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Opinión

Fue moderada la reacción de los docentes para capacitarse

Solo un poco más de la mitad de los que estaban en condiciones de hacerlo, el 58%, tomaron las becas de $10.500 que puso a disposición el gobierno escolar. Desinterés y una relación conflictiva de los maestros con la DGE, algunas de las posibles claves.
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Desinterés, falta de compromiso, la sensación de que la paga es poca o, muy posiblemente, una suma de todos estos factores más la segura impresión de que a los docentes mendocinos no los termina de convencer la gestión de Alfredo Cornejo en materia educativa.

Estos podrían ser los factores que, en definitiva, explican el fenómeno: el gobierno escolar lanzó en mayo un novedoso sistema de becas para la capacitación docente y a menos de dos semanas de comenzar los cursos, se cubrió apenas un poco más de la mitad del cupo previsto.

Según datos oficiales de la Dirección General de Escuelas (DGE) recopilados por MDZ, de las 14.000 becas disponibles que formaban parte de la "población objetivo" a la que apuntó a capacitar Jaime Correas, el titular de la DGE, solo 8.372 docentes de todos los niveles (el 58%) se han anotado hasta el momento.

Los cursos comenzarán el 15 de agosto, más allá de que la fecha inicial era el 1 de este mes. Las autoridades decidieron prorrogar el plazo quince días más para lograr captar la mayor cantidad de docentes posible. El grueso de los docentes que han decidido mejorar está en la educación primaria: allí se anotaron casi 5.000 maestros.

 En el secundario orientado (bachillerato) la cifra apenas ronda los 1.300, en el nivel inicial se cuentan unos 1.100 y en las secundarias técnicas solo el 10% de los que estaban aptos para capacitarse se inscribieron. En este nivel, fueron 857.

Las becas tenían varios atractivos cuando fueron anunciadas por el gobernador el 1 de Mayo en la Asamblea Legislativa. Casi por primera vez a nivel nacional, el Estado se haría cargo de la capacitación docente a través del pago de $10.500 que se van a abonar en dos cuotas de $4.500 más el pago de una última de $1500 sujeta a la aprobación de un examen. 

Asimismo, otorga puntaje a la hora de evaluar los ascensos del maestro, para terminar con la inercia de que solo se mejora salarialmente dentro el sistema educativo a través de la antigüedad. Para la DGE el programa tiene otro objetivo.

También por primera vez, el gobierno escolar definió en qué áreas de la educación los docentes debían ser mejores con una inversión de $90 millones. No es un secreto, porque así lo determinaron las pruebas "Aprender" tanto de 2016 como de 2017. 

Los docentes tienen falencias a la hora de enseñar Matemática y Lengua fundamentalmente, pero también hay deficiencias en el dictado de clases de Ciencias Sociales, Ciencias Naturales e Inglés. Esta última materia, la gran falencia de las escuelas públicas y en dónde la educación privada marcó la diferencia en la última década.

Solo para tomar datos de la evaluaciones. Los resultados del operativo Aprender en 2016 registraron que el 69,4 por ciento de los chicos de quinto año de la secundaria desaprobó Matemáticas. Es decir que obtuvieron resultados "por debajo del nivel básico" o "básico". Ese porcentaje bajó a 66.8 por ciento en 2017. Se trata de 9.342 estudiantes que siguen siguieron sin aprobar la materia

Un poco mejor nos fue en Lengua. Los resultados ya habían sido buenos en 2016, con el 60 por ciento de chicos de quinto año aprobados. Pero el añ pasado fueron mejores: el 65,9 por ciento alcanzó niveles satisfactorios o avanzados.

El cursado de los cursos será los días sábados hasta fin de año, de manera presencial y también contará con jornadas semi presenciales a través de la web.

Para José Thomas, especialista en temas educativos, el Plan provincial de estímulo para el desarrollo profesional docente es bueno, aunque "como parche".

"Es bueno como parche temporal a una carrera docente absolutamente degradada y obsoleta. La idea de que los mejores docentes, los más preparados y los que tienen mejores resultados, sean reconocidos tanto en lo económico como en lo laboral, se aplica en los mejores sistemas educativos del mundo y de Latinoamérica. El impacto positivo de estas políticas sobre la calidad educativa es reconocida en numerosos estudios internacionales", sostiene Thomas.

"Este plan apunta a un reconocimiento económico a quienes deciden capacitarse. No es una solución a largo plazo, pero sí un muy buen disparador para demostrar hacia dónde deben estar dirigidos los esfuerzos. A pesar de algunos problemas de comunicación, logística, organización, etc. lógicos de un comienzo, esta experiencia abre la puerta a un gran camino por explorar en el que los docentes más preparados sean reconocidos. Tal vez sea el puntapié inicial para el profundo cambio desde el estatuto en adelante, que necesita la carrera docente actual. Esperamos una propuesta superadora para el 2019", advierte el especialista.

¿Cómo analiza el gobierno escolar lo que sucedió? De diversas maneras. Entienden que, muy posiblemente, muchos docentes hayan desestimado los $10.500 porque no los precisan porque su nivel de vida hace que opten por no perder un sábado en su fin de semana.

Pero quizás pueda hacerse una lectura política de la situación. Los docentes en líneas generales no confían en las autoridades escolares, ítem aula mediante, y esa sensación de recelo seguramente se mantendrá hasta el final de esta gestión. 

Un dato ayuda a corroborar este escenario. De las 1.600 escuelas que tiene la provincia, se anotaron docentes para las becas en 1.237. En algunos establecimientos, la totalidad de la plantilla se inscribió en los cursos. Pero en otros, muchos, ni uno solo. En esta estrategia por mejorar, era clave la participación del directivo del colegio. Está claro que muchos directores y directoras a los que no les gusta la política educativa de Correas no mostraron ningún interés en el programa.

Amén del moderado interés de los docentes por capacitarse, un inesperado golpe interno dentro de la DGE contribuyó además esta semana a generar un clima de preocupación dentro del gobierno escolar. 

La encargada de la conducción de la educación primaria, Valeria Rómoli, renunció a su cargo y además lanzando un ladrillazo contra las ventanas del despacho de Correas. 

La funcionara viralizó en las redes sociales la carta de dimisión que le envió al Director General y ventiló que se fue por "no poder desarrollar un trabajo articulado entre las Direcciones de Línea"  y denunció asimismo que recibió críticas personales (sin aclarar de quien) por "haber llevado adelante iniciativas y programas en pos de mejorar la calidad educativa". Asimismo, la exfuncionaria se quejó por "el desinterés demostrado por las autoridades" educativas. 

Rómoli tiene una carrera como directora de escuela en Junín y fue llevada al gobierno escolar durante la gestión de Cornejo. Su ascenso a la conducción de la educación primaria se produjo hace pocos meses, con los cambios políticos y organizacionales en la DGE, y su salida en el gabinete de Correas afecta, más que por sus dichos, por el agujero que deja.

En una conducción netamente verticalista, la DGE se queda sin la responsable principal de la educación primaria en Mendoza sin  que todavía se haya podido encontrar a quien de con el perfil para hacer efectivo el reemplazo. Precisamente, en dónde el gobierno escolar a puntaba a mejorar con el sistema de becas.