de que las ventanas habían sido cerradas para evitar que esto sucediera.

Los pañuelos y retratos de desaparecidos suspendidos en el aire, mientras leían los nombres de las víctimas, fueron el cierre que dio paso a la satisfacción general de los familiares que pudieron ingresar a la sala y a la de quienes aguardaban en la puerta de Tribunales: cerca de 500 personas que obligaron a interrumpir el tránsito en calle España mientras se desarrollaban los festejos.

Agrupaciones radicales, kirchneristas y de izquierda se hicieron presentes en la celebración. Uno de los momentos más tensos se vivió cuando se leyó el comunicado con las adhesiones de los distintos grupos que estaban en el lugar y aquellos identificados con la UCR (Franja Morada, Juventud Radical) recibieron abucheos y gritos de "que se vayan", como si la lucha por los derechos humanos fueran propiedad de sólo un sector político.

Otro momento incómodo se registró en el ingreso a la pequeña sala donde se leyó la sentencia. Familiares de los imputados se quejaron de que los políticos presentes habían ido a "sacarse la foto" y por esto muchos quedaron afuera, ya que se permitió el ingreso de un solo representante por familia por decisión del tribunal.

El enojo también estuvo dirigido contra periodistas y fotógrafos, a raíz de que también ocuparon muchos lugares que durante el desarrollo del juicio (más de tres años) habían sido para familiares y amigos de víctimas e imputados. 

Entre los familiares de los imputados hubo algunos que terminaron uniéndose a la celebración de los familiares de las víctimas pero por razones diametralmente opuestas: su parentesco con los tres únicos procesados que resultaron absueltos. El festejo fue "medido" por respeto a muchos "compañeros de juicio" que lloraban desconsolados por las duras condenas que habían recibido sus familiares.

"Ni el más optimista pensaba que las sentencias iban a ser tan duras", resumió su felicidad uno de los presentes. "Esto es histórico pero la lucha continúa", cerró Silvia Illa, esposa del periodista desaparecido Santiago Illa, cuyo caso resultó fundamental para lograr la histórica sentencia.