Opinión
En impuestos al trabajo se va más del 40% de tu sueldo
Las leyes laborales determinan que un 17% de los aportes para cargas sociales los hace el trabajador y un 28% lo hace el empleador, sin embargo, en la mayoría de los casos, ambos ítems disminuyen el salario del empleado, antes que las ganancias de la patronal.
El economista José Luis Espert aseguró que de ese 45% (la suma de contribuciones y aportes) de las cargas, que pueden considerarse un "impuesto al trabajo", "el mercado decide quién paga qué". Esto último, al considerar la elasticidad de la demanda.
Es decir que la relación entre la cantidad de puestos laborales disponibles y la cantidad de personas capacitadas para emplearse en ellos determinará qué salario acepta la gente y qué está dispuesto a ofrecer el empleador.
En un contexto económico recesivo los puestos de trabajo no abundan y por tanto los trabajadores ceden en sus pretensiones salariales con tal de obtener un puesto laboral y los empleadores cierran sus números de forma de poder pagar el salario junto con el 28% que se les exige por ley, para estos la crisis también es un hecho y no hay distinciones entre sueldo y contribuciones, y ambos ítems pasan a formar parte de la respuesta a 'cuánto cuesta contratar a alguien'.
"La gente quiere trabajar, está comprobado", señaló Espert, por tanto ante posibles abusos, son los sindicalistas sobre quienes recae la responsabilidad de reclamar un equilibrio.
Al mismo tiempo, el economista señaló que deducciones del 45% promueven el trabajo en negro, porque para ganar más los empleados aceptan no ser regularizados (17%+) y los empleadores prefieren ahorrarse el 28%. "Por eso es miserable el salario en la Argentina", agregó Espert.
Ante esta situación que significa un perjuicio tanto para el trabajador como para el empleador deberían ser los sindicatos quienes reclamaran una reducción en los aportes y contribuciones, según Espert: "El fondo Nacional de Empleo se tiene que financiar con rentas generales, y el PAMI con impuestos generales", apuntó el economista y criticó que por el contrario sean los trabajadores activos quienes paguen la obra social de los jubilados.
Los aportes jubilatorios fueron exceptuados por el economista porque estando vigente el sistema de repartos deben hacerse los descuentos pertinentes, aunque consideró que sería mucho más justo volver al sistema de capitalización.
¿Cuál es la participación de los sindicatos?
De acuerdo con Espert los sindicalistas tienen dos fuentes de ingresos grandes, reciben parte de los aportes (dinero del personal) y de las contribuciones patronales (sobre todo aquellos que tienen obras sociales propias de los sindicatos- 9% del salario).
La actividad sindical es legítima, como herramienta para limitar abusos por parte de la parte empleadora. Sin embargo, de acuerdo con el economista durante los años se ha desvirtuado por una suerte de triángulo en el que ciertos sindicalistas, algunos empresarios "prebendarios" y miembros de la clase política acordaron sobre los sueldos de los trabajadores.
El economista señaló que los "empresarios prevendarios" son aquellos que, como lo habría hecho, Lázaro Báez, se aseguraron rentas extraordinarias con la obra pública, o quienes promovieron que "no se importara un clavo" para captar todo el mercado. Espert comentó que una vez que estos aseguraron sus ingresos tuvieron las posibilidades de pagar cualquier nivel de impuestos que a la larga los termina pagando el empleado.
La propuesta está en promover las reformas políticas y sociales que permitan reducir las retenciones lo suficiente como para que el empleado tenga cubiertos sus derechos pero evitando los abusos que significan un 45% de impuesto al salario.