Presenta:

Opinión

Mano dura o blanda...extremos que no alcanzan II

En nuestra primera nota hicimos referencia respecto al delito como acto, al sujeto implicado y como el criterio de inclusión y justicia pueden generar otras alternativas posibles, para comprender estos procesos y proponer acciones que tiendan al acto de la inseguridad y la violencia que circula. La pregunta pendiente fue por nuestro Sistema Judicial, donde nos detendremos en un par de tópicos, por la característica de este tipo de notas:

La lentitud judicial:

El primer tema en este aspecto no es entonces sólo endurecer penas, prisiones preventivas, anular garantías constitucionales que nos harían retroceder años en el reloj de la historia, sino lograr que el sistema judicial logre una celeridad que hoy está muy lejos de ni siquiera intentar tener.

Esta lentitud, tan incalificable como esa violencia a la que hacíamos referencia, es la primera que debe ser revertida. Por dos vías:

La primera, modificación de los códigos procesales llevándolos a la oralidad, la incorporación de las tecnologías existentes, grabadores, videos, expediente digital, perentoriedad de los plazos con severas sanciones al funcionario judicial que no lo cumple,

En paralelo, una mayor dedicación, en especial de los magistrados, a su trabajo. Estamos en una grave emergencia, no pueden seguirse moviendo con la parsimonia de los tiempos de bonanza, como hoy la inmensa mayoría lo hace. Jornada completa, vacaciones abreviadas o postergadas. No nos imaginamos a ningún cuerpo de bomberos ante un siniestro trabajando medio día y de lunes a viernes. Así funciona nuestra Justicia que tiene los mejores sueldos de funcionarios públicos y aún del sector privado. Dicho con claridad, ganan mucho más y trabajan mucho menos. No podemos admitirlo!

Perfil de los Jueces que necesitamos:

Asímismo, se considera la importancia no sólo que los magistrados en función tengan pericia técnica, formación continúa sino también aptitudes psicofísica. ¿Cómo está la salud mental de quienes deciden y concretan una pena? ¿Cómo está el criterio de quiénes aduciendo de garantistas a colegas de la Corte, siguen sin poder registrar la violación a los Derechos Humanos que significan las cárceles Mendocinas? ¿Cómo pretender que quien comete un delito tenga margen para la reparación y rehabilitación en este contexto?

Es que en las cárceles sólo hay pobres (dimos datos en la nota anterior) y se pretende solucionar el problema de la seguridad aumentando represión y penas, sin comprender o plantearse modificar las groseras desviaciones del actual sistema que lleva a que todos los que delinquen, empezando por los funcionarios, siguiendo por los poderosos del dinero, no importa cómo lo hicieron, nunca van presos! Pareciera ignorarse, y esto es complicidad con la delincuencia, que el principal motor de la misma es el interés económico y quienes se benefician con el delito que cometen los de la "puerta giratoria" son los poderosos que organizan esas redes delictivas, caso claro el de la droga, o el de robo de autos.

Conclusión

Como señala el Presidente de la Cámara Federal de Casación Penal, Alejandro Solkar: "una mirada más humana y también menos necia, nos demuestra que la inclusión refuerza la seguridad...Hay que sacarse la venda: sin inclusión no hay justicia.." Suscribimos esta afirmación, pero también decimos que la emergencia requiere una celeridad en la aplicación de las penas a quienes delinquen que hoy es principalmente responsabilidad de los Jueces con su dedicación a su tarea, y a los otros dos poderes para realizar las modificaciones legales y provisión de tecnología indispensables para acercarse a esa celeridad que necesitamos con urgencia.

Entre los que elaboramos estás líneas en nuestra permanente preocupación y ocupación de lo público está arraigada profundamente la convicción de que este flagelo necesita de participación propositiva de todos y no el de señalarnos unos a otros por nuestras respectivas falencias, pasadas o presentes, por lo que todo lo dicho debe tomarse desde esa perspectiva.

Guillermo Pablo Elizalde

Docente, Politólogo y Abogado