Cristina - Cornejo, el voto increíble pero posible

Cristina - Cornejo, el voto increíble pero posible

En las encuestas locales a Macri le va mal y a Cornejo bien. Por eso para el oficialismo de Mendoza el desafío electoral es cómo captar los votos que "exceden" la imagen del Presidente. 

Los políticos recorren los barrios con algún pudor. Es la tercera etapa de una maratón electoral que puede agotar a los electores. Y la situación no ayuda. En ese contexto, “pedir el voto” parece una osadía y a los candidatos les cuesta que les abran las puertas. Por eso la campaña para los cargos nacionales tiene un tono tibio. En las PASO de agosto comienza a jugarse quién conducirá el país desde Casa Rosada, en una elección que tiene tres etapas. En Mendoza las principales energías políticas están puestas en septiembre, cuando se elija Gobernador, pero haber desdoblado los comicios complejizó las estrategias: diferentes actores pidiendo el voto, diferentes cargos a elegir, boletas diversas y estrategias que hasta pueden sonar contradictorias. En cómo dosificar las energías está una de las claves, pues aún quedan cuatro y hasta cinco elecciones por delante.

En el oficialismo local la elección nacional es un dolor de cabeza, pues plantearon una estrategia para escindir la figura de Alfredo Cornejo de la de Mauricio Macri. Lo hacen desde el nombre distinto del frente, pues insisten en marcar la diferencia entre Cambia Mendoza y Juntos por el Cambio a pesar de que van pegados. Y hasta con la idea de provincializar un debate hipernacionalizado. Esa estrategia estuvo basada en el pragmatismo puro y duro del cornejismo y con encuestas viejas (Macri ha repuntado en los últimos meses).

En las encuestas a Macri le va mal y a Cornejo bien. Ambos comparten la intención de voto de los “convencidos por el cambio”, pero el gobernador de Mendoza excede ese grupo. Pues entonces la intención es captar a quienes pueden tener un voto cruzado. Y aparece una ecuación insólita, pero posible: el votante de Cristina (o Alberto) a nivel nacional y de Cornejo en Mendoza. Esa posibilidad de apoyo mixto ya se dejó entrever en otras encuestas y no es tan descabellado. “Voto a Cornejo por la gestión y a Cristina por el corazón”, resume un militante. El voto cruzado más probable para Cornejo es el de los electores de Roberto Lavagna y José Luis Espert.

El tibio saludo entre Cornejo y Macri

La posibilidad del voto cruzado con Cristina se aleja tras la radicalización del discurso de Cornejo que, impulsado por una campaña nacional que apunta a profundizar la grieta, describe al frente Todos como a un demonio antidemocrático. Pero en el cuarto oscuro puede pasar cualquier cosa. Después de todo, Cornejo y Cristina compartieron boleta en 2007. En el frente Todos eligieron potenciar exclusivamente la imagen de Cristina y de Alberto Fernández, dejando en un plano relegado a Marisa Useda, una candidata que es desconocida por el electorado (y de quien tienen buen recuerdo en su paso por el radicalismo universitario y hasta la militancia en el colegio secundario).

Con Macri, a Cornejo no le alcanza

Pero hay otra realidad. Cornejo aseguraba que con “Macri no alcanzaba” para que Cambiemos se mantenga en el poder. En realidad esa idea puede tener algo de verdad, pero no a nivel nacional, sino local. Es que Macri tendrá como candidato a presidente dos o tres contiendas electorales que, como ocurrió en 2015, hagan crecer sus chances. El Presidente es un experto en el tema: en la Ciudad de Buenos Aires ya le había tocado enfrentar segundas vueltas y para llegar al sillón de Rivadavia pasó primero por dos derrotas y dio vuelta la elección en el balotaje. Cornejo como candidato local no tendrá tantas chances y temen tener una elección “mediocre” en agosto que les deje un mal sabor de boca de cara a las provinciales de septiembre. Para ello podrían confluir varios factores. Primero, la baja participación que podría haber en las primarias nacionales (donde no hay competencia interna). En ese sentido, el oficialismo es víctima de sus propias torpezas: boicotearon discursivamente esas elecciones y luego se dieron cuenta que las chances del oficialismo crecen a medida que aumenta la participación electoral. Segundo, el voto lúdico: las PASO permiten que los electores jueguen con su elección y, así, se dispersen.

La solución práctica para que Cornejo supere el “tope” que en teoría le pone Macri es el corte de boleta. En Mendoza, como en todo el país, las encuestas marcan más intención que realidad en ese sentido. Es decir, en las encuestas los electores dicen que cortarán boleta, pero luego no ocurre en la misma magnitud en las elecciones. Las PASO de agosto y las generales de octubre serán elecciones sencillas en cuanto a la técnica electoral, pues habrá solo dos categorías en Mendoza (fórmula presidencial y diputados nacionales), tras la suspensión de la votación por parlamentarios del Mercosur. Por eso cortar boleta no será complejo. Allí aparece otra paradoja: la UCR nacional cuestiona al Pro por haber insinuado un apoyo a que haya boletas cortas en los cuartos oscuros, como pide el gobernador de Córdoba. Sin embargo esa idea podría favorecer a Cornejo en Mendoza. Es decir, que además de las boletas de los frentes (con las boletas pegadas) haya opciones que tengan a los candidatos a presidente y a diputados solos. Es exactamente eso lo que pidió la UCR en Mendoza en las elecciones del 2011 para promocionar el corte de boleta. En aquel momento la Junta electoral dijo que no. Entonces usaron el jingle “cortá boleta” para eludir a Ricardo Alfonsín como candidato a presidente y tratar de potenciar a Roberto Iglesias y hasta pidieron poner tijeras en los cuartos oscuros, idea también rechazada.

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