Presenta:

Inesperado cruce entre el hijo de un desaparecido y el de un presunto represor

Se hablaron en el juicio en San Rafael por delitos de lesa humanidad. Nunca se habían visto. El hijo de uno de los imputados se acercó a saludar a su "rival". Inesperadamente, la charla dejó todas las diferencias en el pasado.
Mariano Tripiana.
Mariano Tripiana.

Federico Guevara se acercó a Mariano Tripiana y lo felicitó por su entereza y por la sana manera de buscar justicia en vez de venganza. Fue un momento raro. Porque basta con una primera mirada para darse cuenta de que son diferentes. Visten diferente, viven diferente y piensan diferente.

Y cuando todo hacía pensar que ni se mirarían las caras, Guevara rompió el hielo. Se presentó y, por tener más o menos la misma edad, buscó pacificar a su generación.

Mariano Tripiana es el hijo de Francisco Tripiana, el pintor que fue secuestrado unas horas antes del último golpe militar en Argentina y desapareció para siempre. Sólo hizo un atisbo de sonrisa cuando un chico de su edad se acercó y le dijo que era el “hijo de Guevara”. Pensó en Alfredo Guevara, un conocido militante por los Derechos Humanos en Mendoza.

Pero no. Federico es hijo de otro Guevara, que mucho tiene que ver con la vida de los Tripiana. Es hijo de Aníbal Alberto Guevara, la persona sindicada como autor material del secuestro de Tripiana, esa noche del 23 de marzo de 1973.

“Me acerqué a él para agradecer sus palabras. Cuando dijo que buscaba justicia y no venganza, me sentí reconfortado. No voy a opinar sobre lo que hizo o no mi papá, porque creo que es tiempo de pacificar. Aunque creo que los juicios deberían haber sido sólo para quienes dieron las órdenes”, aclaró Federico.

A unos metros, Mariano aseguró estar sorprendido; gratamente sorprendido. Jamás imaginó un gesto así, y lo retribuyó con un silencio respetuoso. Entendió que ni él ni el otro chico no deben cargar con el peso del pasado.

Así piensa Mariano

Así piensa Federico