Cornejo no alcanzó para resistir la ola Fernández-Fernández

El gobernador se inmoló en la lista para que traccionara la candidatura de Mauricio Macri en Mendoza. Hizo una buena elección pero obtuvo menos votos que su rival del Frente Todos, Marisa Uceda. Pese al revés, se mostró confiado de que los mendocinos respaldarán su gestión el 29 de septiembre y votarán a Rodolfo Suarez.

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Paso 2019

Pachy Reynoso/MDZ

El tsunami Fernández-Fernández sorprendió al obtener el 47% de los votos a nivel nacional. Derribó todas las encuestas y desbordó las urnas en provincias consideradas macristas. Si bien en Mendoza quedó contenido y su fuerza no fue arrasadora, ni la candidatura del gobernador Alfredo Cornejo sirvió para frenar su impulso. En la provincia Alberto Fernández tuvo casi un 3% más de votos que Mauricio Macri y la candidata a diputada nacional del Frente Todos, Marisa Uceda, cosechó 9000 votos más que Cornejo.

El gobernador intentó evitar esta situación. Primero impulsando el "Plan V" que pedía a María Eugenia Vidal como candidata a la presidencia. Luego presentando un proyecto para que no se realizaran las PASO argumentando que no había competencia interna en ningún frente. Incluso desdobló las elecciones de gobernador previendo que la imagen negativa de Macri podía afectar negativamente en los comicios.

Pero a pesar de todo, asumió el compromiso de ser candidato a diputado nacional acompañando a Macri en la boleta. Apostó por Juntos por el Cambio y se involucró personalmente para enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. Mientras que en el peronismo centraron la campaña local en Alberto y Cristina, en Cambia Mendoza pusieron a Macri en un segundo plano y se concentraron en mostrar la gestión de Cornejo. La cara de Cornejo, el gobernador, tuvo un lugar protagónico en la boleta, en los afiches, en los spots.

A la luz de los hechos la estrategia fue buena, pero no alcanzó. En Mendoza Alberto Fernández no tuvo un triunfo arrollador y apenas se impuso por tres puntos. Pero el precio que pagó Cornejo fue la derrota. O empate técnico, como insisten en presentarla desde el oficialismo.

Ahora en Casa de Gobierno procuran dar vuelta la página. Se pusieron hielo en las heridas y celebran que los cortes no sean terminales. Apuestan a que no se "provincialice" el tsunami y que los mendocinos ratifiquen la gestión actual el 29 de septiembre. Que vayan a las urnas y le devuelvan su confianza a Cornejo votando como sucesor a Rodolfo Suarez. Un Suarez que posiblemente no nombre ni una vez al presidente en su discurso. 

Porque ahora arranca la campaña de la distancia. Un Suarez que fue estratégicamente despegado de las PASO nacionales. Un Suarez que ni siquiera asistió al último acto de Macri en Mendoza. Un Suarez que deberá aclarar que no tiene nada que ver con la economía nacional y que tendrá que estar preparado para los ataques de una Fernández Sagasti envalentonada que se encargará de recordar cada foto que unió al intendente de la Ciudad de Mendoza con el presidente.

Y así hasta octubre, para dar vuelta nuevamente la página de cara a la última batalla electoral de Juntos por el Cambio. Aunque parece matemáticamente imposible que logren revertir el efecto demoledor que demostró la candidatura de Alberto Fernández.

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