El enigma Nanclares

El enigma Nanclares

El presidente de la Suprema Corte, Jorge Nanclares, es una figura clave por su rol institucional en tres organismos. Por sus manos pasará la ratificación o no del límite a la reelección de los intendentes. 

Jorge Nanclares no ostenta. Pero la coyuntura lo ha puesto en una situación particular. Por el peso institucional que tiene el cargo que ejerce es uno de los hombres más poderosos de Mendoza. Preside la Suprema Corte y por arrastre también la Junta Electoral y el Jury de Enjuiciamiento; las tres estructuras que tienen a la realidad política de Mendoza en constante tensión. 

Por sus manos pasará probablemente la definición de fondo sobre el futuro de los intendentes que ahora tienen prohibida su re reelección por la enmienda del artículo 198 de la Constitución. Pero también el mecanismo para poder reformar la Constitución. La causa la tiene la Corte, pero el tema puede ser abordado nuevamente en la Junta Electoral. 

El voto de Nanclares es un enigma. Analizar el mecanismo de la reforma de la Constitución no es una novedad para la Corte y por eso tampoco hay mucho para revisar. Aseguran que el Presidente de la Corte ya tiene decidido su voto, pero Nanclares solo cuenta sus secretos ante el confesionario de la iglesia. Y no es una metáfora, pues él no disimula su apego a la fe católica. Tanto, que en su despacho hay más iconografía religiosa que símbolos de la justicia terrenal.

Nanclares llegó nuevamente a la presidencia de la Suprema Corte porque ese mismo cuerpo tiene problemas de renovación en la cúpula. Más ganado por las diferencias que por los acuerdos estructurales, recurrió a un “viejo conocido” para armonizar posiciones. Aunque tiene origen radical, ya es un “bicho de tribunales”, más cercano a la corporación judicial que a los comités políticos. Eso lo marcan quienes lo conocen y aseguran que no acepta presiones. Pero también es parte de un problema estructural de Tribunales, endémico. Jorge no es el único Nanclares del Palacio Judicial y lo mismo le pasa a otros “supremos”. La familia judicial le suma incógnitas a los hilos con los que se maneja el poder.

Llegó a la presidencia en el epílogo que su carrera judicial, que inició en 1987 con la postulación que elevó el entonces gobernador Santiago Felipe Llaver. En 2003 asumió como presidente de la Corte y encaró varias reformas y una apertura del Poder Judicial mucho mayor a la que había. Pero ahí también conoció más de cerca la tensión que existe con el Gobierno, pues fue la época de conflictos por los salarios de los jueces.

Pues hay una coincidencia retro. Los conflictos los encarnaba el propio Nanclares con el gobernador Julio Cobos. El ministro de Gobierno era Alfredo Cornejo. Ambos se vuelven a encontrar ahora en un momento clave. Lejos de las bravuconadas, el Gobernador optó por la estrategia de seducción en las últimas apariciones públicas.

En su haber tiene varios fallos trascendentes; algunos de los cuales incluyen temas que han sido objeto de lobby. Fue quien argumentó a favor de la regulación estatal del servicio de agua en barrio Dalvian, en contra de los intereses de ese grupo empresario. Y también quien le puso argumentos propios a la sentencia que ratificó la constitucionalidad de la ley 7722.

No solo la UCR quiere la reforma

Nanclares será una persona clave porque es probable que tenga que definir si es constitucional o no el Decreto de Cornejo que limita la reelección de los intendentes. Pero el hilado fino de esa causa judicial tiene otros detalles.

Si bien la pelea parece ser entre el oficialismo radical y el PJ, en realidad no es tan claro. Es que hay sectores del peronismo que adhieren a la idea de sacar de juego a los intendentes “caudillos”; que parecen atornillados al cargo. Ven en la medida ejecutada por Cornejo una posibilidad para sacarlos del poder. Lo que no se logró por la política o vocación renovadora, lo pueden hacer a través de la vía judicial y “extrapartidaria”. Sectores allegados a Unidad Ciudadana están en ese camino. Ellos tampoco han disimulado las diferencias históricas con el peronismo clásico. Ocurrió hace más de una década cuando a La Cámpora los “recluyeron” a militar solo en los departamentos donde el PJ no era gobierno, como Godoy Cruz. Si hay jueces que tienen influencia de parte de sectores políticos, el conformismo de parte del PJ con el intento de reforma no pasa desapercibido.

Fuera de los detalles, el Poder Judicial y el Ejecutivo tendrán que tener temple para manejar la situación sin generar más confusión. Es que es probable que se genere una situación ambigua. La cautelar saldrá a favor de los intendentes, que podrían ser pre candidatos nuevamente. Pero no sería extraño que la Corte, con el voto decisivo de Nanclares, ratifique la constitucionalidad de la reforma y, entonces, los intendentes no puedan ser reelectos más de una vez. La diferencia temporal entre una y otra decisión será clave.

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