Opinión
El PJ mendocino, ante el escenario de fractura tan temido
El peronismo mendocino se enfrenta a meses decisivos y está de cara al peor de sus escenarios: llegar partido a la elección de 2019 por la salida del kirchnerismo del frente de unidad.
No es una decisión tomada aún, pero sí es el plan que manejan los referentes de Cristina Kirchner en la provincia en medio de los tironeos que ya lleva tiempo con la conducción de Omar Félix (que ya se tradujo en un quiebre de los bloques en la Legislatura) y con la presión a cuestas de Anabel Fernández Sagasti, la senadora nacional, quien ya manifestó en público su intención de convertirse en candidata a gobernadora.
Cristina lo ordenó y, como se sabe, la organicidad es la base del funcionamiento de La Cámpora.
La ex presidenta instruyó a los suyos para que expandan el armado de Unidad Ciudadana más allá de las fronteras de la provincia de Buenos Aires, en donde compitió como candidata a senadora, y el encargado de esa tarea, según se supo, es el extitular de la AFI, Oscar Parrilli.
El fin es que en cada provincia haya candidatos de ese partido y si bien la expresidente no define en público si se presentará ella como candidata, la estructura política en desarrollo le permitirá sentarse a negociar en otros términos con los sectores del peronismo que son reacios a una nueva postulación suya.
El kirchnerismo mendocino está en eso. Y con un aliado nuevo dentro de la laberíntica interna del PJ. El exvicegobernador Carlos Ciurca está trabajando junto a Fernández Sagasti por la construcción de Unidad Ciudadana.
Ciurca no aparece en público desde hace más de dos años cuando perdió las elecciones de 2015. Pero nunca dejó de mantenerse vivo en la vida del peronismo. De hecho fue a la interna (y volvió a perder) en 2017.
Más allá de lo que haga Cristina en 2019 (si estará o no en la boleta), la alternativa de romper con el PJ e ir por afuera está en la mente de los K locales.
Una última instancia de unidad podría desarrollarse en los próximos meses, cuando se definan las nuevas autoridades partidarias entre los meses de octubre y noviembre.
Uno de los puntos de grieta dentro del PJ ahora está dado ahí. El presidente del partido, Félix, no puede (o no quiere, según sus críticos) resolver cómo frenar el reclamo de más espacios de poder dentro del partido por parte de este sector y el debate acerca de cómo serán las reglas de juego para definir al nuevo presidente partidario es el asunto hoy por hoy dentro del peronismo.
La Cámpora está convencida de que puede dar pelea sola el año próximo. Ya tiene candidato y además demostró en la última batalla territorial que tiene peso propio. En las PASO de 2017, en encabezó Juani Jofré, ganó en ocho departamentos (sobre todo del primer distrito) y si no le alcanzó fue porque los Félix lograron hacer la diferencia en San Rafael y los Bermejo hicieron lo suyo también en Maipú.
Si Cristina va en la boleta finalmente, sumarán una candidata a presidente que les garantiza en Mendoza un piso del 30%, que no es poco, mientras el resto todavía no sabe (porque a nivel nacional no está claro) a quién llevarán como presidente.
Falta mucho todavía, pero la división del peronismo podría ser letal para ellos. Sin embargo para La Cámpora la catátrofe está lejos. Este sector tiene cargos en el Congreso, en la Legislatura y en los Concejos y ya demostró en la interna de 2017 que puede pelear de igual a igual con la dirigencia del PJ tradicional.
Pero además sabe que juega a su favor el factor tiempo: han comenzado, tal como dicen estar convencidos, un proceso de construcción política que en algún momento puede convertirlos en una opción de poder.
Hoy la mayoría de ellos cree que esa chance podría darse el año que viene, si se generan una serie de circunstancia electorales en Mendoza como el quiebre del frente electoral del oficialismo y si no se detiene la caída de la imagen de Mauricio Macri en la provincia.
Si no es así, están dispuestos a esperar su turno. Al menos eso fue lo que quedó claro en aquella controvertida reunión cara a cara entre Fernández Sagasti y Cornejo de hace unos meses en Casa de Gobierno.
- ¿Vos crees que nosotros estamos en condiciones de ganar las elecciones el año que viene en Mendoza?, cuentan que indagó la senadora al gobernador.
- No, de ninguna manera. Le respondió seco Cornejo.
- ¿Y las próximas? ¿Las de 2023?, insistió Fernández Sagasti.
- Tampoco, creo que al peronismo le va a costar varios años la vuelta al poder.
- No importa, cuando sean las elecciones de 2027 yo voy a tener 44 años. Menos de los años que hoy tenes vos, que ya sos gobernador.
