Opinión
Macri: ajuste y beneficios para pocos
A diez meses de gestión el gobierno de CAMBIEMOS, encabezado por el Ing.Macri, y con el proyecto de Ley de Presupuesto 2017 ingresado en el Congreso Nacional, se puede realizar un primer análisis de lo actuado y lo proyectado para el segundo año de mandato de este gobierno.
Medidas del gobierno en números
Álvarez Agis, ex viceministro de Economía, calculo el impacto en el proceso distributivo de las principales medidas económicas del gobierno de Cambiemos.
La devaluación de diciembre, las ganancias fabulosas generadas por las operaciones con dólar futuro y la quita de retenciones al agro, la industria y la minería significaron unas transferencias del Estado a los sectores de altos ingresos del orden de los 18.100 millones de dólares (4,3 por ciento del PIB).
En cambio, las transferencias del Estado a los sectores medios y bajos significaron tan sólo el 1,3 por ciento del PIB, es decir, unos 5.300 millones de dólares. Ello significa que el pago extra de 400 pesos a jubilados y titulares de la AUH, el reintegro del IVA a esos mismos sectores, el aumento de las asignaciones familiares a trabajadores registrados, la ley pyme, la extensión de la AUH a monotributistas sociales y el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, alcanzaron la suma de 5.300 millones de dólares; 18.100 contra 5.300 millones de dólares.
He aquí, expresado en números, el orden de prioridades del plan económico impulsado por el gobierno de Cambiemos.
Esta lógica de reparto de los recursos permite comprender la dura recesión que está soportando la población. En diez meses el gobierno tomó la misma cantidad de deuda en términos nominales como la dictadura militar durante siete años.
Sin embargo, el consumo se desplomó, la desocupación trepó a los dos dígitos, miles de empresas colapsaron, la obra pública se redujo dramáticamente al igual que la inversión privada, y la fuga de capitales se multiplicó.
El modelo económico de Cambiemos, demostrado con sus propios números, se reduce a dos ideas: a) ajuste para la población, b) beneficios extraordinarios para una élite reducida de argentinos.
Primeras medidas
Devaluación del peso un 55% con lo que estableció que el dólar,con una paridad de U$S 1= $9 paso a ser de, un dólar igual a $14. Con esta medida, según la Universidad Católica Argentina, el gobierno nacional genero 1.400.000 nuevos pobres y 400.000 indigentes mas de los ya registrados, en 8 meses de gestión, calculado en base a sus ingresos constantes..
Eliminación del Cepo Cambiario, en agosto de este año el número de beneficiados por la eliminación del cepo ascendió a 650.000 personas que entre enero y agosto, esta ínfima proporción de la población adquirió mas de 23.000 millones de dólares.
Según datos del propio Banco Central las ventas de divisas para atesoramiento, viajes al exterior y transferencias fuera del país ascendieron a 23.106 millones de dólares (de enero a agosto). Durante agosto 647 mil clientes compraron dólares billetes. De ese total, cerca de la mitad (aproximadamente 320mil) adquirió hasta 10 mil dólares, un 19 % (aprox.120mil personas)entre esa cifra y 50 mil dólares, un 17 % (110mil personas) entre 50 mil y 500 mil dólares, un 7 % ( 40mil personas) entre 500 mil y 2 millones de dólares, un 3 % (19mil personas) entre 2 millones y 5 millones de dólares y el 6 % (38mil personas) restante compró más de 5 millones.
Podríamos preguntar. ¿Cuál fue la utilidad social o, si se prefiere, en qué se benefició el pueblo con estas compra? La respuesta es:" Solo beneficio personal, de ninguna manera colectivo ni general para el Pais".
Podemos afirmar que esta medida No Beneficio a los 40 millones de argentinos.
Endeudamiento Externo, hasta hoy resulta ser de 32.0000 millones de dólares de deuda externa fueron emitidos por el gobierno a partir de diciembre pasado
La política económica de Cambiemos resulta entonces similar a la que se aplicara durante la dictadura militar, o a la de Carlos Menem y a la de la Alianza (Recordemos Presidencia del Dr. De la Rua) : "promover el endeudamiento en moneda dura para paliar la insuficiencia de las divisas que ingresan al país para abastecer la demanda".
El problema es que se trata de una inversión por demás costosa ya que esa deuda no hace más que acumular intereses y obligar al gobierno a practicar ajustes y más ajustes sobre gran parte de la población para poder afrontarla, ya que crecimiento de la economía no se genera aun.
Se trata de un proceso que los argentinos ya experimentamos: en 1982 culminó con la estatización de la deuda privada, durante el menemismo se entregaron las empresas públicas (privatizaciones y concesiones de empresas y servicios estratégicos.) y en 2001 desembocó en la más grave crisis económica, política e institucional de la Argentina contemporánea. Preocupa esta experiencia vivida ya que en esta oportunidad y con aquel antecedente deberían conocerse medidas tendientes a evitar el desenlace que produjeron estas políticas publicas, pero hoy no se conoce que estén en la agenda del gobierno nacional esas medidas que eviten cometer el mismo error de entonces.
El recurrir al endeudamiento externo necesita sí o sí, para evitar un cataclismo, un marco de desarrollo productivo que garantice el repago de la deuda.
Lamentablemente, esto no está sucediendo. En otros términos, lo que el gobierno está haciendo es facilitar las condiciones para que surja un escenario donde los dólares que ingresan por endeudamiento externo-que recae sobre todos-financian la salida de capitales de un pequeño grupo, o el déficit fiscal generado por la caída de la recaudación, consecuencia de políticas de concentración de ingresos y debilitamiento del mercado interno.
Incrementos Tarifarios, durante los diez meses de esta gestión se incremento (entre el 230% y el 500% gas y mas del 400% luz).
El aumento del 36% de los combustibles, y un pedido en marcha de las petroleras que solicitaron otro 7% de incremento para noviembre próximo,
encarece la cadena productiva, tareas culturales del campo, agroindustria, generación de energía, y el transporte de mercaderías.
El precio sostén del petróleo crudo (más conocido como "barril criollo"), ha provocado la transferencia de ingresos de los consumidores a los productores petroleros estimado en que superó los 1800 millones de dólares sólo en el primer semestre de este año, considerando un precio promedio ponderado de 60 dólares y la refinación de 91,6 millones de barriles. Recordemos que se esta pagando entre 15 y 20 dólares mas del precio internacional por barril para subsidiar costos de producción.
Estos incrementos ponen en duda la disminución del indice inflacionario ya que seguramente se trasladaran a los costos y/o gastos de producción, transporte, industrialización y ventas por parte de los empresarios argentinos.
Sin Cambios en el Criterio para 2017
Los supuestos macroeconómicos claves del Presupuesto Nacional es proyectar para el 2017 una tasa de crecimiento del PBI del 3,5% conjuntamente con una tasa de inflación del 17% anual.
El proyecto de ley de Presupuesto presenta una proyección de crecimiento de la economía argentina acumulando crecientes déficits comerciales y sostenida con un creciente endeudamiento (en solo dos años, más de 74.000 millones de dolares).
La Argentina carece de capacidad de pago hoy y también para semejante endeudamiento. Esta es, sin dudas, la cuestión más grave y la mayor fragilidad que exhibe la propuesta oficial. Este nuevo ciclo de endeudamiento, asentado en la pobreza de un tercio de la población argentina, proyecta un futuro de mayor gravedad.
El proyecto considera razonable que de una economía en recesión se pase a un aumento de actividad reduciendo su tasa de inflación en un 50%
Más que una propuesta realista, el planteo oficial pareciera apelar a un milagro.
El milagro que el gobierno espera supone un comportamiento virtuoso de la inversión. No solo de la pública (que habrá que ver si el gobierno logra el financiamiento y la capacidad de gestión necesaria para impulsar el importante crecimiento que estima) sino también de la inversión privada (cuestión de dudosa concreción).
El aumento del consumo es presentado en simultáneo con una pauta de incremento salarial a los estatales (y señal para las paritarias) del 17%. En tanto el aumento empata la evolución esperada de los precios y supone la aceptación por parte de los trabajadores de la pérdida sufrida en el 2016,
Para ser concretos, es difícil creer que pueda sostenerse una pauta inflacionaria que para ser posible implica un disciplinamiento significativo en el comportamiento del oligopolio petrolero de la Argentina y dada la realidad política y social, no creemos que el Gobierno pueda disciplinar socialmente a los sectores populares (para fijar una paritaria tan pobre como la estipulada) y sobre todo resulta difícil creer que tenga intenciones de regular y disciplinar al capital concentrado, más bien sospechamos que su política respetuosa de los mercados, terminará garantizando la maximización de la apropiación de rentas fáciles sin inversión relevante, pero con el límite de no deteriorar las bases de legitimación política en vistas a la contienda electoral del 2017.
Ing. Agrimensor Eduardo Difonso
Especialista en Políticas Publicas
Universidad Nacional de Cuyo