Ojalá que cuando se vayan no tengan que extrañarlos

Ojalá que cuando se vayan no tengan que extrañarlos

Esta semana minera San Jorge anunció que cierra su oficina, lo que prácticamente elimina la posibilidad de desarrollar la actividad en Mendoza. Esto provoca alegría en algunos sectores, pero para los que pensamos que era una oportunidad, es cerrar una opción que ojalá no extrañemos en el futuro

Llevamos años discutiendo de posibilidad de desarrollar la minería en Mendoza, pero en más de una década nunca se habló realmente de la actividad desde el punto de vista técnico y por lo menos el proyecto más conocido se cayó en una oportunidad por pedido de un candidato. Por eso llama la atención cuando desde el Ejecutivo insisten en que el nulo desarrollo no es una cuestión política, cuando se cae de maduro que todo tiene que ver con el costo electoral que los administradores de turno creen que pagarán si le dan luz verde a algún proyecto.

Esta semana se volvió a hablar del tema, pero porque los accionistas del proyecto San Jorge anunciaron que cierran su oficina local, lo que se traduce en que no harán ningún tipo de gestión mas allá de lo estrictamente necesario desde el punto de vista jurídico y reglamentario para mantener la propiedad. Una decisión que será celebrada por algunos sectores que se oponen a la actividad. Por otro lado, estamos los que creemos que se pierde una oportunidad para cambiar la estrujada y desgastada matriz productiva mendocina.

Pero lo curioso es que la única explicación que tienen desde el Ejecutivo, donde consideran que los inversores hacen un "berrinche", apuntan a la falta de trámites y a la necesidad de hacer un proceso transparente y no a una cuestión politica de fondo. Sin embargo, esas palabras suenan bastante flojas porque a la hora de avanzar con un proceso que también consideran polémico como el fracking (atacado al igual que la minería con mucho discurso y poco argumento técnico), se hicieron decretos con voz bajita y sin avisarle a nadie para que no se hiciera ruido. Igual el ruido llegó, pero con la decisión ya tomada.

Si hoy se puede hacer fractura hidráulica en Mendoza fue por una decisión política que en el caso de la minería nunca se tomó. Porque, por ejemplo, en 2011 no fueron los que frenaron San Jorge, fueron legisladores con poco o nulo conocimiento de la actividad.

Otro punto a considerar es que mientras en el Gobierno hablan de seriedad y transparencia en los tres años de gestión no han sido capaces de solucionar el problema que tienen adentro, con la Dirección de Minería destruida y con nulo movimiento de expedientes. Un organismo que debería fomentar la actividad hoy directamente no existe y hoy por ahí no podría pasar ninguna Declaración de Impacto Ambiental.

A veces es mejor ser más honestos y decir directamente no se quiere avanzar con la minería metalífera en Mendoza, porque si ni siquiera llegamos a la discusión técnica en una década es lógico que hay algo más.

El que se va le dice a otros que no vengan

Pero una frase del secretario de Energía y Minería de la provincia me llamó la atención. En declaraciones a MDZ Radio al conocerse la decisión de la compañía, dijo que van a tratar de revertir la decisión, pero si no se logra el recurso sigue estando y pueden venir otros accionistas. La cuestión es que realmente es muy difícil, por no decir imposible, que venga otro inversor si consideramos que el sector es altamente corporativo, tanto que a nivel mundial tienen un ranking (el informe Fraser) con los mejores y los peores lugares para invertir que se confecciona en base a las percepciones de los inversores.

Entonces, que no nos extrañe que esta decisión cierre completamente la puerta que apenas estaba abierta para desarrollar la actividad. Del mismo modo espero que Mendoza encuentre una opción para seguir ampliando su matriz productiva, o se fortalezca de alguna manera la actual, para que tengamos un Estado que no tenga que seguir pidiendo prestado para desarrollar unz obra, cumplir con un compromiso financiero o para salvar a algún sector productivo que acusa deficiencias o problemas en su funcionamiento.

Ya tenemos el caso de Potasio Río Colorado, el proyecto que prometía ser el que le cambiaría la cara a la provincia y que quedó en un deseo que lleva muchísimos años paralizando y que, a pesar de los intentos por reactivarlo, todavía pareciera que es "mucho ruido y pocas nueces". San Jorge puede o pudo -porque aún faltará un tiempo para ser más categóricos- ser un proyecto que podía de alguna manera cambiar la cara de la provincia. Tampoco es real decir que solucionaría todos los problemas, pero sería un paso hacia una ampliación de la matriz.

Y, finalmente, para dejar en claro algunas zonas grises por comentarios de -principalmente funcionarios y legisladores- en el caso de un proyecto como San Jorge los beneficios se comenzarían a ver desde el momento en que se aprueba el proyecto, porque los inversores privados no pierden tiempo y se ve el impacto cuando se arranca con la construcción, con 4.000 puestos de trabajo durante todo ese período y la reactivación de muchos otros sectores. El error que se cometió en algunos comentarios fue decir que los beneficios se verían en dos o tres años, porque sólo se limitan a analizar las regalías cuando la mina ya está en producción, pero por la envergadura de los proyectos mineros los cambios se notan antes de que entre en producción.

Por ahora, los que creemos que la minería es una opción no vemos un cambio en el horizonte, mucho menos en un año electoral, donde lo único que importa es el voto y donde la dirigencia política nos quiere hacer creer que han hecho todo bien y la inflación del 54% en Mendoza, la recesión, la pérdida de empleos y la crisis general no es culpa de las decisiones que tomaron o lo que se hizo en su gestión.

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