La fórmula del PJ: cuando con la voluntad sola no alcanza

Alejandro Bermejo y Anabel Fernández Sagasti están dispuestos a conformar un binomio para las próximas elecciones y evitar dirimir candidaturas en la PASO, pero una disputa interna en el PJ por el reparto de lugares legislativos “entrables” traba todo. El intendente de Maipú apunta a definir el martes y el kirchnerismo se prepara para la batalla confiado en que Cristina los llevará al triunfo.

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Marcelo Arce

Alejandro Bermejo, Jorge Gimenez y Anabel Fernández Sagasti

Tanto Alejandro Bermejo como Anabel Fernández Sagasti tienen la voluntad de compartir la fórmula para competir por la gobernación. Pero en política, y sobre todo cuando se trata del peronismo, no bastan las buenas intenciones.

Falta menos de una semana para el vencimiento del plazo formal de presentación de candidatos para las PASO de junio y hoy las posibilidades de que ambos vayan juntos son lejanas.

Existe un tironeo entre ambos, por supuesto, para la definición de algunos casilleros en el armado electoral. Pero el problema está también en el resto del PJ que resiste ese arreglo. ¿Por qué? Un acuerdo entre Bermejo y Unidad Ciudadana (UC) dejará a muchos fuera del alcance de lograr cargos electivos y la puja por los lugares “entrables” tanto en el Congreso, como en la Legislatura y los Concejos es lo que está trabando todo.

Bermejo lo sabe esto y ya tomó una decisión. El plazo para la presentación de listas vencerá el sábado a la medianoche, pero se autoimpuso darle un corte a la discusión el próximo martes.

Quizás peque de ansioso y de cierta inexperiencia al tener que encabezar este tipo de roscas en el PJ, que nunca termina de cerrar lugares hasta el minuto antes del límite establecido. Los hermanos Bermejo, Alejandro y Adolfo, siempre contaron con la ayuda de Juan Carlos Mazzón para este tipo de tironeos y hoy, sin el ya fallecido líder de los Azules, tienen que hacerse cargo del trabajo.

Casi ninguno de los principales dirigentes del Justicialismo mendocino está fuera de esta disputa y son los que, en definitiva, parecen conspirar contra el anuncio de una fórmula de unidad.

Uno de los embates más fuertes, por caso, está protagonizado por Emir Félix desde el Sur, que reclama más lugares en el resto de los distritos electorales de los que les corresponden por ser líder indiscutido en el Cuarto.

La forma en que se está desarrollando la pelea, habla asimismo de la baja autostima del peronismo mendocino en la actualidad. Casi nadie le reclama a Bermejo futuros ministros en un eventual gabinete. Todos, quieren ver la manera de poder instalarse en las listas para los cargos legislativos.

Para bien o para mal, a esta altura de la campaña, Anabel parece tener atada (como siempre) su suerte a Cristina Kirchner.

Si Unidad Ciudadana pujará también hasta el último momento del cierre de la presentación de candidatos será por dos motivos, fundamentalmente. El primero es que apuesta a ganar la interna, por supuesto. Un antecedente juega a favor de esta ilusión: en las PASO de 2017 logró imponerse en dos distritos electorales (el I y el III) y el kirchnerismo mendocina marcó en ese momento una presencia territorial dentro del PJ que no había tenido ni siquiera en las mejores épocas en las que formaban parte de La Cámpora y con CFK en el poder.

Y el otro envión que creen tener es el que les pueda dar ella, claro está. De enero a esta parte Cristina no para de crecer en las encuestas en Mendoza (ya ronda los 35 puntos) y Fernández Sagasti aspira a capitalizar ese descontento con el gobierno de Mauricio Macri.

Pero la senadora nacional sabe que ese traslado de votos no será sencillo, básicamente, porque las elecciones son desdobladas y la expresidenta no estará en la misma boleta. Sin embargo el cálculo que hacen es modesto: están seguros que para ganar necesitan que CFK le sume cinco puntos nada más.

Ahora bien, todo puede terminar barrido de un plumazo si, como anticipan medios nacionales, Cristina decide desligarse de las elecciones en el interior para no acumular derrotas en las provincias que terminen haciéndole daño a su candidatura para octubre.

Ya lo hizo en Córdoba, recientemente en Misiones (allí bajó a los candidato a gobernador) y las derrotas duras de los candidatos K en Neuquén y Río Negro alimentaron más esa preocupación.

En estas dos elecciones, además, triunfaron los oficialismos a la hora de elegir gobernador. Un escenario que podría replicarse en Mendoza claramente.

Hacia adentro de UC en Buenos Aires, nadie quiere desgastar la imagen de Cristina y por eso ya hablan de sostener candidatos solo si están en condiciones de salir primeros y de quitarlos de la competencia, incluso, si entorpecen triunfos opositores a gobiernos de Cambiemos.

Los kichneristas mendocinos ya firmaron la unidad y competirán dentro del mismo frente electoral, con lo que no perjudicarán al PJ. Pero Fernández Sagasti está lejos de cumplir la otra premisa: en la mayoría de las encuestas, aparece con una intención de votos que ronda los 10 puntos y aparece hoy muy lejos de la posibilidad cierta de disputar el poder. Salvo, están convencidos, de que se produzca el efecto deseado y que finalmente Cristina los termine empujando hacia arriba.

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