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Los saqueos en Tucumán, en primera persona

"No dormí por temor a que saquearan mi casa", relató un tucumano a MDZ. La experiencia nada deseada de empuñar por primera vez un objeto para defender la vida, mientras el "hambre de plasma" se llevaba puesto los casas en la provincia con más muertos por vandalismo.
Foto: Twitter
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Armarse con lo que haya. De las películas de acción hacia esa realidad que uno desea ver con los ojos cerrados. A pocos días de abrir los brazos y compartir el brindis de fin de año a encerrarse en la dureza y rigidez del miedo: empuñar por primera vez un arma casera. El deseo menos querido por un hombre de bien y de muchos hombres de bien, que por primera vez agarraron el cuchillo más filoso de la casa pero no para el asadito, sino para evitar que un argentino como él, sacudido por el insípido hambre del plasma, se metiera en su casa para llevarse los ahorros que ganó trabajando su vida – un anciano cordobés murió de miedo al ver cómo los chorros se metían a su casa, durante los saqueos- y quizá también los ahorros que ganó empezando de abajo, en esta suerte de #CiberMonday con 100% descuentos en impunidad.

Lo que menos desea un hombre de bien: agarrar un objeto que le permita salvar su vida y sus cosas. ¿De quién? ¿de un invasor inglés, que de chico aprendimos que en el videojuego del mundo eran nuestros enemigos? No, de un argentino que ahora –por este hambre de plasma- decidió ser su enemigo, pero que posiblemente sea su amigo cuando dentro de seis meses Argentina le gane a Irán en Belo Horizonte y saqueador/saqueado se abracen en la plaza Independencia de Tucumán, o bien, cuando ambos, por esas vueltas de la vida, quizás sean compañeros de trabajo en la cocina de algún Mc Donalds.   La era de la boludez al máximo y sin escalas.

“En Tucumán cayó mal ver a una presidenta soberbia -y que no acepta la realidad-  tocando cacerolas y bailando en Plaza de Mayo. A la vez, TN era el único medio que reflejaba lo que nos pasaba allí y muchos tucumanos nos enteramos por ese canal lo que pasaba a pocos metros de casa (ya que muchos vecinos se quedaron en casa cuidando)”.

Maximiliano Fernández Lobo estudia Comunicación y trabaja en radio Universidad 94.7 de Tucumán. Desde su Twitter siguió minuto a minuto el martes negro en esa provincia. Fue periodista y víctima. Pasó la noche despierto, con un palo y un fierro, a la defensiva. Algo impensado: vivir el momento de mayor retroceso de los 30 años de democracia en su Tucumán, mientras que a 1.247 kilómetros al sur, León Gieco celebraba los 30 años de la misma ante una multitud de aplaudidores. A esa altura ya habían muerto dos y en las próximas horas tres comprovincianos de Maximiliano también iban a morir. 

“La noche del martes, los vecinos del conurbano de San Miguel –no tanto los del centro- decidimos mostrarnos que estábamos fuertes y unidos. Hubo obstáculos, barricadas: dos cada cien metros. Los delincuentes se movilizaban en motos y la idea era impedir que ellos circularan. Esa noche ningún tucumano anduvo por las calles. ¿Cómo podías andar en auto así? Si tenías buena cara corrían la barricada y te dejaban pasar”, contó. Y puso sus fotos de esto en Twitter:


 “Para mi fue una sensación rarísima estar con fierros y palos de madera, porque habían malvivientes que intentaban entrar a los barrios. Estoy cerca en Tafí Viejo y allí se hizo un barrio IPV inmenso, Lomas de Tafí, con ocho mil  viviendas y lamentablemente allí sufrieron mucho”.

Sin contar las viviendas, más de 25o comercios fueron objeto del vandalismo en Tucumán.

 "Lo que más me sorprendió fue el bebé que dejaron en las vereda mientras saqueaban la distribuidora de Sancor en Río Salí:

 

"También me sorprendió que la policía reprimiera a los que pedíamos seguridad en la plaza y no a los delincuentes que nos estaban robando en la periferia", completó.

_ ¿Por qué hubo asaltos a casas particulares?

_ Porque acá hay mucha gente oportunista, que aprovechó la situación para entrar a las casas. Una colega tiene una casa y los vecinos lincharon a un tipo. Esto es tierra de nadie y ayer estuvimos muy expectantes.

Por la noche el tono cambió de lo policial a lo político: más de 15 mil tucumanos coparon la plaza principal de San Miguel para quejarse de la policía y del gobernador Alperovich. Una de las consignas, según describió Maximiliano, fue el "que se vayan todos".

Contó que en parte el malestar con el gobernador tucumano fue porque "no se hizo cargo de nada y no atribuyó responsabilidades por los saqueos". Y explicó que cuando tuvo la oportunidad de ir más a fondo, mientras cubría este acontecimiento para la radio que trabaja, "muchos periodistas obsecuentes no nos dejaron: cuando ellos terminaron de preguntar se cerró la conferencia de prensa".

Si bien fue por efecto cadena de lo que pasó en Córdoba, la situación en la segunda provincia del país donde más se vivió la furia de los saqueos tiene una arista local:"

"La policía empezó a hacer huelga el domingo a las cinco de la tarde. Un grupo minoritario encabezado por policía cesante desde agosto pasado y pedía que se lo reincorporara, acompañado por efectivos jubilados.  Ese fue el punto de partida. Acá los jubilados cobran poco: por ley está el 82% para todos y no se cumple, ya que en los hecho ni llega al 50% y algunos policías jubilados ni siquiera llegan a los 3 mil pesos al mes".

A diferencia de Mendoza, en que las fuerzas policiales se mostraron divididas a la hora de expresar su queja, en Tucumán "la policía está dividida pero no lo expresa: ha decidido ser pasivos en el reclamo de este grupo minoritario. Un grupo inclusive decidió no trabajar, pero tampoco acuartelarse. Por eso la sociedad se puso contra ellos, quienes salieron a la calle en pareja y no solos. Inclusive -como en la época de las invasiones inglesas- a un efectivo le tiraron agua hervida desde un balcón".

El nuevo jefe policial de Tucumán, comisario Dante Bustamente, confesó esta mañana haber sentido "vergüenza ajena por sentir la bronca de la gente en la cara".

Esta mañana falleció Jesús Villalba, de 20 años, quien recibió un disparo durante el saqueo a un Chango Más.  El joven se encontraba internado en el hospital Padilla y su estado era muy grave, se informó el diario La Gaceta, citando a fuentes oficiales.

En el hospital Padilla - y en estado de agonía- una mujer permanece conectada a un respirador artificial debido a que le pasó un auto por encima cuando ocurrieron las revueltas.

Las otras muertes son las de un hombre que se cayó de una moto, pero se aclaró que no se pudo comprobar que el hecho tuviera relación con los saqueos. Además, habría otra víctima por un disparo con arma de fuego, señalaron fuentes policiales.

El lunes a la noche falleció Javier Cuello, quien iba a una despensa que estaba siendo saqueada cuando lo mataron. Sin embargo, aclaran que no llegó a destino. El joven de 25 años cayó muerto tras recibir dos balazos a unos 50 metros antes del comercio. 

Carlos Díaz, de 24 años, perdió la vida el martes negro. Había vuelto de trabajar de una carpintería situada a siete cuadras de su casa. Salió para comprar un sándwich cuando fue atacado por cerca de 30 personas armadas con palos, machetes y pistolas. Un tiro en la frente terminó con su vida. 

En una encuesta online que lanzó el diario La Gaceta, sólo el 4% de los tucumanos cree que la pobreza fue la culpable de la de vandalismo y saqueos que se produjo en esa provincia.

314 km al norte: "Si nos saquean te quedás sin trabajo"

Desde el lunes a la noche, los comercios en la capital de Salta, "a linda" permanecían cerrados. Este mediodía, según informa El Tribuno, trabajan normalmente. Una periodista de ese diario le contó a MDZ cómo esa provincia vivió las horas difíciles.

Salta es conocida por su tradición, con caras visibles en la música, como Los Chalchaleros, Facundo Saravia y Los Nocheros. "Los salteños están aterrorizados porque nunca se vivió con tanto miedo, es decir, miedo a que vándalos se metan en tu casa", contó Romina Domínguez.

"La mayoría de los dueños de los negocios pasaron la noche del lunes y del martes en sus comercios. Algunos empleados de los mismos también lo hicieron porque le dijeron que si los saqueaban perdían su trabajo porque no iba a haber plata para pagar sueldos".

Consultada sobre cómo salteños tomaron la celebración de los 30 años de democracia en la plaza de Mayo, la cronista respondió que la celebración que sus comprovincianos vieron por tevé "cayó mal porque era como no saber lo que se estaba festejando".

Este mediodía, si bien los comercios abrieron, aún conservan sus vidrieras tapas con cartones y maderas.

Tanto Romina Domínguez como Maximiliano Fernández Lobo coincidieron que las horas que acaban de pasar fueron las peores vividas en Salta y Tucumán desde el regreso de la democracia.