Opinión
Economía: un deterioro día tras día
Mientras lo caliente hace estar con un ojo en la Bolsa de Shanghai, la economía argentina se sigue deteriorando un poquito cada día desde hace tres años. No sólo se dejó de crecer y de generar empleo desde entonces, sino que se deterioran todas las variables anteriores, porque dejar de crecer es equivalente a retroceder.
La consultora CCR, a través de una nota en La Nación, acaba de brindar datos que hablan clarito de cómo está la cosa. Lo interesante es que CCR mide el consumo efectivo de los habitantes y cruza datos de distintas extracciones, como la Asociación Argentina de Marketing, la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión, y la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. O sea, datos oficiales y privados, del Estado y de empresas.
La conclusión es simple: desde 2012 se revirtió la expansión de la clase media en la Argentina.
La barrera a partir de la cual se considera que una familia es de clase media son $ 11.700 de ingreso mensual por hogar. Y el problema es que el 47,5% de las familias tiene ingresos menores, por lo cual se consideran de clase baja. Un 2% de argentinos cruzó esa barrera en los últimos tres años, pero la cruzó para abajo. La clase baja le comió dos puntos a la clase media, o sea que la clase media es más chica.
Son números muy finitos y siempre son discutibles, incluyendo la barrera en sí misma de $11.700. Pero muestran algo que se percibe en la calle todos los días, y es que los últimos años no fueron tan buenos como los anteriores. Se acabaron las grandes inversiones y conseguir trabajo se volvió más complicado. Todo se puso más pesado, y estos números así lo ratifican.
Mejor preso que jubilado
Con otro par de números, el periodista Luis Beldi describió en Infobae cómo algunas cosas se han puesto patas para arriba.
Los números son:
1) La jubilación mínima es de $3.821,33
2) El salario mínimo será de $5.588 desde agosto y de $6.060 desde enero.
¿Qué relación tienen entre sí? Que los presos cobran salarios mínimos, y que con estos valores terminarán cobrando un 46% más que los jubilados. Ni hablar de que los presos, por así decirlo, no tienen gastos de comida, alquiler ni transporte, por nombrar sólo a algunos.
Es de suponer que las jubilaciones mínimas aumentarán antes de que entre en vigencia el nuevo salario mínimo, y que la brecha se acortará. Pero igual seguirán cobrando menos. Es parte de una de las tantas distorsiones de la economía argentina de los últimos años, cuando a los presos se les dieron más derechos que a los jubilados, a muchos de los cuales les siguen cobrando impuesto a las ganancias. Discépolo podría enriquecer con varios ejemplos a su lúcido y premonitorio Cambalache.