Montaña rusa de la inflación: ¿domada o dormida?

En junio el IPC perforó el piso del 3% por primera vez desde enero y se desacelera tal como lo esperaba el Gobierno, que cree haber empezado a torcerle el brazo. El golpe, sin embargo, lo siguen sufriendo más quienes menos tienen.

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Macri espera que el alivio en los precios sea sostenido.

La inflación ratificó en junio el camino de desaceleración iniciado luego del pico del 4,7% alcanzado en marzo pasado, perforó el piso del 3% y esperanza al Gobierno con que, tal como cree, ha comenzado a frenar un tren que marchaba firme a principio de año.

Dujovne se había mostrado confiado la semana pasada al vaticinar que la inflación bajaría en junio y seguiría cuesta abajo en julio porque ve “una clara tendencia” a la baja. Por ahora los números del Indec le dan la razón al ministro de Hacienda: 3,4% en abril; 3,1% en mayo; y 2,7% en junio.

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿es esta tendencia sostenible o asistimos a otra “joroba de camello” en la montaña rusa que ha sido la inflación durante toda la gestión de Mauricio Macri?

El último ejemplo de esto fue tras el shock de la megadevaluación del año pasado. El terremoto cambiario disparó el IPC del 2,1% en mayo al 6,5% en septiembre.

Allí comenzó un marcado descenso que terminó con un 2,6% al cierre del año. En ese entonces también se pensó que la tendencia era innegablemente a la baja. Sin embargo 2019 revitalizó al principal flagelo económico del país, que retomó la senda del alza hasta el pico de 4,7% al que hace referencia la primera línea de esta columna. Sube y baja, cíclico y ciclotímico, el IPC se presenta como un buscapié si se ve la película completa de los últimos años por lo que hacen bien los agnósticos que esperan ver para creer qué pasará a fin de año.

La montaña rusa de la inflación se ve con claridad en el gráfico 2018-2019.

De momento el Gobierno está confiado en el efecto que el combo superávit fiscal primario-base monetaria amordazada

Un látigo a la pobreza

Si bien la desaceleración de la inflación es un dato para celebrar, la letra chica indica que los alimentos han aumentado por sobre la media: a junio, alrededor de un 60% interanual contra un 55%. Lo mismo ha sucedido con los gastos médicos, que superaron el 70% el último año.

Esto indica que, aunque en baja, la inflación sigue posando la mayor parte de su peso sobre las espaldas más débiles ya que se trata de productos esenciales. 

Otro dato que destaca (y preocupa de cara a la próxima ley de Presupuesto) es que en tan solo seis meses ya se ha alcanzado la inflación esperada para todo 2019, según las estimaciones oficiales que hizo el Gobierno el año pasado. A junio los precios habían subido un 22,4% contra un 23% proyectado a diciembre. Rota la barrera, ahora solo le queda esperar que la vara suba lo menos posible. Los últimos relevamientos de expectativas que lleva adelante el Banco Central ubican el IPC por sobre el 40% para este año y en torno al 27% para 2020.

Hasta ahora ningún pronóstico ha resultado tal como se esperaba, por lo que habrá que ver si realmente, tal como lo cree Dujovne, la montaña rusa se convierte en tobogán o es solo un gigante dormido.

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