Por qué echaron a Vaquié
Enrique Vaquié no es más vicepresidente del Banco Nación. Junto con él -como informó MDZ esta mañana- también se fueron otros miembros de la conducción, como Luis María Ribaya y Alejandro Guillermo Henke. ¿Lo echaron? ¿Renunció? Vaquié presentó la renuncia por pedido expreso, no porque tuviera ganas de hacerlo. Al contrario, el mendocino que dejó el hiperministerio de su provincia para anidar en Buenos Aires tenía otro plan: estaba cómodo con su trabajo, planteaba -claro está- diferencias con la conducción y pretendía desarrollar una vasta tarea con los créditos productivos e hipotecarios el año que viene. Por eso el término adecuado, aunque suene horrible, es "echaron". Pero tiene el atenuante de que no fue el único y no estuvo dirigido a él en forma directa y específica.
Vaquié viene sosteniendo una disputa con el presidente del Nación, Javier González Fraga, en torno a la Carta Orgánica previsto en la Ley de Presupuesto de 2018 y por el cual el Banco Nación quedaría obligado a darle al Tesoro el $20.000 millones y a partir de 2019 el 20% de sus utilidades remanentes. El mendocino apoyaba y era apoyado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y a la vez era apoyado por él en el cargo, por lo que la decisión del excandidato a vicepresidente del hijo de Alfonsín, "Ricardito", sonó a solitaria. Y así lo fue.
Fuentes del radicalismo consultadas por MDZ esta tarde dieron cuenta que la decisión corrió por cuenta exclusiva de González Fraga que no desea tener contrapesos en el directorio del Nación y desea poder desarrollar íntegramente su programa, vale decir -en el caso de la disputa puntual con Vaquié y Dujovne, a la que habría que sumar también al ministro de Finanzas, Luis Caputo (porque está en la misma línea, aunque más lejano al mendocino)- no descapitalizar al Banco Central y ponerle el moño a la gestión solo y como él desea hacerlo.
Una voz del macrismo en el MInisterio de Hacienda sostuvo en estricto off the record que "no sabíamos que Vaquié se iría y aquí la impresión que hay es que no estaba haciendo las cosas mal". A buenas y primeras suena a interna radical, aunque desde el radicalismo no lo admiten. Una voz potente de ese partido por lo bajo sostiene que este es el modus operandi empresario: "Lógica pura empresaria, en donde el presidente de la compañía es responsable por los subordinados y por lo tanto reclama poder ponerlos y sacarlos, nunca que le compitan o discutan". El asunto es que un "blando" como se presume al socialdemócrata González Fraga haya asumido ese ropaje. Y sí. Todos coinciden en que es la marca del actual gobierno nacional y que, pudiendo hacerlo, no iba a desaprovechar la oportunidad de imponerse.
Vaquié no es señalado negativamente por ningún sector, salvo, por aquellos que vieron amenazada la continuidad del actual presidente del banco por su presencia, como una especie de recambio lógico. Algunos, entre quienes se encuentra su núcleo político local en Mendoza, hasta llegaron a pensar en que tendrían a un ministro en el gabinete nacional de Mauricio Macri en algún momento. Y es probablemente ese ímpetu político detrás de lo técnico lo que lo volvió "canjeable".
En su entorno hay desconcierto. La frase usada por cada una de las personas que lo rodea es "no tenemos idea de qué pasó". Lo que ocurre es que no "pasó" nada en particular, sino que González Fraga lo echó porque quiso y pudo. No le hizo falta una razón de peso. O no quiso esperar hasta tenerla.

