Salidas por sexo: la desesperación política en épocas de crisis

Salidas por sexo: la desesperación política en épocas de crisis

Algunos intendentes mendocinos propusieron esta semana replicar la fallida experiencia del presidente de Perú, quien impuso que un día pudieran salir a la calle las mujeres y el otro los hombres. Hay quienes sugieren normativas impracticables en lugar de acudir a la razonabilidad de los ciudadanos.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

La desesperación política por establecer cauces normativos en la batalla contra el coronavirus llevó este lunes a algunos intendentes a proponer que los vecinos de ciertos departamentos tengan salidas según el sexo. Escuchar esa propuesta resultó para mí una suerte de deja vú, ya que fui testigo en otro país, hace muy poco, del mal resultado de esa medida.

En Perú, el presidente Martín Vizcarra ordenó a comienzos de este mes, por decreto, que mujeres y hombres tuvieran días propios para salir a la calle. Buscaba de ese modo reducir la aglomeración de personas en la vía pública. Trató de ser práctico, pero resultó retrógrado, a pesar de que puertas adentro de su país no se lo criticó mucho. 

A partir de la instrucción de Vizcarra, pude ver en la televisión peruana a la Policía castigando en público a travestis (quienes, en efecto, no tenían un día propio para salir a la calle) por alguna "desobediencia". Debido a que la medida no sirvió para aumentar el aislamiento social en el país incaico, que sigue siendo uno de los más azotados del continente por el virus, Vizcarra suprimió la medida apenas una semana después.

La anécdota peruana podría servir de advertencia para los políticos locales que, acosados por los temores que produce la pandemia y hasta incluso desorientados respecto de los avances sociales en materia de género, sugieren normas odiosas o impracticables.

El intento de réplica local de las salidas por sexo de Perú duró menos que el zoom que tuvieron el lunes los intendentes con el gobernador Suarez para fijar las condiciones de flexibilización de la cuarentena, que serán otras.

Cierta reacción municipal a que la organización de la gente se haga a través de las terminaciones de los DNI se debía a la imposibilidad real de controlar que los individuos cumplan con sus turnos y no salgan todos a la vez.

Vizcarra pensó lo mismo en Perú. Y en ese sentido, tenía razón: aquí y allá, no hay policías ni empleados públicos ni aspirantes a cabo que alcancen para controlar plenamente los movimientos de la gente.

Pero probablemente el error radique en sobreestimar el peso de los decretos y órdenes políticas de todo tipo que buscan ordenar la vida de la gente en estos días

Si en medio de la cuarentena, los mendocinos cuentan con el privilegio de salir a la calle durante una hora por día, tres o cuatro veces a la semana, a todos nos conviene cuidarlo.

Tal vez, en este caso, no haga falta el garrote. Es que, si por el descontrol ciudadano, Mendoza retrocede en la pelea contra el coronavirus, se notará rápidamente en los índices de la enfermedad. Y la medida se podría anular mucho antes de que a alguien le logren cobrar una multa por desobedecerla.

Suarez no se equivocó al permitir las salidas de esparcimiento. Trastabilló a la hora de la reglamentación (se había olvidado ni más ni menos que de informar que la limitación del DNI debía correr también para las compras en supermercados), pero la intención era buena y siempre se pueden hacer ajustes

El gobernador, al fin, no es más que otro político argentino obligado a incidir más allá de sus atribuciones habituales: decide ahora sobre las costumbres cotidianas de la gente. Sometido a ese ejercicio difícil, oscila entre permisos y restricciones. Acierta y se equivoca. 

Por eso, a la par de la habilitación de las salidas de esparcimiento, ordenó este lunes que toda persona que arribe a Mendoza desde cualquier provincia deba hacer la cuarentena en un hotel.

Suarez endureció el protocolo ante una señal de alerta. Lo hizo luego de que un cordobés llegara el domingo en un colectivo a Mendoza con fiebre y se confirmara que tenía coronavirus. Sin embargo, para no errar con el cambio, deberá cuidarse de evitar el destrato a los viajeros que se ha hecho habitual en otras provincias.

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