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Opinión

Mendoza: ¿alea jacta est?


 Cabe preguntarse si en la actual Mendoza "la suerte está echada" en términos políticos institucionales.

La respuesta es sin duda negativa.

Pero primero veamos cual es la situación actual en términos políticos partidarios:

1.- El sector mayoritario del peronismos - expresado en el Partido Justicialista - se encuentra aún alelado por una serie de derrotas electorales producto de una dirigencia que demostró que estaba más interesada en sus apetencias personales que en el bien público.

Sólo basta traer dos ejemplos: el primero, la constitución y liderazgo de una "cooperativa" multipartidaria en el municipio de Guaymallén, que durante años desvió millones de pesos mensuales de fondos públicos en favor de la dirigencia política, a cambio de "gobernabilidad", y donde se beneficiaron legisladores y funcionarios municipales, provinciales y nacionales, de entonces y actuales; el segundo, la toma casi por asalto del Ministerio de Seguridad, donde no solo se constituyó en el gran proveedor de recursos con fines políticos, sino que dejó crecer el narcotráfico a escala asombrosa ( habría que determinar si por impericia o determinación voluntaria).

En el medio, dejó dos gobierno provinciales (el primero mediocre, y el segundo espantosamente inútil y perverso) que hicieron retroceder a Mendoza, una dirigencia parlamentaria igual de incapaz y acomodaticia, y, un grupo de intendentes "caciques" con una visión miope, cortoplacista y mezquina.

2.- La UCR y su aliados, que montados en un hastío generalizado, arribó al gobierno provincial y de varios departamentos, sin un proyecto definido, y azuzado por el actual Gobernador que sometió a toda la dirigencia partidaria de la alianza electoral a su deseos personales y con la expectativa de discutir una visión de provincia una vez obtenido el poder. "Ganemos y después vemos"

Luego, lo lógico, la constitución de un gabinete de ministros mediocres ( con una sola excepción, pero limitado por la interna partidaria), reparto de cargos de cuarto rango a sus socios electorales, bloques de legisladores dispuestos a votar lo impensado a cambio de algún favor actual o futuro, e intendentes sometidos por el dinero provincial o sus propias limitaciones intelectuales o volitivas.

3.- Los partidos de izquierda, que arriban a cargos legislativos (producto de la decisión de muchos ciudadanos que expresan su hastío votándolos pero sabiendo que carecen de toda capacidad de gobernar) y que luego no ejercen fundándose en argumentos absurdos de no querer ser parte del sistema. Es decir que, llegan a través del sistema que luego desprecian. Una absurdo total.

A partir de este estado de situación, el actual gobierno provincial avanza en forma torpe y sin límites sobre las instituciones.

Así podemos ver como atropella al Poder Judicial - que lleno de mezquindades y merecedor de otro análisis - intentando transformarlo una repartición del Ejecutivo provincial, a partir de un diagnóstico que no presenta fisuras, pero que la solución es peor que el problema.

Así es como vemos al Gobernador convirtiendo a la Procuración General en un simple apéndice del Ministerio de Seguridad ( que maneja con mano de hierro un Comisario y un funcionario de cuarta línea), intentando desplazar a un fiscal por motivos personales, modificando organigramas judiciales para lograr impunidad, designando personas casi jubilidas, etc.

Por otro lado, el Gobernador endeuda injustificadamente aún más la provincia aprovechándose de un justicialismo avergonzando y paralizado por las trapisondas cometidas en los años anteriores, y una izquierda atolondrada con discursos vacíos.

También, el mismo Gobernador que venía a cambiar todo lo malo, procede a debilitar a los organismos de control intra y extrapoder.

Y finalmente, maneja como una marioneta el Poder Legislativo integrado mayoritariamente por personas que difícilmente puedan levantar la voz y expresar sus ideas, ya porque carecen de una propia o bien, porque de expresarla podrían sufrir la sanción de no poder ser más parte de la "clase política" que seguramente no conoce de las dificultades diarias de los mendocino de mantener su trabajo y lograr una vida medianamente digna.

Para ello, recurre a los Intendentes- rehenes, que son los verdaderos "dueños" de los "legisladores-títeres", para lograr aprobar leyes insólitas aprovechándose de las necesidades financieras municipales, que paradójicamente los propios jefes comunales generaron.

Aún así, entendemos que la suerte no está echada para nuestra querida Mendoza.

Para ello, cada uno de nosotros debemos asumir nuestras responsabilidades:

El militante político partidario, participando de la vida interna de la agrupación, exigiendo democracia interna y enfrentando a la dirigencia agotada, proponiendo nuevas ideas y métodos.

El empresario, aportando nuevas ideas y asumiendo riesgos, y no esperando el negocio fácil y jugoso que le habilita el "funcionario amigo"

El dirigente social, trabajando para lograr una comunidad organizada.

Finalmente, los medios de comunicación, difundiendo todas las ideas y opiniones, más allá de sus lógicos intereses empresariales.