Micros eléctricos y aguateros: la radiografía de Mendoza a través de los servicios

Micros eléctricos y aguateros: la radiografía de Mendoza a través de los servicios

Los servicios públicos son la primera barrera de calidad de vida de las familias. Cornejo tomó la medida más osada con el Transporte y aumentó el control con el servicio eléctrico. En agua y saneamiento está el principal problema por las carencias que se arrastran desde hace décadas. 

Por un lado, un colectivo eléctrico importado desde China que recorrerá el Gran Mendoza con la idea de optimizar los recursos y modernizar la movilidad urbana. El Gobernador y buena parte de su gabinete celebraron ese paso con un viaje exprés que significó mucho más que un bautismo. Es que luego del trauma que fue la implementación del Mendotran, comienzan a ver, aseguran, mejoras en el sistema de transporte.

Las flamantes unidades en la base de la STM.

Por el otro, una mujer y su familia esperan la llegada del “aguatero” para que les llene los tachos que tienen en la puerta de su casa y, luego, arrastrar con baldes para poder usarlos en la cocina, el baño y el resto de su hogar; están al costado de la Ruta 7, rodeados de algunas de las fincas y bodegas más conocidas de Mendoza y, para su propio riesgo, junto a la refinería de Luján de Cuyo. No figuran en las postales de los “caminos del vino”, pero están allí, bajo su propio riesgo y junto a carteles de peligro: uno de los principales oleoductos que nutren de petróleo a la destilería pasa por el frente de sus viviendas.

Verónica, de Luján, con los tachos que le llena el aguatero

Dos postales elegidas arbitrariamente pero que son parte de un contraste que tiene que ver con los deseos y las carencias que tiene Mendoza para prestar servicios públicos de calidad. Por un lado, la búsqueda de un servicio de transporte mejor, que cambie la matriz de movilidad de la población y con nueva tecnología. Por el otro, la carencia del más elemental de los servicios en un barrio que, incluso, está instalado de la manera precaria en un lugar donde es imposible vivir y que potencia un oficio que es parte de los actos escolares que rememoran el siglo XIX: los aguateros. 

Servicios y calidad de vida

Justamente se trata de un tema que puede servir para evaluar la gestión de los gobiernos. Los servicios públicos son parte de la primera barrera de la calidad de vida de una familia. Y en Mendoza han sido un problema durante décadas. El gobierno de Alfredo Corneo ha tomado la gestión del tema con un enfoque distinto y ha tenido éxito desigual.

La provincia tiene a su cargo de manera directa la gestión o el control de los servicios de transporte, electricidad y agua y saneamiento.

Cornejo tomó la medida más osada en el tema al ejecutar en el último año de gestión el nuevo plan de movilidad urbana, cambiando el sistema de transporte urbano. Mendotran fue quizá la medida más compleja por cómo cambió y cambia la vida cotidiana de los cientos de miles de mendocinos que cada día se toman un colectivo. Tras el esperable shock inicial y cientos de ajustes, el sistema comenzó a estabilizarse. Pero habrá que esperar a que se cumpla un año de la nueva concesión para tomar parámetros objetivos y evaluar el plan. De hecho, recién tras el primer año comenzará a regir uno de los principales cambios prometidos en la concesión: exigirle a las empresas una mejor calidad de servicio y que esas variables sean parte de la ecuación económica que tienen. Con los datos del primer año del Mendotran, se agregará una exigencia de eficiencia y calidad de servicio para pagarle a las empresas, además de los kilómetros recorridos que hagan.

El propio Estado es parte del sistema al tener aún el financiamiento, el control de las empresas y también la gestión de los servicios troncales. La implementación del nuevo sistema fue uno de los momentos de mayor estrés para Cornejo y sus funcionarios, junto con otros que fueron parte de la imprevisibilidad de la gestión.

El control eléctrico

La gestión del servicio eléctrico tiene como protagonista hoy más a las tensiones y la incertidumbre entre los concesionarios, principalmente Edemsa, y el Estado. El Gobierno aumentó el rigor de los controles y la ejecución de las sanciones, pero antes de hacerlo le otorgó a las empresas los aumentos tarifarios que venían atrasados desde hacía una década. Ahora, el propio gobierno guarda con celo la información parcial que tienen sobre la auditoría ejecutada en Edemsa y que se ordenó por las sospechas de manejos irregulares de fondos y también sobre cómo se presta el servicio. En el plano político, Cornejo buscó resaltar que como Gobernador nunca ha recibido a quienes controlan Edemsa, principalmente a José Luis Manzano, y que todo se basa en gestiones técnicas y decisiones políticas. 

Jimena Latorre, directora del EPRE

Allí también juega un rol particular el EPRE; que fue empoderado por el propio Cornejo pero que está en una situación de extraña a nivel institucional. Es que el organismo de control tiene un directorio frágil: hay un cargo vacante, uno de los directores con mandato vencido y prorrogado por decreto y la presidenta, Jimena Latorre, es candidata a diputada nacional (y seguramente será electa legisladora) y tendrá otra prioridad en el corto plazo.

Sin agua

Pero sin duda el servicio público con peor situación y mayor riesgo para los usuarios es el de agua y saneamiento. Los diagnósticos han sido repetidos cuantiosas veces: la red está caduca y la expansión urbana desordenada avanza más que las posibilidades reales de ampliación de las redes de agua y cloacas.

La foto del asentamiento Alto Agrelo es un extremo de esa realidad: un barrio instalado en una zona prohibida, sin posibilidad de que haya alguna vez red de agua y, para colmo, con el riesgo ambiental que conlleva instalarese sobre un oleoducto y también sobre napas de agua que están fuertemente impactadas con benceno y otras sustancias peligrosas.

Pero ocurre algo similar con otro tipo de barrios que incluso se construyen con la apariencia de buena calidad, pero sin servicios. Según las estadísticas oficiales, Mendoza tiene cerca de un 95% de cobertura de agua de red. Pero es probable que sea un subrregisto. Es que no están dentro del catastro oficial los barrios construidos sin permisos o sin contar con el apto de servicios públicos.

La empresa Aguas Mendocinas(Aysam) es de gestión estatal y es también un ícono de la impotencia. Desde el 2010 el Estado tiene la gestión del servicio; las tarifas se multiplicaron, la empresa no logra su equilibrio y mucho menos el “shock” de inversión que se necesitaba para levantar la calidad del servicio. La empresa aumentó el personal, a pesar de las restricciones (eran 669 y son 790) y mejoró la atención al público. En el medio no se cumplió la ley de “convergencia” entre gastos y recaudación, tampoco se ejecutó para obras un crédito contraído por la Provincia para ese fin y ahora van por el segundo intento para hacerlo a través de la Nación.

En la vida cotidiana lo saben los usuarios y los intendentes: el agua y las cloacas brotan cada tanto como un alerta de lo que pasa bajo tierra. Según la antigüedad de las redes en el sistema de distribución de agua potable en el área de La propia empresa tiene el diagnóstico preciso. “De un total de 4.550 km de red encontramos un 30,56% en buen estado, 21.88 % desconocido, 37,37 % regular y 9,80 % malo. Para el caso de las redes colectoras podemos observar que de los 2.955 km de sistema colector para toda el área de concesión de AYSAM, tenemos un 45,01% en buen estado, 12,61 % desconocido, 5,83 % regular y 36,55% malo”, expresan en el plan maestro.

Ese tipo de obras son las más ingratas para cualquier político argentino acostumbrado a peinarse para las fotos. Son invisibles cuando se hacen y funcionan. Pero extremadamente visibles cuando no se hacen y generan problemas.

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