Muñeca rusa: el misterio temporal más atrapante

La nueva serie de Netflix sorprende por su frescura y originalidad. Armada como un mecanismo de relojería, es en parte comedia, en parte drama, y en parte historia de detectives.

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Francisco Pérez Osán

Navia vive y muere en el mismo día, y no sabe por qué.

Antes de su estreno, Muñeca rusa parecía tener todos los condimentos necesarios para transformarse en una de las series más interesantes del año. Con la primera temporada ya estrenada en Netflix, podemos comprobar que las predicciones eran correctas, y Muñeca rusa ya se ganó un lugar dentro de lo mejor del 2019.

Natasha Lyonne, reconocida por su papel como Nicky Nichols en Orange is the new black, se mete en la piel de Nadia Vulvokov, una programadora cínica y bastante traumada, que por circunstancias que no comprende se ve obligada a vivir y morir a través del mismo día, decenas de veces. Su viaje se cuenta en ocho capítulos -de media hora, bastante intensos- en los que va descubriendo algunas cosas sobre sí misma y sobre quien se transforma en su eventual compañero de aventuras, Alan Zaveri (interpretado por Charlie Barnett).

Quienes recuerden la película de Harold Ramis El día de la marmota -y la una interpretación ya legendaria de Bill Murray- verán las similitudes evidentes. El concepto de vivir un día una y otra vez no es nuevo, pero Muñeca rusa consigue darle una vuelta de tuerca lo suficientemente grande como para que el parecido con la película sólo sea un detalle menor, y la actuación de Lyonne es tan peculiar que casi no hay paralelismos con Murray.

Alan y Nadie, atrapados en una historia única.

La diferencia más grande, en tanto, está en el tono general de la película. Si bien El día de la marmota tenía cierto lado filosófico, estaba más inclinada a la comedia. Muñeca rusa -que es una comedia, y una comedia graciosa- tiene un lado mucho más profundo y oscuro. Sin entrar en spoilers, las explicaciones que se consiguen por el extraño bucle temporal en el que están los protagonistas nunca terminan de estar claras, ni tampoco la mecánica que produce el bucle. Sin embargo, los ocho capítulos funcionan como un viaje de conocimiento para los personajes, que tiene puntos de alto dramatismo, bastante misterio y algunos giros sorpresivos que nunca están de más.

También hay que aclarar que en muchos niveles Muñeca rusa funciona como una historia de detectives. Nadia, lejos de resignarse a vivir el mismo día una y otra vez sin saber por qué, se pone a investigar qué es lo que está pasando. Un aspecto interesante de esto es que más que indagar en el por qué está en la situación en la que está, Nadia se dedica a ahondar en las relaciones personales que tiene con sus seres más cercanos, y eso es lo que la va acercando a una respuesta, o algo bastante parecido a una.

Una de las dudas que quedan para quien ve Muñeca rusa es si habrá una segunda temporada. La realidad indica que será muy difícil repetir la fórmula con éxito, pero hay casos en los que una premisa aparentemente acotada terminó sirviendo durante varias temporadas (en Lost, por ejemplo). Lo concreto es que quienes disfruten de los misterios y de las comedias negras tienen una serie imperdible para maratonear en Netflix.

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