Opinión
Con más fuerza que nunca
El 24 de marzo es un día de lucha, conmemoración y homenaje a nuestros compañeros y compañeras detenidas-desaparecidas. Una jornada de multitudes hermanadas en ese sentimiento profundo que nos sostiene y nos empuja a seguir rescatando memoria, rompiendo silencios, encontrando nietos, restañando heridas, respondiendo preguntas pendientes desde hace cuatro décadas. Es un día en el que varias generaciones convergemos en un puente que nos une para que no se repita el pasado y se respeten y amplíen los derechos humanos de todas y todos. Una jornada en la que reiteramos ese pedido infinito: ¡Que nos digan dónde están!
Este año marcharemos con el mismo empuje, la misma energía y ese espíritu decididamente amoroso hacia nuestros compañeros que nos permite seguir dialogando desde esos rostros jóvenes, inmortales.
Con Madres de Plaza de Mayo y los organismos de Derechos Humanos a la cabeza; junto a las organizaciones sociales y políticas llegaremos a la Casa de Gobierno de Mendoza, lugar al que no concurríamos desde 2008: no porque no hubiera reclamos insatisfechos y siempre más, mucho más, por hacer, pero no había silencio oficial, ese silencio que habla.
Hoy es diferente. El gobierno que asumió hace tres meses, con su actitud ausente, pretende restarle entidad a la larga marcha guiada por los organismos de Derechos Humanos; una marcha de 40 años. Pareciera querer desdibujar la continuidad de las políticas de Estado que venimos sosteniendo hace más de una década. Lo que desde 2012 fuera la Subsecretaría de Derechos Humanos, con tres Direcciones bajo su órbita, fue convertida en Dirección, pero transcurridos más de noventa días aún no hay un titular nombrado en ese cargo.
Las organizaciones de Derechos Humanos mendocinas se remontan a una construcción iniciada hace 40 años y su impronta siempre fue trabajar por fuera del Estado, pero en articulación con él. Entre 2003 y 2015 hubo un intenso accionar de parte del gobierno nacional y un acompañamiento provincial en las políticas de reparación y en los juicios a los responsables de los delitos cometidos durante la última dictadura.
En ese marco, en agosto de 2015, María Asoff de Domínguez, referente de Madres de Plaza de Mayo en Mendoza, pudo encontrar a Claudia Domínguez Castro, su nieta nacida en cautiverio tras el secuestro de sus padres en 1977; treinta y ocho años de marchas, trámites, reclamos, búsqueda incansable y amor inextinguible fueron los que le permitieron conocer a nuestra Nieta 117, aunque falta saber lo que sucedió con su hijo y su nuera.
En septiembre de 2015, en virtud de esa misma lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio “D2”, que funcionó en el Palacio policial, fue entregado a los organismos de Derechos Humanos de la provincia para convertirse en el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex D2.
Este lugar fue el centro clandestino más grande de la provincia y hoy se ha convertido en un sitio de homenaje a las víctimas y de condena a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. Se pretende, además, que sea un lugar de actividades culturales, de debate social y reflexión sobre el pasado reciente y el porvenir. Es un ámbito de articulación entre el movimiento de derechos humanos y el Estado como responsable de la promoción y protección de derechos, pero tampoco allí el gobierno provincial ha designado su director y representante.
En el mismo sentido, los organismos de Derechos Humanos de todo el país continúan hoy recibiendo denuncias, atendiendo a jóvenes que piensan que pueden ser hijos de desaparecidos, nietos de abuelas que aún están con vida, accediendo a nueva información e identificaciones proporcionadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense, obteniendo nuevos datos de parte de sobrevivientes, ex detenidos desaparecidos, testigos de la época.
En este contexto es que sostenemos, en el Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, la necesidad ineludible de darle continuidad e impulso a las políticas que se vienen implementando desde hace décadas rechazando absolutamente la denominación de “derechos humanos del pasado” que algunos funcionarios del gobierno nacional expresan reiteradamente, pretendiendo desacreditar así lo logrado hasta el momento.
Al mismo tiempo, no podemos dejar de reflexionar sobre la situación política, económica y social actual de nuestro país, teniendo en cuenta la regresión de los últimos tiempos, con medidas represivas y económicas que se están llevando a cabo tales como la prisión ilegal de Milagro Sala, el intento de acuerdo con los “Fondos Buitre” mediante el pago de una suma multimillonaria e ilegítima que dejará endeudadas a las futuras generaciones de argentinos, y el nuevo protocolo antipiquetes que limita tajantemente la movilización, implantando prácticas de autoritarismo y represión que sin ninguna duda sí son un retorno al pasado.
Por todo lo expuesto, es que este 24 de marzo marcharemos con más fortaleza que nunca, con la firme decisión de continuar manteniendo vigentes las políticas de Memoria Verdad y Justicia, y con el compromiso por la ampliación de derechos en todos los ámbitos. Estamos en democracia, y en 40 años ¡no nos han vencido!.